miércoles, 5 de septiembre de 2012

Otra botella al inodoro personal

Siempre escribí para no encontrarme tan solo, para rehusarme a la soledad invasora; para encontrar a alguien singular, movilizado por deseos, ensoñaciones y sueños. Como si fuese el anacoreta que vive 11 años en un baño y tira cada uno de sus días de escritor, un mensaje en la botella al mar del inodoro personal. He creído encontrarme varias veces con la realización de una pretensión semejante, y no pocas veces me partieron el corazón. 
Un dolor me costó el refugio y ahora vuelvo aquí parcamente de cuando en cuando, como si oliera un rastro presente que no obstante destila indiferencia. Alguien que, si algún tiempo atrás merodeó por aquí, ya olvidó este parque y lo abandonó al antojo de la naturaleza. Soy un jardín abandonado, una maleza caprichosa del Sol. Y con todas las injusticias que me acaecen, así soy feliz en la plenitud de mi desarrollo: porque no envejezco, sólo me fundo cada vez más en la naturaleza entera.

sábado, 1 de septiembre de 2012

56. EL VIAJERO (LÜ)

Provisoriedad. La situación es tal que no puede garantizar estabilidad ni duración en las relaciones. La soledad es inevitable para quien no tiene tiempo de cultivar sus relaciones con tranquilidad. Se aconseja prudencia y discreción: vivir bien en este momento significa no confiarse demasiado, aunque sigamos estando disponibles a las iniciativas de los demás. LU indica, en el matrimonio, separaciones debidas a motivos externos de trabajo.

domingo, 26 de agosto de 2012

lugar propio

¡Este es mi territorio!

...

Uf...

...

¡Tampoco!

miércoles, 22 de agosto de 2012

Beat it



Thriller
1982

domingo, 22 de julio de 2012

High & Dry



Radiohead,
The Bends, 1995

miércoles, 18 de julio de 2012


domingo, 8 de julio de 2012

disyunción

Ser espejo del mundo

o

Espejar el mundo

lunes, 2 de julio de 2012

a la fuerza de la razón

A. Tengo la sensación de estar forzando las reglas...
M. ¡Debe sentirse lindo!

domingo, 1 de julio de 2012

oportunidades

hay ocasiones para el velo, 
tanto como para el desvelo.


lunes, 25 de junio de 2012

A mi suerte

Mezcla rara que se ofrece inoportuna, 
un licor deseado que se echa a la boca, 
sin promesas ni razón, 
pura donación del tiempo vivo. 

 Mi tristeza, mi furia y mi alegría, 
Ellas, todas juntas, 
 son mi vida, mi desgracia y mi dicha. 

 Ángel de la vida mía, 
te vistes siempre 
en la forma de la sorpresa 
¡Qué felicidad es todo devenir!

miércoles, 20 de junio de 2012

Lobofobia



Lisandro Aristimuño, 
Ese asunto de la ventana

martes, 5 de junio de 2012

Yo me quedo



Me darás mil hijos,
Café Vinilo,  21 de Octubre de 2011

Les chansons d'amour ont ruiné ma vie



Pablo Krantz, 
Les chansons d'amour ont ruiné ma vie

viernes, 1 de junio de 2012

39

Si nos perdemos en la contemplación de la inconmensurable grandeza del mundo en el espacio y en el tiempo, si meditamos en la infinidad de los siglos pasados y venideros, o si, mirando al cielo estrellado, consideramos la infinidad de los mundos y la extensión inacabable del espacio, nos sentimos pequeños y, como individuos, como cuerpos vivos, como fenómenos pasajeros de la voluntad, nos perdemos como gota de agua en el océano. Pero a la vez, contra este fantasma de nuestra propia nada, contra tan engañosa posibilidad, se yergue en nosotros el convencimiento íntimo de que todos esos mundos no existen más que en nuestra representación y no son más que modificaciones del sujeto eterno del conocimiento puro que somos nosotros, así olvidamos nuestra personalidad, convirtiéndonos en el fundamento necesario de todos esos mundos y de todos esos tiempos. La inmensidad inquietante del mundo depende ahora de nosotros, ya no dependemos de ella.



A. Schopenhauer,
El mundo como voluntad y como representación

Shine on you crazy diamond



Pink Floyd, 1975

domingo, 27 de mayo de 2012

Kant, profesor de geografía

Alguna vez Kant confesó que ante la mesa de trabajo donde todos los días le reclamaban la primera sumisión sintió generosas ansias de fuga. La exposición de las ideas ajenas, la construcción de su propio pensamiento, eran una gran aventura, pero no una fuga. El cuadro rígido de las categorías del entendimiento, el imperativo moral, eran el molde y el hilo con el que iba "tejiendo el sueño" de su vida. Sus propias palabras dicen, pues, que la suya era la quieta aventura del tejedor; grande, sí, como la aventura de los cielos estrellados, en los que otra vez buscaría un cotejo para su imperativo moral; pero las generosas ansias de fuga eran hacia otra aventura, más sensible, más humilde: la del viaje.


Ya en la vejez, después de haber sostenido durante treinta años que sin el conocimiento sensible del mundo el hombre queda como limitado, el filósofo de Koenigsberg se resignó y dijo que ese conocimiento podía obtenerse hasta sin viajar. La ciudad donde pocos años más tarde moriría —la misma donde había nacido— tenía un puerto y un río por donde pasaban, lentos, barcos cuyos tripulantes hablaban otras lenguas y tenían otras costumbres. También Koenigsberg era sitio propicio para el conocimiento del mundo. Hasta sin viajar; también Koenigsberg. Pero a pesar de ello, esperaba con avidez las cartas de Alejandro de Humboldt, viajero de quien todo el mundo "estaba como en suspenso"; y seguía hojeando las láminas de Blumenbach, que le mostraban animales raros: el cóndor, el colibrí, el perezoso, animales de América; y releía libros de aventuras en China, en el Labrador, en Nueva Holanda; y reproducía con el índice, en sus mapas, los itinerarios de Magallanes y de Cook.
De todo eso había estado hablando durante más de treinta años; y al publicar la "Antropología" quiso dejar constancia de que había tenido otra vida, además de la de sus "Críticas", y de que esa vida había sido hermosamente inútil para su gloria de filósofo. Treinta años dedicado a hablar de este mundo, del humilde mundo sensible que estamos obligados a conocer, porque "es en él donde realizaremos nuestra obra". Y en el prólogo de aquella "Antropología" se acordó, en sobrias líneas, del público no docto que había creído conveniente asistir a sus clases de geografía, y de su manuscrito, ilegible para todos, donde se habían amontonado y ordenado las anotaciones más heterogéneas.


Pero de esas clases tomaron apuntes, ávidamente, los alumnos; y así se reunieron tres manuscritos, que el mismo Kant habría revisado, y con los cuales se procedió a la edición de una "Geografía física", la más larga constancia de la vida del genio: 3000 páginas, en donde se habla de la viejita americana que a los 175 años de edad se conservaba lúcida, de los buzos que descienden al fondo del mar en busca de tesoros; en donde se describe ese monstruo —"bastante dudoso"— que se llama serpiente marina; en donde se habla de los subterráneos de París, recorridos por aquellos dos frailes que nunca regresaron (los cadáveres fueron encontrados, pero a uno de ellos le había sido arrebatada una mano); en donde se habla de las absurdas formas atribuídas a la tierra y se hace historia de los relojes para navegantes y se explican las tempestades, y en donde el nombre de Magallanes cobra mayor dignidad que el de Hume.
Para su público, más fácil —y en esos momentos más próximo— que el de los aspirantes al doctorado, habló en el tono de la anécdota, de lo insólito, de lo absurdo y del disparate. Y por eso pudo decirse que Kant fué un expositor entretenido y que sus clases eran un "verdadero pasatiempo". Nadie se atrevería a sospecharlo abriendo la "Crítica de la razón pura"; cualquiera lo comprende abriendo su "Geografía física".



Vicente Fatone, 
1939

jueves, 17 de mayo de 2012

lentamente

Lentamente, las aguas del río norte confluyen con el río sur.
Lentamente, las distancias se desalejan.
Lentamente, todo tiende a su lugar.
Lentamente, producimos el destino de nuestra destinación.

No me quedo quieto



Pol Nada, 
  • Queres estar solo. 2008

lunes, 14 de mayo de 2012

Del amigo

«Uno siempre a mi alrededor es demasiado» – así piensa el eremita. «Siempre uno por uno - ¡da a la larga dos!»

Yo y mí están siempre dialogando con demasiada vehemencia: ¿cómo soportarlo si no hubiese un amigo?

Para el eremita el amigo es siempre el tercero: el tercero es el corcho que impide que el diálogo de los dos se hunda en la profundidad.

Ay, existen demasiadas profundidades para todos los eremitas. Por ello desean ardientemente un amigo y su altura.
Nuestra fe en otros delata lo que nosotros quisiéramos creer de nosotros mismos. Nuestro anhelo de un amigo es nuestro delator.
Y a menudo no se quiere, con el amor, más que saltar por encima de la envidia. Y a menudo atacamos y nos creamos un enemigo para ocultar que somos vulnerables.
«¡Sé al menos mi enemigo!» – así habla el verdadero respeto, que no se atreve a solicitar amistad.
Si se quiere tener un amigo hay que querer también hacer la guerra por él: y para hacer la guerra hay que poder ser enemigo.
En el propio amigo debemos honrar incluso al enemigo. ¿Puedes tú acercarte mucho a tu amigo sin pasarte a su bando?
En el propio amigo debemos tener nuestro mejor enemigo. Con tu corazón debes estarle máximamente cercano cuando le opones resistencia.
¿No quieres llevar vestido alguno delante de tu amigo? ¿Debe ser un honor para tu amigo el que te ofrezcas a él tal como eres? ¡Pero él te mandará al diablo por esto!
El que no se recata provoca indignación: ¡tanta razón tenéis para temer la desnudez! ¡Sí, si fueséis dioses, entonces os sería lícito avergonzaros de vuestros vestidos!
Nunca te adornarás bastante bien para tu amigo: pues debes ser para él una flecha y un anhelo hacia el ultrahombre.
¿Has visto ya dormir a tu amigo – para conocer cuál es su aspecto? ¿Pues qué es, por lo demás, el rostro de tu amigo? Es tu propio rostro, en un espejo grosero e imperfecto.
¿Has visto ya dormir a tu amigo? ¿No te horrorizaste de que tu amigo tuviese tal aspecto? Oh, amigo mío, el hombre es algo que tiene que ser superado.
En el adivinar y en el permanecer callado debe ser maestro el amigo: tú no tienes que querer ver todo. Tu sueño debe descubrirte lo que tu amigo hace en la vigilia.
Un adivinar sea tu compasión: para que sepas primero si tu amigo quiere compasión. Tal vez él ame en ti los ojos firmes y la mirada de la eternidad.
Ocúltese bajo una dura cáscara la compasión por el amigo, debes dejarte un diente en ésta. Así tendrá la delicadeza y la dulzura que le corresponden.
¿Eres tú aire puro, y soledad, y pan, y medicina para tu amigo? Más de uno no puede librarse a sí mismo de sus propias cadenas y es, sin embargo, un redentor para el amigo.
¿Eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Eres un tirano? Entonces no puedes tener amigos.
         Durante demasiado tiempo se ha ocultado en la mujer un esclavo y un tirano. Por ello la mujer no es todavía capaz de amistad: sólo conoce el amor.

En el amor de la mujer hay injusticia y ceguera frente a todo lo que ella no ama. Y hasta en el amor sapiente de la mujer continúa habiendo agresión inesperada y rayo y noche al lado de la luz.

La mujer no es todavía capaz de amistad: gatas continúan siendo siempre las mujeres, y pájaros. O, en el mejor de los casos, vacas.

La mujer no, es todavía capaz de amistad. Pero decidme, varones, ¿quién de vosotros es capaz de amistad?

¡Cuánta pobreza, varones, y cuánta avaricia hay en vuestra alma! Lo que vosotros dais al amigo, eso quiero darlo yo hasta a mi enemigo, y no por eso me habré vuelto más pobre.

Existe la camaradería: ¡ojalá exista la amistad!

         Así habló Zaratustra.

domingo, 13 de mayo de 2012

fatalidad

Sí, yo pedí el fuego. 
Me aguanto el incendio.
Tengo partenaire.
Confío.