lunes, 21 de febrero de 2011

El fenómeno de ser y el ser del fenómeno

En un objeto singular pueden siempre distinguirse cualidades, como el color, el olor, etc. Y, a partir de ellas, siempre puede encararse una esencia implicada por ellas, como el signo implica la significación. El conjunto «objeto-esencia» constituye un todo organizado: la esencia no está en el objeto, sino que es el sentido del objeto, la razón de la serie de apariciones que lo develan. Pero el ser no es ni una cualidad del objeto captable entre otras, ni un sentido del objeto. El objeto no remite al ser como a una significación: sería imposible, por ejemplo, definir el ser como una presencia; puesto que la ausencia devela también al ser, ya que no estar ahí es todavía ser. El objeto no posee al ser, y su existencia no es una participación en el ser, ni ningún otro género de relación. Decir es es la única manera de definir su manera de ser; pues el objeto no enmascara al ser, pero tampoco lo devela. No lo enmascara, pues sería vano tratar de apartar ciertas cualidades del existente para encontrar al ser detrás de ellas: el ser es el ser de todas por igual. No lo devela, pues sería vano dirigirse al objeto para aprehender su ser. El existente es fenómeno, es decir que se desgina a sí mismo como conjunto organizado de cualidades. Designa a sí mismo, y no a su ser. El ser es simplemente la condición de toda develación: es ser-para-develar, y no ser develado.

El ser y la nada, En busca del ser.
J.P. Sartre.

sábado, 19 de febrero de 2011

Sobrecogedora inquietud

Mientras
tu ansiedad
lo cambia todo
cuanto encuentre por delante,
mi paciencia
abunda en torpezas
pretendiéndome impasible
frente a tu inquietud.

Ya ves;
ahora me demoro
en la letra sin fin,
sin saber la espera a qué.

Surge así,
sin buscar, ni querer,
el temor y la esperanza;
la una como el otro,
porque por fin,
la seguridad oscila
en una ventura
que aún no augura su fin.

Es el peligro de la ilusión,
el mismo encanto de vivir.
Lo que no queremos,
que una vez tenido,
es defendido.

Lo que tus palabras,
ajenas,
me dicen a mí,
sin ser el elegido,
receptor.

Aquí me asiento
en la escucha,
vaya a saber
porqué.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cielo de ti

Una luna de tu noche tiene tiempo,
una figura de tus manos tiene mucho más.
Yo no tengo un solo signo tuyo en mí,
ya no sé si quizás hay que jugar.

Los gemidos de tu siesta tienen tiempo,
y los fantasmas que amas tienen algo al fin.
Yo no tengo un solo rastro tuyo en mí,
oh, mi amor, sólo cabe luchar.

Sin despertar es como te atarás,
si no comprendes tus ojos brillarán,
solo brillarán...

Los desiertos y tus pasos
tienen tiempo,
Las mareas y las estelas
tienen cielo de ti,
ojalá tuviese yo tu amor así,
sin saber como entrar o como salir.

L. A. Spinetta

lunes, 7 de febrero de 2011

Sí | No

Cargas un árbol familiar,
¿cargo uno?
Sufrís la morfología,
¿padezco alguna?
Te agotas por deber,
¿me canso en mi tarea?
Sufrís tu amor,
¿tengo uno?

Pura confusión.
Abundante suposición.
Vos construís;
Yo desobro.

Sí,
nos arrima la
incomensurabilidad:

ya dije
"Sí",
vos siempre
"No".

Hundo mi barco.

domingo, 23 de enero de 2011

Bajan

jueves, 20 de enero de 2011

Carta LVIII

"Pero su amigo afirma que nosotros podemos hacer uso con entera libertad, es decir, absolutamente, de la actividad de nuestra razón y en esa opinión persiste con bastante, por no decir demasiada, confianza. ¿En efecto, quién negaría, dice él, sino contradiciendo su propia conciencia que puedo pensar acerca de mis pensamientos, que quiero o que no quiero escribir? Me agradaría mucho saber de qué conciencia habla. Yo, por cierto, para no contradecir a mi conciencia, es decir, a la razón y a la experiencia, y para no fomentar prejuicios y la ignorancia, niego que pueda pensar, con algún poder absoluto de pensar, que quiero y que no quiero escribir. Pero apelo a la conciencia de él mismo que, indudablemente, habrá experimentado que al soñar no tiene el poder de pensar que quiere y que no quiere escribir; y cuando sueña que quiere escribir, no tiene el poder de soñar que no quiere escribir; y creo que no menos habrá experimentado que el alma no es siempre igualmente apta para pensar sobre el mismo objeto, sino que conforme el cuerpo es más apto para que en él se despierte la imagen de este o aquel objeto, también el alma es más apta para contemplar de este u otro objeto."

B.d.S. Epistolario

lunes, 17 de enero de 2011

3

Se adivina que yo no quiera despedirme con ingratitud de aquel período de grave y larga enfermedad cuyo proceso hasta hoy no se ha agotado aún para mí: puesto que tengo conciencia de la ventaja que mi salud rica en cambios me otorga en verdad frente a todos los lerdos rechonchos del espíritu. Un filósofo que ha hecho el camino a través de muchas saludes y lo vuelve a hacer una y otra vez, ha transitado a través de muchas filosofías: justamente él no puede actuar de otra manera más que transformando cada vez su situación en una forma y lejanía más espirituales -este arte de la transfiguración es precisamente la filosofía. A los filósofos no les está permitido establecer una separación entre el alma y el cuerpo, tal como lo hace el pueblo y menos aún nos esta permitido separar alma y espíritu. Nosotros no somos ranas pensantes ni aparatos de objetivación ni de registro, con las vísceras congeladas -continuamente tenemos que parir nuestro pensamientos desde nuestro dolor, y compartir maternalmente con ellos todo cuanto hay en nosotros de sangre, corazón, fuego, placer, pasión, tormento, conciencia, destino, fatalidad. Vivir -eso significa, para nosotros trasformar continuamente todo lo que somos en luz y en llama, también todo lo que nos hiere: no podemos actuar de otra manera. Y en cuanto a lo que concierne a la enfermedad: ¿no estaríamos casi tentados a preguntar si es que ella nos es en general prescindible? Sólo el gran dolor es el último liberador del espíritu, en tanto es el maestro de la gran sospecha, que convierte cada U en una X, una genuina y justa X, es decir, la penúltima letra en la última... Sólo el gran dolor, aquel largo y lento dolor que se toma tiempo, en el que nos quemamos por así decirlo, como una madera verde, nos obliga a los filósofos a ascender hasta nuestra última profundidad y a apartar de nosotros toda confianza, toda benignidad, encubrimiento, clemencia, medianía, entre las que previamente habíamos asentado tal vez nuestra humanidad. Dudo si un dolor de este tipo “mejora”; pero sé que nos profundiza. Ya sea que aprendamos a contraponerle nuestro orgullo, nuestra burla, nuestra fuerza de voluntad, y que hagamos como aquel indio que, por grave que fuese la tortura, se resarcía ante su torturador mediante la maldad de su lengua, ya sea que ante el dolor nos retraigamos en aquella nada oriental - se la llama nirvana -, en el mudo ciego, sordo resignarse, olvidarse, extinguirse a sí mismo: de tales largos y peligrosos ejercicios de dominio sobre si mismo se sale convertido en otro hombre, con algunos signos de interrogación más y sobre todo, de ahora en adelante, con la voluntad de preguntar más, más profunda, rigurosa, dura, malvada, tranquilamente que lo que hasta entonces se había preguntado. Se acabó la confianza en la vida: la vida misma se convirtió en problema. ¡Pero no se crea que con esto uno se ha convertido necesariamente en un melancólico! Incluso todavía es posible el amor a la vida -sólo que se ama de otra manera. Es el amor a una mujer que nos hace dudar... Pero el atractivo por lo problemático, la alegría en la X es tan grande en esos hombres más espirituales, más espiritualizados, como para que esa alegría no estalle una y otra vez como una brasa resplandeciente por encima de toda penuria de lo problemático, por sobre todo peligro de la inseguridad, incluso por encima de los celos del amante. Conocemos una nueva felicidad...

F. Nietzsche, La Gaya Ciencia

viernes, 31 de diciembre de 2010

V

Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí.

Cinco poemas para Cris,
Julio Cortázar.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

14

Tímidos, avergonzados, torpes, como un tigre al que le ha salido mal el salto: así, hombres superiores, os he visto a menudo apartaros furtivamente a un lado. Os había salido mal una jugada.
Pero vosotros, jugadores de dados, ¡qué importa eso! ¡No habéis aprendido a jugar y a hacer burlas como se debe! ¿No estamos simpre sentados a una gran mesa de burlas y de juegos?
Y aunque se os hayan malogrado grandes cosas, ¿es que por ello vosotros mismos -os habéis malogrado? Y aunque vosotros mismos os hayáis malogrado, ¿se malogró por ello - el hombre? Y si el hombre se malogró: ¡bien! ¡adelante!


F. Nietzsche
Así habló Zaratustra, IV, Del hombrte superior.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Diario de un seductor

"Nada poseo y nada deseo poseer. No amo nada y nada tengo que perder, pero no por esto me hice más digno de ti, de ti, que desde hace mucho tiempo estás cansado de arrancar a los hombres lo que ellos aman, cansado de sus cobardes suspiros, de sus cobardes súplicas. Sorpréndeme, estoy preparado. Ninguna apuesta, pelearemos por honor. Muéstrame a ella, muéstrame una posibilidad que tenga toda la apariencia de una imposibilidad, muéstramela incluso entre las sombras del infierno e iré a buscarla. Deja que ella me odie, me desprecie, me muestre indiferencia, ame a otro. Yo no tengo miedo; pero mueve las aguas, rompe la calma. Dejarme morir de esta forma de inanición es algo miserable, no digno de ti, que imaginas ser más fuerte que yo."


Søren Kierkegaard.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir

He de partir

Pero arremete ¡viajera!

Alejandra Pizarnik

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿En qué medida?

En qué medida la sociedad puede reconocer verdaderamente su autocreación en su institución, reconocerse como instituyente, autoinstituirse explícitamente y superar la autoperpetuación de lo instituido y mostrarse capaz de retomarlo y de transformarlo de acuerdo con sus exigencias propias y no de acuerdo con la inercia de aquél, de reconocerse como fuente de su propia alteridad. He aquí las cuestiones, la cuestión de la revolución que no sólo supera las fronteras de lo teorizable, sino que se colocan de entrada en otro terreno. Si lo que decimos tiene algún sentido, este terreno es el terreno propio de la creatividad de la historia.



Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria, pp. 342.

sábado, 6 de noviembre de 2010

..motivos..

"Él [Rousseau] está obligado a decir: Yo escribo y mi mano no está guiada por la naturaleza depravada, yo escribo pero mi espíritu no está animado por el deseo de caerle bien a la gente. Además, yo escribo y necesariamente me retraigo, me encapsulo en mi soledad. Porque si yo confiara en aquellos a quienes les escribo, estaría concediendo al status quo. Escribo como tirando una botella en el mar".

José Luis Galimidi,
clase teórico-práctica de filosofía política,
Rousseau y el Discurso...

viernes, 29 de octubre de 2010

Llueve

...por fin.
la tierra lo pedía,
después de tanta despedida.

¿qué esperar de aquí en más?
¿qué vendrá?
¿quién?

viernes, 22 de octubre de 2010

punto de inflexión .

«Me llamo a silencio.»

y sin embargo, escribo
sin ánimo de partida,
sin ánimo de despedida,
para decir aquello que
siempre impresiona
ser un partir.
¿acaso es
falsa la impresión?

No.

ocurre que
algo ha cesado
de ser,
como siempre,
otra vez,
pero, por eso mismo,
una vez más.

¿una cosa,
o
la otra?
¿en cuál
cayó?
¡qué importa!

ya estamos
aquí,
"a otra cosa,
mariposa"

las letras,
mientras,
se limitan
en el
"."

domingo, 17 de octubre de 2010

Ciencia de la Lógica

si fractus illabatur orbis, impavidum ferient ruinae
[si el mundo se derrumbara en pedazos las ruinas sostendrán al impávido]

Horacio.

jueves, 14 de octubre de 2010

sobre el remitente,

"obsesivo,
violento,
idealista."

¿algo más le falta a mis cartas virulentas?

martes, 12 de octubre de 2010

La justa valoración al mediocre

Absoluta repugnancia ante aquél que no interviene nunca en su destino, porque lo espera todo NO DE SU DESTINO; sino de la NADA.

Absoluta repugnancia; porque en él no sólo no hay acción, tampoco hay pasión, ni siquiera espera, sólo temor. Cobarde temor, cobarde...
porque aún no sabe a qué le teme (pero le huye a la angustia...).

Absoluta repugnancia (¡)de tener cerca(!) a quien no sólo no decide, sino que además, deniega, se exculpa, se alivia; cínicamente.


Absoluta repugnancia por quien se cree adecuado a la norma y es
alguien que no es nadie, porque por ello es más bajo que aquél que se asume bajo (nadie que no es nadie). Miserable dos veces.

Absoluta repugnancia por quien se excusa
con su mesiánico álter ego cada vez que debe actuar: eso no es ni destino ni alteridad; eso es herrumbre por exceso de necedad.

Que la diferencia no se produce sino que acontece, es algo que un mediocre no acepta, por saberlo. Como le teme, aunque la necesite, la niega, mas luego, por ésta, su cobarde y única intervención, cree usufructuarla, como si se tratara de una billetera o un carnet de socio.

¡No hundirse nunca jamás en la misma profundidad de un mediocre!
Purificarse de tanta pulcritud sólo es posible con la fuerza de las llamas.



¡Prenderse fuego ante la falta de valor del miserable!
(una sola chispa a centímetros de su cuello lo esfumará del paisaje)

jueves, 7 de octubre de 2010

soledad

(Del lat. solĭtas, -ātis).

1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.

2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.

3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.

4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.

5. f. Copla que se canta con esta música.

6. f. Danza que se baila con ella.



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domingo, 3 de octubre de 2010

ANILLOS DE CENIZA

Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición del sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.

Alejandra Pizarnik

jueves, 30 de septiembre de 2010

Conmigo no se puede hablar

Es cierto.
Lo reconozco.
Sí, ya lo sé.
¿Qué quiere que le diga?,
¿sería prudente de mi parte la hipocresía de negarlo?
En absoluto; no se trata de una virtud,
sino de la fatalidad de ser un mero hecho:
conmigo no se puede hablar.
¿Quién soy yo?, ¿Quién es usted?
¿Con quién se puede hablar?
¿Con quién se llega a hablar?
A mí se me puede encontrar,
y usted me entiende la palabra si aún me lee.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Vanguardia

Ahora,

que lucho contra la flaqueza
que lo espera todo de mi destino,
que el azar se olvidó de volver generoso
y trae a los pagos sólo vacas magras y enfermas,
que la madrugada no es el fin
sino el inicio,

Es
cuando soy otro de mí mismo,
cuando no hay referente,
cuando nada me anticipa,
cuando soy el primero en afirmar la culpa,
por ser el primero.

Y quiero la culpa.
Y busco ser culpable.

Otra vez.

domingo, 19 de septiembre de 2010

tenaz

(Del lat. tenax, -ācis).

1. adj. Que se pega, ase o prende a una cosa, y es dificultoso de separar.

2. adj. Que opone mucha resistencia a romperse o deformarse.

3. adj. Firme, porfiado y pertinaz en un propósito.



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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Tonta luz

Espera un instante fugaz
en el que dejarse ir
en la tonta luz que querrás entreabrir
y así el vacío mirar
y el bardo final
de este mundo que aniquila el amor
por dentro, todo es un túnel hacia tí,
y para qué proseguir
si tú te esconderás
y de mí huirás
en un súbito adiós
como un ángel,
sin dolor alguno, ah!
Luis Alberto Spinetta.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Razones para el filósofo

Si por algo podré tener a consideración el título de "filósofo", no será por corregir maneras, sino por escudar verdades.
Habrá que esperar al acontecimiento que propicie la acción, y no cabrán dudas: habrá que actuar.
Y en la espera, tendré tiempo para indagar porqué mi vínculo con la verdad, y qué instinto encubre.

martes, 24 de agosto de 2010

versátil

(Del lat. versatĭlis).

1. adj. Que se vuelve o se puede volver fácilmente.

2. adj. Capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones.

3. adj. De genio o carácter voluble e inconstante.



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miércoles, 4 de agosto de 2010

7

Es difícil leer sin emoción, a mi juicio, por lo menos, el comienzo de la obra; la profundidad del sentimiento y la sinceridad del tono manifiestan la aspereza de las luchas pasadas. Ajeno a cualquier Iglesia, solo ante el Universo, misterioso aún y sin duda hostil, lleno de peligros, Spinoza quiere salvarse por la reflexión pura, el buen uso del entendimiento. Y eso tiene verdadera grandeza. ¡Cuán diferente de la situación de Descartes al comienzo de las Meditaciones! (Para la comparación de ambas obras véase Kuno Fischer, Geschichte der neueren Philosophie, 1, 2, pág. 266.)

Charles Appuhn

domingo, 18 de julio de 2010

Dificultad

No puedo escribir, la subjetividad es insoportable, y le resulta innecesaria al mundo. Yo debo convivir con ella, no soy el que tiene la opción. Pero, alrededor de todo eso, puedo decir algo que le escape, aunque no deje de tener que ver conmigo, con ese yo que no concierne a nadie que aquí me esté leyendo, aunque me relea, pues no seré yo el leído, sino quien lee.
Agradezco lo vivido, aunque no lo haya merecido, aunque no haya nada que me pueda dar la pauta de un tal merecer, pues eso solo es problema porque yo planteo un tal "merecer". Y violento que no me importe. Y no me importa, aunque me importe. Y de esa forma sigo, aunque sea absurdo, aunque ya sinsentido.
Y ya me puedo volver a ausentar, y ser feliz al desaparecer.
Difícil escribir.

martes, 22 de junio de 2010

Hasta aquí

Por Rep

lunes, 31 de mayo de 2010

Partida

Por detrás, dos grandes, cansados pero seguros. Ellos serán la persistencia ordinaria.
Por delante, dos niños, ansiosos de éxito. Ellos serán la extrañeza de la fama.
Yo, que no soy nadie, el margen que traza la diferencia, lo que distingue a unos de otros. Irreductible e innegable, y por todo eso, lo negado.

Y acontece aquí, yo que no soy, soy el margen.

martes, 25 de mayo de 2010

"Un piloto"


martes, 11 de mayo de 2010

navegante

En un barco, se puede seguir a cualquiera, pero a un barco, no se sube cualquiera. A un barco, no querrá subirse cualquiera. Quien yá está en él, a él le pertenece. Por eso sigue a cualquiera, pero no cualquiera lo sigue a él. Naufraga en el mar.

¿Y cuánto se puede vivir en naufragio?

Si hay una condena, entre todo lo que determina, ya es la de "estar solo", eso no es lo terrible, lo terrible es el desamparo. Lo otro es costumbre. El desamparo desespera.
Atrás, queda el recuerdo por delante.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Entre tanto

En una limitación espacial, geográfica, restrictiva a la tendencia de recorrer distancias propia de nuestra especie, se encuentra toda la libertad posible. No hay más. Ya está ahí, toda ella. Y con ella, todo lo que difiere, lo limitado, lo condicionado, en estado de reclusión.
Todo eso otro, en su reclusión, es libre. Y ello es libre, porque podrá, alguna vez, desprenderse de ella, de algún modo u otro. O ella se desprenderá de ello, probablemente. Mientras, ello debe ocupar el tiempo, o mejor, horadarlo, de cualquier modo, del modo que sea, con tal que lo haga.
De a ratos, la inmensidad del sol en el cielo es total, y se queda ciego y tostado, pues no hay lugar para un refugio. Pero afortunadamente no falta la noche, con el descanso o el temor que se presentarán de una u otra manera.
Y ahí está pues, todo ello, esclavo de un espacio, bajo la condena del tiempo. Con la libertad de su limitación. Con ella, para jugársela contra su límite, como mejor puede, con toda su inocencia, que no contempla lo que sostiene al límite que ella cree el fin.
El límite no termina ahí. No termina. Se corre siempre un poco más. Y mientras tanto, movimiento. Torpeza de insistir. Buscar. Encontrar. Perder.
Todo eso mientras la inocencia se mantiene en pie ante aquél límite. Siempre es inocencia por limitación a un cuerpo, sometido a un espacio, pagando con su tiempo.
Ese tiempo que ya no le pertenece, que está vendido; ello es el recibo de ese pago.
Pero la tiene a ella, la libertad entera, para llegar a romperse en un choque contra ella.

Todavía hay tiempo, la libertad entera.

martes, 20 de abril de 2010

Guarde seu conselho

Se ela não gosta de mim, o que é que voce tem com isso
Se ela não presta é ruim, gostar dela é o meu compromisso
Guarde o seu conselho, professor
O amor é forte não tem idade não tem cor

Se ela não gosta de mim, o que é que voce tem com isso
Se ela não presta é ruim, gostar dela é o meu compromisso
Guarde o seu conselho, professor
O amor é forte não tem idade não tem cor

Deixe que ela me trate com desdenho
Deixe que ela me trate com heronia
Eu gosto dela professor me sinto bem
Se ela fosse o seu amor o que é que voce faria

Caetano Veloso.

lunes, 12 de abril de 2010

Duelo

Ayer mataron a un estudiante de filosofía. Tenía 27 años. Su nombre, Rodrigo Ezcurra. Lo conocí por su gentileza y curiosidad, más que por una excusa formal o institucional, que las había, aunque las omitimos. En vez de preguntarme directamente por Spinoza desde su afinidad leibniziana, me preguntó si yo había salido con determinada señorita. Hablamos de Deleuze alguna tarde bajo el árbol de Puán, con una cerveza que me ofreció y un porro que le ofrecí. Hicimos un viaje juntos a un congreso de filosofía en Mendoza, y allí notó, en mis modos reservados, que gustaba de ser precavido para las ocasiones oportunas que vendrán.
Un gran observador, un simpático inquieto, errante como perdido, dulce como tímido, diseminado en búsquedas como todo apasionado que no encuentra sus raíces.
Hasta hace una hora no quise creer que se trataba de él, desconocía su apellido; apenas si lo descubrí en los plácidos momentos que nos logramos ofrecer.
No puedo evitar rendirle mi homenaje a este anónimo que supo ser mejor compañero, aún ausente, que tantos maniquíes que apoyan su culo en un salón más de esa fábrica de fósforos.

domingo, 11 de abril de 2010

La Jardinera

Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra,
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas,
tendré lista la corona
para cuando en mi te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa mi pasión
y para saber si me correspondes
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quierés mucho, poquito, nada,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos
cuando ya estén florecidos
irá lejos tu recuerdo.

De la flor de la amapola
seré su mejor amiga,
la pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumentan las penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas
heredarás estas flores,
ven a curarte con ellas

Violeta Parra

jueves, 8 de abril de 2010

La flor musical

jueves, 1 de abril de 2010

Los eunucos en China

"Según investigaciones y estudios realizados por europeos en los siglos XIX y XX, el barbero primero envolvía desde su base al pene y los testículos conjuntamente en una venda común que ajustaba fuertemente, lo que producía dolor y proporcionaba la forma de una especie de embutido. A continuación iba retorciendo hacia un lado el paquete así formado, tomaba un cuchillo curvo y lo alzaba a distancia, calculando para un corte fuerte y veloz. Llegados a este punto el barbero preguntaba una vez más si estaban seguros de una decisión que sería irreversible, si el futuro eunuco era mayor de edad, él debía responder por sí mismo, y si era menor entonces la respuesta correspondía a la familia, allí presente. Si la respuesta final era afirmativa, entonces con un solo movimiento cercenaba los genitales. Luego, junto con el inmenso dolor, se producía una abundante hemorragia. El barbero aplicaba baños de sales y aceites para detenerla y luego aplicaba una pequeña cuña de metal, generalmente estaño, en el orificio uretral. Entonces acontecía lo más difícil, el nuevo eunuco debía estar andando despacio sin mayor descanso, y no consumir nada de líquidos por unos días. Al cabo del tiempo, se le retiraba el tabique de metal antes colocado en el orificio uretral, si conseguía orinar, entonces la operación había sido un éxito y ya podía empezar a gestionar un empleo para servir en la Corte del Emperador. En caso contrario, una atroz agonía esperaba al nuevo eunuco antes de su lenta muerte."


Wikipedia, la enciclopedia libre.

jueves, 25 de marzo de 2010

Todo en su correcto lugar

Que "la tristeza no tiene fin, pero la felicidad sí", que "todo en su lugar exacto", que "la triste alegría", son distintas expresiones de manifestaciones musicales populares en que se revela cómo las fuerzas reactivas contienen el vigoroso impulso creativo, floreciente, de las fuerzas activas, que van a por el mundo, o mueren en su busca. Recuérdese siempre, aún cuando todo esté perdido, aún cuando todo dé la impresión de otra derrota más, aún cuando los derrotados aparentan debilidad y congoja, aún cuando también, habiendo perdido, intentan vivir, que las fuerzas activas, aún acompañadas, lo son de un modo provisorio, pues siempre andan solas, abandonadas a su propio destino, a la embergadura de una desolación alegre, que se jacta de su fuerza en todas las caídas y en todos los vituperios: porque aquel en que se revela la fuerza activa, se conjugan todos los resentimientos y rencores, todas las miserias y, sobre todo, por sobre todas las cosas, en donde se anquilosa su despliegue por la intervención de la represión cobarde, pero lapidaria, de aquellos que obtienen su fuerza ultrajando la de estos otros.

-Vos te haces fuerte matándome. Mi presente no es hoy. Habrá sido el de ayer, o el de mañana. Me extirpas el día, el día a día. Lo haces tuyo, me amputas la raíz, ¡la raíz! Y me dejas seco, abandonado al destino que los dioses me libran, a la tierra anónima que siempre, tan bendita y llena de gloria en su silencio y en su preciada indiferencia, abriga a todos los anónimos, a todos los que, no teniendo dónde morir, ella los cobija. Y todo esto lo haces a base de mi confianza, a ti; yo, que creí y creo una vez más, y siempre, aún inútilmente, perpetuamente más allá de toda obvia estupidez, que algún día podrías ser alegre para soportar, para convivir, con mi fuerza. Pero le temes y la deseas, y por eso no me toleras y venís por mi muerte, y me matas, y me matarás cuánto haga falta, porque el resentimiento del mundo no soportará nunca, jamás, haber descubierto que la felicidad se vislumbraba en la tierna modesta sonrisa de otro. Mi sonrisa, ayer, mi sonrisa, mañana. Mi sonrisa, hoy, bajo tierra, una vez más. Que no sea la última. Alguna semilla lo habrá de saber: no será la última.
¡Que se repita miles y miles de veces más!, ¡Que los cuerpos nacieron para luchar y morir!, ¡para reír aún siga vigente el reino de los tristes!

Pronto, es inminente, todo volverá a su correcto lugar. Se avecina nuevamente, la victoria abyecta de los insolentes cobardes. Es tiempo de mirar una vez más al horizonte, siempre augurando otra espera, y que el machete -no será un hacha- me derribe de un golpe seco.

lunes, 22 de marzo de 2010

Maria Ninguem



de Carlos Lyra.

lunes, 15 de marzo de 2010

La Différance

"La «marca [trace] matinal» de la diferencia
se ha perdido en una invisibilidad sin retorno
y, sin embargo,
su pérdida misma está abrigada,
guardada, mirada, retardada.
En un texto.
Bajo la forma de la presencia."


La Différance.
27-1-68
J. Derrida.

domingo, 14 de marzo de 2010

Ya me voy



Doña María.

jueves, 4 de marzo de 2010

Los juegos de trazo invisible

Si debe pensarse una relación, un vínculo entre dos personas signadas por el amor, la atracción y el deseo, es prácticamente imposible sostenerse en un Olimpo resguardado de la experiencia y el devenir, la ineludible fluctuación a través del tiempo soportada por ambos individuos romperá la cristalización idealizada del vínculo en una oscilación sin parangón, en la que se restituirán los ordenes implícitamente establecidos antes de toda primer consumación del enlace, en la que sólo existía una primitiva forma elemental de atracción, y que ahora, sometidos a la destrucción que obra el tiempo por sobre todas las cosas enlazadas, apenas es cuestión de esperar, para poder descubrir en la exposición de los dos, entre los dos, quién de éstos era que miraba hacia arriba para encontrar su meta, y quien no podía mirar hacia abajo, porque le restaba iluminación; quien se desenvolvía, ¡ay!, ¡casi como fuerza azarosa y necesaria del destino propio!, como amante, y quien se torna, casi por simple efecto, en amado.

El orden no puede sostenerse, es un Aleph, una piedra de toque, el orden se quiebra no bien se abandonó la posibilidad y se alcanzó el concebirlo efectivamente. Y quien primero concibe ése orden, a quien primero aturde la visión irreal, a quien le llegó la iluminación que augura una posibilidad que no será la que vendrá, ése será condenado a la busca, a la meta, sin dejar al par, de ser individuo real, carne, aislamiento, soledad: ése, será Orfeo magullado por la escisión entre la imagen que lo iluminó y su cuerpo propio que lo ata a su pasado, siempre presente. Cobardía en la audacia de perseguir una gran meta debido a una frágil condición corpórea que atemoriza y es siempre vigente.

Porque aquí no se trata del amor fraterno que permite el juego abstracto de cierta igualdad falsa, de cierta abstracción elogiosamente engañadora como sustentadora de ese orden falso pero vital, fértil, productivo para las partes, en el que los individuos no se desnudarán por respeto al cuerpo del otro como a su cuerpo propio, y que, por ello mismo, la confesión puede ser tan franca y desinteresada porque el amigo, en tanto amigo, no desnudará al otro, no se desnudará ante el otro, aunque pudiera, porque no destrozaría al otro, aunque estuviera tentado, porque también desea y se confunde ante el otro, aunque actúe frente a él sin pensar, porque también el amor fluctúa independiente a los fines de la relación misma y entonces bajo el vínculo fraterno se confunden las necesidades con los caprichos.

El amor atravesado de proyección; el amor que se inaugura como idealidad; el amor que dispara flechas desde el arco que porta el amante y que quiere ver sangre en la cosa amada; el amor que busca la muerte como sea, bajo la forma que sea, para atestiguar su realidad; ése amor está dispuesto a todo en la apertura del escenario, porque se nutre de lo más vital de cada uno de los individuos; tanto de la fuerza de quien sólo es libre para amar como ama, y no puede hacerlo de otro modo, como de la vida misma de quien sólo se comporta cuán divino venado perdido en el sagrado círculo de la naturaleza, deidad mortal del silencioso bosque, que en virtud de una mirada que lo acecha, apenas es un Dios egoísta bajo amenaza de muerte.

Alejado, abandonado de las otras formas de amor, éste, el más solitario de todos los amores, el amor más egoísta por ser el más autodestructivo, el más cobarde por ser el más osado, o bien se vuelve guerrero para vivir y regir como gran conquistador o muere dignamente en medio de la lucha, o bien el devenir lo somete a un destino esclavizado y subyugante. No puede vivirse este amor sin su guerra y sus batallas, sin sus mentiras y sus estrategias, cuando, terrible posibilidad que extrema la naturaleza de un cuerpo condenado a conservarse para seguir teniendo apenas la única posibilidad reactualizada, debe jugarse al extremo dicha posibilidad para consumar su fin, para superarse, para devenir en otra forma de amor todavía más alta, o acaso, tal vez, para que muera en la altura en la que éste exige para morir, un amor signado por la imposible proeza.

Se trata de un amor teñido de orgullo, que no tolera las bajezas en demasía, que demanda gentileza en austeridad, la persistencia en soledad, la fuerza en la indiferencia. Volverse a Dios, es el propósito impensado hacia el que se dirige el amante; ascender del modo que sea, es su meta: superar a la cosa amada, aniquilar la forma divina que degrada la mortalidad de la vida, sobre todo, desgarrar la cosa amada, atravesarle una buena flecha precisa en medio del torso, que sin dar muerte, la angustie con el fin, y así por fin la cosa amada se advierta viva y no divina, acompañada en soledad y no existiendo solitaria, individualizada en virtud de la angustia por padecer una especie de fin, sin saber su origen.

“Saber su origen”, entonces, podría ser un motor para el impulso (falso impulso) del ataque del amante, una última guarida, una última ilusión, clara señal que revela la condición de último hombre, terrible signo que anuncia la posibilidad de des-obrarse, de romperse, de superarse y destruir la imagen sin cuerpo que obtura al cuerpo mismo frente al cuerpo buscado, la última -por primera- dificultad para liberar al cuerpo de su propia sombra, aunque ésta vuelva, pero siempre -y sólo- por detrás.

No. No hay que volverse Dios. Menos aún, asesinar a la cosa amada. Pero hay que lastimarla con la suficiente fuerza y sin llegar a aniquilarla, para que el dolor la fortalezca ante el crudo mundo vivo y sangrante, o muera por la debilidad de portar un cuerpo de imagen, una solidez de aire, una resistencia onírica. Asustar al venado, hacer correr al venado, desesperar al venado para avisparlo ante el mundo, para que busque mejor el alimento del mundo y se esconda mejor del dolor del mundo, para que sepa ser mundo en el mundo, para que deje de comportarse como un Dios, siempre obra de una simple y gran mirada cazadora.

Sí. Hay que disparar flechas. Hay que desaparecer en el acto aún bajo la misma presencia. Hay que ser frío por dulce, y dulce por amargo. Hay que romper con el destino de Orfeo. Hay que seguir adelante sin conserva alguna, hay que vivir hasta morir, mas no, para morir, y que el resto, siembre otra historia.

jueves, 25 de febrero de 2010

Lo de menos

Lo de menos son todos los secretos
que intuyo huelo y toco
y siempre te respeto
lo de menos es que jamás me sobres
que tu amor me enriquezca
haciéndome más pobre
lo de menos es que tus sentimientos
no marquen en horario
con mi renacimiento
lo de menos es larga soledad
lo de menos es cuanto corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi voz
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.

Amoroso de forma que no mancha
en verso y melodía
recurro a la revancha
mi despecho te besará la vida
allá donde mas sola
o donde mas querida
donde quiera que saltes o que gires
habrá un segundo mío para que no suspires
es la prenda de larga soledad
es la prenda de cuanto corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.

Pajarillo, el fin de mis dos rosas
espántame los golpes
y no la mariposa
ejercita tu danza en mi cintura
aroma incomparable
o pan de mi locura
con tu cuerpo vestido de mis manos
ardía una nueva infancia
alcohol de menos grados
desde el mar te lo cuento en soledad
desde el mar te lo lanza un corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.

Silvio Rodríguez

lunes, 22 de febrero de 2010

Communication

For 27 years I've been trying
to believe and confide in
different people I found

Some of them got closer than others
and some wouldn't even bother
and then you came around

I didn't really know what to call you
You didn't know me at all
but I was happy to explain

I never really knew how to move you
so I tried to intrude through
the little holes in your veins

And I saw you
But that's not an invitation
that's all I get
If this is communication
I disconnect
I've seen you, I know you
but I don't know how to connect
so I disconnect

You always seem to know where to find me
and I'm, still here behind you
in the corner of your eye

I never really learn how to love you
but I know that I love you
through the hole in the sky

where I see you
and that's not an invitation that's all I get
If this is communication
I disconnect
I've seen you, I know you
but I don't know how to connect
so I disconnect

Well this is an invitation
it's not a threat
If you want communication
that's what you get
I'm talking and talking
but I don't know how to connect

and I hold a record for being patient
with your kind of hesitation
I need you, you want me
but I don't know how to connect
so I disconnect
I disconnect

The Cardigans

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Tudo bem?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Inutil Paisagem

Mas pra que
Pra que tanto céu
Pra que tanto mar,
Pra que
De que serve esta onda que quebra
E o vento da tarde
De que serve a tarde
Inútil paisagem
Pode ser
Que não venhas mais
Que não voltes nunca mais
De que servem as flores que nascem
Pelo caminho
Se o meu caminho
Sozinho é nada
É nada
É nada


Composição: Tom Jobim/Aloysio de Oliveira

domingo, 7 de febrero de 2010

viernes, 22 de enero de 2010

A nadie

miércoles, 20 de enero de 2010

viernes, 15 de enero de 2010

El rostro de un candidato político en una valla publicitaria




Ahí está:
No demasiadas resacas
No demasiadas peleas con mujeres
No demasiados neumáticos desinflados
Nunca pensó en el suicidio

No más de tres dolores de muelas
Nunca se saltó una comida
Nunca estuvo encarcelado
Nunca estuvo enamorado

7 pares de zapatos

un hijo en la universidad
un coche que no tiene más que un año
pólizas de seguros
un césped muy verde
cubos de basura con tapa hermética

seguro que le eligen.

C. Bukowski

miércoles, 6 de enero de 2010

Estado de ánimo




"Con delicada alegría, extraño algo más significativo."




lunes, 28 de diciembre de 2009

Consecuencias para el eterno retorno

Cuando los dados lanzados afirman una vez el azar, los dados que caen afirman necesariamente el número o el destino que acompaña a la tirada. Es en este sentido que el segundo momento del juego también es el conjunto de los dos momentos o el jugador que vale por el conjunto. El eterno retorno es el segundo momento, el resultado de la tirada, la afirmación de la necesidad, el número que reúne todos los miembros del azar, pero también el retorno del primer momento, la repetición de la tirada, la reproducción y la re-afirmación del propio azar. El destino en el eterno retorno es también la «bienvenida» del azar: «Hago hervir en mi olla todo lo que es azar. Y hasta que el azar no está cocido y a punto, no le deseo la bienvenida para hacer de él mi alimento. Y en verdad, mucho azar se ha acercado a mí como dueño: pero mi voluntad le ha hablado más imperiosamente todavía, y ya estaba arrodillado delante mío y suplicándome — me suplicaba darle asilo y cordial acogida, y me hablaba de modo adulador: tenlo en cuenta, Zarathustra, sólo hay un amigo que venga así a casa de un amigo» ]. Esto quiere decir: hay muchos fragmentos del azar que pretenden valer por sí mismos; se amparan en su probabilidad, cada uno solicita del jugador varias tiradas; repartidos en varias tiradas, convertidos en simples probabilidades, los fragmentos del azar son esclavos que quieren hablar como señores; pero Zarathustra sabe que no es así como hay que jugar, ni dejar jugar; al contrario, hay que afirmar todo el azar de un golpe (es decir, hacerlo hervir y cocer como el jugador que calienta los dados en sus manos), para reunir todos los fragmentos y para afirmar el número que no es probable, sino fatal y necesario; sólo entonces es el azar un amigo que va a ver a su amigo, y que éste hace volver, un amigo del destino del que el propio destino asegura el eterno retorno como tal.

Gilles Deleuze.
Nietzsche y la filosofía

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cardinale

lunes, 21 de diciembre de 2009

Alegría

Alegría,
razones que olvidar.

Alegría,
cosas que vivir.

Qué poco para decir.
Cuánto porqué seguir.

Miro el cielo,
miro mis pies.

Sigo adelante,
y te sonrío.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Aclaraciones

- ¿Por qué estás en un desierto?
- Porque necesito la vastedad del aire puro en absoluta disponibilidad para todos mis respiros
- ¿Es entonces, necesidad de estar solo, de que nadie te siga?
- No se excluyen. Pero si alguien quisiera encontrarme, tendrá que tener la misma necesidad de tipos de respiros. Además, yo sólo puedo encontrar a quien necesite de un profundo respiro.
- Y al verte, algún solitario viajante en el desierto, ¿no se queda azorado por tu localidad?, ¿y qué de aquél que se tiente con vivir conforme a la misma regla?
- De aquel que se queda azorado por no comprenderme, que sepa salir rápido del desierto antes de que éste le desborde todas las posibilidades y lo hunda, de aquel que quiera mi regla no quiere la suya, ése que se encuentre a sí mismo, ese que parta a su regla. Pero, ¡qué fiesta cuando una persona que aparece ya ha devenido en una búsqueda que la ubicó en cercanía con la mía!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Rayuela

¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta del pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.
Inútil. Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea a Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida en seguida. Nunca sospechará que me condena a leer a Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por sólo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso, juez. Dejate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-Germain-des-Prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalzo azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la suficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, sí, por fin a cosas vivas.

Capítulo 21.
Julio Cortázar.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Y aún con todas
las contradicciones habidas,
y aún con todas a porvenir,
vivo otra vez la inocencia.

Y eso es algo irrefutable.

viernes, 27 de noviembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009

376. De los amigos

Sólo medita por una vez para ti mismo cuán diversos son los sentimientos, cuán divididas están las opiniones, aun entre los conocidos más íntimos; cómo incluso opiniones idénticas tienen en la cabezas de tus amigos un lugar o una intensidad enteramente diferentes que en la tuya; cuantísimas veces se presenta el pretexto para el malentendido, para la divergencia hostil. Después de todo ello, te dirás: ¡qué inseguro es el terreno sobre el que descansan todas nuestras alianzas y amistades, qué cerca está los chaparrones o el mal tiempo, qué aislado está todo hombre! Si alguien comprende esto y además que todas las opiniones y su índole e intensidad son entre semejantes tan necesarias e irresponsables como sus acciones, si se percata de esta necesidad interna de las opiniones a partir de la inextricable imbricación de carácter, ocupación, talento, entorno, tal vez se libre entonces de la amargura e incisividad de ese sentimiento con que el sabio exclamó: «¡Amigos, no hay amigos». Más bien se confesará: sí hay amigos, pero es el error, la ilusión acerca de ti lo que los ha conducido a ti; y deben aprender a callar para seguir siendo amigos tuyos; pues casi siempre tales relaciones humanas estriban en que nunca se digan, ni siquiera se rocen, cierto par de cosas; pero en cuanto estas piedrecitas echan a rodar, la amistad va detrás y se rompe. ¿Hay hombres que no resultarán mortalmente heridos si se enterasen de lo que sus más íntimos amigos saben de ellos en el fondo? Al aprender a conocernos a nosotros mismos y a considerar nuestro mismo ser como una esfera cambiante de opiniones y disposiciones y, por tanto a menospreciarlo un poco, restablecemos nuestro equilibrio con los demás. Es verdad que tenemos buenas razones para despreciar a cada uno de nuestros conocidos, aunque sean los más grandes; pero igual de buenas para volver este sentimiento contra nosotros mismos. Y así, soportémonos unos a otros, ya que nos soportamos a nosotros; y tal vez le llegue a cada cual algún día también la hora más jubilosa en que diga:

«¡Amigos no hay amigos!», exclamó el sabio moribundo;
«¡Enemigos, no hay enemigos!», exclamo yo el loco viviente.


Nietzsche, Humano, demasiado humano.

sábado, 14 de noviembre de 2009

H

Si no somos culpables de lo malo que nos sucede, es porque tampoco somos responsables de lo bueno que nos acaece, puesto que salvar un término de la dicotomía llevaría a toda una dogmática, probablemente ya existente en el pasado (¿qué falta ya por existir?), la cual no superaría el hecho de ser una mera justificación, útiles pero meras maneras de ordenar los acontecimientos para no ser desbordados por ellos, y poder verificar a través de un criterio binario de éxito-fracaso, el efecto de ganador o perdedor.
Pero si la ilusión que genera el advertir que uno es conciencia de un cuerpo, permite aventurar perspectivas posibles acerca de lo que pudo haberse transformado, por medio de lo que vendrá por transformarse, siendo que siempre subyace la fuerza constante que cursa invariablemente siempre primera a toda reacción, tal vez entonces, ésta pueda trastocarse al fin por intervención de quien/de qué, que andando de por medio, sin saberlo, sin suponer muy acertadamente, pero tragicamente hacedor, porque en definitiva con su presencia, no permite la unidad entre lo pasado y lo futuro, crea la salida.
Nunca distinguirá si ganó o perdió. Sería suficiente con que, Quizá, abrió salida.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El sentido

La interpretación revela su complejidad si se piensa que una nueva fuerza no puede aparecer y apropiarse de un objeto más que adoptando, en su momento inicial, la máscara de las fuerzas precedentes que ya la han ocupado. La máscara o la astucia son leyes de la naturaleza, o sea algo más que una máscara o una astucia. La vida, en sus comienzos, debe imitar la materia para ser únicamente posible. Una fuerza no sobreviviría, si antes no tomase en préstamos la faz de las fuerzas precedentes contra las que lucha. Por eso el filósofo sólo puede nacer y crecer, con alguna posibilidad de sobrevivir, teniendo el aire contemplativo del sacerdote, del hombre ascético y religioso que domina el mundo antes de su aparición. Que tal necesidad pesa sobre nosotros, no sólo lo testimonia la ridícula imagen que nos hacemos de la filosofía: la imagen del filósofo-prudente, amigo de la prudencia y de la ascesis. Pero aún más, la misma filosofía no arroja su máscara ascética a medida que crece: en un cierto modo debe creer en ella, no puede más que conquistar su máscara, dándole un nuevo sentido en el que finalmente se exprese la verdadera naturaleza de su fuerza anti-religiosa. Observamos que el arte de interpretar debe ser también un arte de atravesar las máscaras, y de descubrir qué es lo que se enmascara y por qué, y con qué objeto se conserva una máscara remodelándola. Es decir, que la genealogía no aparece al principio, y que se corre el riesgo de muchos contrasentidos al buscarla, desde el nacimiento, que es el padre de la criatura. La diferencia en el origen no aparece desde el origen, salvo quizás para una mirada particularmente experta, la mirada que ve de lejos, la mirada del presbítero, del genealogista. Sólo cuando la filosofía se ha desarrollado puede captarse la esencia o la genealogía, y distinguirla de todo aquello con lo que, al principio, tenía demasiado interés en confundirse.

Lo trágico,
Nietzsche y la filosofía.
G. Deleuze.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Necesidad de un ausente y de quien está presente

¿Quién aspira a la gloria? ¿Por qué se aspira a la gloria? ¿Es la gloria la forma superior de la mundana fama?, y ¿qué decirle a quien ya no está y del cual nunca sabremos si quizo la gloria, ni cómo la quizo, ni si supo que iría a ser capaz de lograrla? En el último caso, la gravedad de las palabras no es significativo. Lo significativo acá se ahoga en la laguna, el hiato del silencio, la cosa que impera por sobre el mundo, y que por eso se digna de ser permanentemente ultrajada: el silencio. Y con el silencio, los animales balbuceantes no saben qué hacer con su decir. Entonces, surge una serie de necesidades que no ocupan un espacio fenoménico, entidades en el espacio de la espiritualidad, y entonces el espíritu, eso que no ocupa su lugar en el espacio, y del que sin embargo no se podría dar cuenta sin la posibilidad de que el cuerpo haga vibrar en su caja torácica, la masa de sonidos que bajo cierta cadencia produce el efecto de otro universo, o bien, de otro plano del mismo universo, se anonada.
Quedarse con la necesidad de decir algo, parece terrible, produce el hiato del silencio, y entonces el espíritu sufre con el sufrir que hace sufrir al cuerpo, de donde toma su fuerza, en donde echa su raíz, pero dicha necesidad es eso que no existe, es eso que no tiene lugar, o mejor, que nace como efecto siendo aquello que aspira ser causa, y por tanto es por su apariencia de otro lugar, del que no se tiene experiencia, lo que irrita del hiato. Pero ¿cuán terrible es que el decir quede en su potencia como estado de falta?, ¿qué miedo existe en que el espíritu no logre su unidad, no se concilie consigo, y no permita la armonía con la carne que subyuga? No hay nada terrible ahí, sólo temor del espíritu al poder del cuerpo sobre él, el poder de la indiferencia natural a la cosa innatural. Concomitante al temor, existe otro que no es posible evitar, el de que, habiendo tolerado el hiato en el espíritu, éste se trastorna en el escenario del cuerpo, y deja en su marca invisible, una secuela fantasmal que persigue al hablante sin su oyente, y entonces el hablante le dice siempre al fantasma lo que debió haber dicho a su oyente. Lo terrible entonces no radica en no haber podido decir algo al oyente ausente para-siempre, sino, no haber podido evitar al fantasma que acompaña siempre al hablante que se quedó con parte del espíritu atragantado en la garganta.
¿Y qué más terrible que una parte del espíritu esté atragantado en la garganta? En el cuerpo todo debe seguir su curso, como el agua más pura que una vez estancada, comienza a pudrirse.

viernes, 30 de octubre de 2009

217

¡Ponerse en guardia contra quienes dan mucho valor a que se confíe en su tacto y sutileza morales en materia de distinciones morales! Jamás nos perdonan el haberse equivocado alguna vez en presencia nuestra (y, no digamos, a propósito de nosotros), -inevitablemente se convierten en nuestros calumniadores y detractores instintivos, aun cuando continúen siendo «amigos» nuestros-.
Bienaventurados los olvidadizos: pues «digerirán» incluso sus estupideces.

F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal.

martes, 27 de octubre de 2009

jueves, 22 de octubre de 2009

Oktubre

De regreso a Octubre,
Desde Octubre,
Si un estandarte de mi parte,
Te prefiero igual,

XI

Se adelantaba lentamente, bajo un sol perpendicular a la tierra: su cuerpo sin sombra tenía la dura fragilidad de una rama, no sé yo qué fuerza combativa en su levedad ni qué terrible audacia en su decoro. Llevaba un traje celeste que la envolvía como un pedazo de bruma; pero el jardín, la luz, el aire, todo el trabajo de la tierra y del cielo se concertaban allí para vestirla, tan pavorosa era, sin embargo, su desnudez. Vuelto su rostro al sol, mostraba las dos violetas de sus ojos y el arco leve de su sonrisa; en torno de sus cabellos trazaba círculos una abeja zumbante. Al andar, sus pies menudos hacían crujir arenas de oro, conchas marinas y corazas azules de escarabajos; y su llegada me parecía interminable, como si Aquélla vienese de muy lejos, a través de cien días y cien noches.

El Cuaderno de Tapas Azules,
Adan Buenosayres
.
Leopoldo Marechal

viernes, 16 de octubre de 2009

Basta cheeee

"Basta che, y sí, dijo eso, y no se arrepiente porque obviamente no se va a arrepentir, es como dice Diego, al final parece que lo que querían es no ir al mundial... Piensen lo siguiente, si le preguntan a Charly Garcia si se arrepiente de haberse tirado del noveno piso, que les va adecir? que nooo... porque se salvó. Lo mismo Maradona, queridos, aprendan, GANO y estamos en el mundial, y ahora hablen de otra cosa, que el que le pide al Diego buenos modales o 1) no lo conoce, o 2) se cree que fue a un colegio inglés."


Diario Crítica, comentario a la nota: Sigan mamando: "No pienso volver atrás y no tengo que pedir disculpas"