
domingo, 31 de mayo de 2009
De la tranquilidad de ánimo

sábado, 30 de mayo de 2009
Extirpación Nro 10
la autenticidad ha renunciado a su significado.
Susana Campos
Lo que podría parecer una tendencia obsesivo-ezquizofrénica de hundimiento, se confirma como la caída del sol en su crepúsculo. Algunos búhos mueren en la noche, nunca llegaron a ver la nueva luz de un día naciente, y así su noche se vuelve inmortal.
El cuerpo, pobre de él, se apena de anhelar vivir, y tener de compañero a un espíritu así de avejentado, tan maldito y avinagrado.
Anhela un amor, porque anhela amar; anhela amar, porque ante la posibilidad de amar, amando, aún vive.
Pero está muriendo porque ya ha muerto;
martes, 19 de mayo de 2009
IX

Retornar, lo haría con gusto,
pues, aun fuera yo tiempo vivo,
mi suerte sería escasa.
Gerhard Scholem, Saludo del Angelus.
jueves, 14 de mayo de 2009
Extirpación Nro 9
Derramando inercia, ahora digiero lo imposible.
Temo al próximo ángel, como al venidero demonio que aguarda en vigilia, tras esa cortina.
No volveré.
Así y todo, no vendrás (es posible que cuando creas llegar, no volverás: ocurre, con el desierto, que hace imposible los encuentros).
El silencio, otra vez será la boca lejana de todos los lobos que habitan con la noche.
La que siempre cae, la que encuentra a todos otra vez, con sus ojos bien cerrados.
Y aunque el augurio sea el que había de llegar, no;
miércoles, 13 de mayo de 2009
Porco Rex

Mientras miro el mal tiempo
que muestra el ventanal
caen las ramas desnudas que,
no tiemblan como vos
No fue bueno verte de nuevo
no debió haber pasado nunca
lo que mejor te sale es provocar
Fueron un par de días
volvimos a fingir
que estabamos felices de....
desearnos otra vez
Vos siempre estas enamorada
de lo que intentas destruir
dejas la luz prendida para dormir
No veo muy gracioso
ir perdiendo el humor
es un don doloroso amor
tu sonrisa esta vez
Pelusa muerta en los bolsillos
y 35 mangos sucios
de miedo y de auto encierro loco....
Ho, no...
Ho, no...
***
Y mientras el sol se muere
Todavía no usé mi milagro de hoy (que corta es la vida,mi amor!)
No voy a buscar más consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez.
Te voy a buscar
en la oscuridad
Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si Dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde esta vez se va a
hacer...
Y mientras tanto el sol se muere
y no parece importarnos...
Mientras te quiero el sol se
apaga
y si Dios queda en nada o no existe amaré mucho más.
Te voy a encontrar
en la oscuridad
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo va a lograr
Cómo será andar solito allá en la
muerte?
Ay! mi amor ya sin vos... sin tu sueño...
Yo no sabría echarte de menos
(soy un ladrón que robó dolor)
y si te pierdo camino a casa
ya te dije esto antes... linda mía
te voy a encontrar
te voy a buscar
y te voy a encontrar...
domingo, 10 de mayo de 2009
Extirpación Nro 8
Vicentico.
Nunca hay muchas palabras, aunque paradójicamente abunden. Lo mismo pasa con los fantasmas; entran y salen, entre abundantes y estrepitosos, aunque sean tan singulares.
Pero la realidad se pierde, se engaña a sí misma, cuando el fantasma que surge al encuentro se olvida de sí: se sabe presente y por eso se cree carnal. Se olvida de su condición errante, de su mirada de viento, de que su cuerpo no tiene que ver con lo que llama su deseo, que no es más que un capricho (el deseo del cuerpo, es otra cosa; no será nunca un capricho, el deseo del cuerpo es una necesidad). Se afana en su estadía por su presencia fugaz, augurando un futuro, pues no quiere volver a vivir la misma fugacidad, quiere prolongar su presencia, es así que empieza por asentar una mirada hacia atrás como si hubiera algo sedimentado, por su naturaleza, una huella de sí: el fantasma se olvida de su carencia de lugar, asimila su inexistencia existente a la presencia de una ausencia, que es de un otro infinitamente irredutible, ajeno lleno de misterio.
El fantasma que se advierte de este modo, se figura individuo olvidando ser puro dividuum, se figura en el hábito cotidiano de su cuerpo, y termina engañando al cuerpo que en verdad, es él mismo: hace una epifanía de su rostro y la exige a los fantasmas desesperados de permanencia, instigándolos a esa misma férrea disposición.
El fantasma no quiere partir, no quiere "morir".
Cree que lo que lo compone, es pasado, y el pasado le alivia de lo que es demasiado tarde: la mentira le abre el cielo de las promesas, y construye futuro como si nada, a partir de un presente como si nada.
Se supera y supera, se vuelve un gran mujer, una gran hombre, se asimila de manera tal a la carne que viste su desnudez, que se olvida de la libertad de la carne: del único deseo verdadero que es el de esa carne. La que nunca se logrará traducir sin traicionar.
transformado en sujeto,
confunde su deseo real
con su capricho intencional.
Su vida,
un bellísimo trazo
de inocente hipocresía,
dura lo que su aflicción,
por una crisis
sin fondo,
interminable.
Los sujetos, escépticos a lo fantasmagórico, aspiran a un sueño, tan real como la carne que impostan, pero tan inerte como una diversidad de representaciones, como los puros colores de la imaginación, sin un cuerpo que los ofrezca: se trata de una fantástica alegoría de hologramas.
Los sujetos olvidados de su ser fantasma, se quedan sin vivir, a pesar de tanta vida desperdigada en la construcción del presente hacia el futuro, que se guía, sin quererlo!, hacia un puro pasado eternamente presente, en que se reza a los muertos.
no tendrá y que es
eternamente hoy;
para tener eternamente una tumba
a la que escupe y tira flores
acorde a la infinita memoria.
una huella de alguien al que aún no le descubrimos su quién.
lunes, 4 de mayo de 2009
Extirpación Nro 7
Será como este instante, ahora, hoy mismo.
No sentiré nada cuando sea mañana,
no habrá algo que lo distinga de hoy,
(de este hoy)
del hoy que vendrá.
Y vendrá.
Mañana,
está llegando.
viernes, 1 de mayo de 2009
El paso (no) más allá
En vano trataré de representarme a aquel que yo no era y que, sin quererlo, empezaba a escribir, escribiendo (y entonces a sabiendas) de tal modo que el puro producto de no hacer nada se introducía en el mundo y en su mundo. Esto ocurría «por la noche». De día, estaban los actos del día, las frases cotidianas, la escritura cotidiana, algunas afirmaciones, valores, costumbres, nada de importancia y, no obstante, algo que era preciso confusamente denominar la vida. La certeza de que al escribir ponía precisamente entre paréntesis dicha certeza, incluso la certeza de sí mismo como sujeto de escribir, le condujo lenta pero inmediatamente a un espacio vacío cuyo vacío (el cero tachado, heráldico) no impedía en absoluto las vueltas y las revueltas de un recorrido muy largo.
jueves, 30 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
Extirpación Nro6
viernes, 24 de abril de 2009
Extirpación Nro 5
El Proceso de transvaloración entre el carácter diferencial de las fuerzas que componen mi nombre: mi inconsciente afirmó la decadencia, y llevó a que mi actividad corporal afirme todos mis vicios, del mismo modo que todos mis placeres. De esa forma, los niveló, los puso a la par. Luego mis placeres y mis vicios, se contaminaron de su otro respectivo: mis vicios, un placer; mis placeres, un vicio. Perceptiblemente previsible, y sin embargo, siempre inconsciente, esa dinámica se acentuó en una circularidad. La circularidad en forma de hábito, en una cotidianidad que permite figurarse en un círculo, cuando el individuo se encuentra situado en una débil organización de las fuerzas, ante la solidez obcecada en la figura del círculo, una imaginación, una memoria, ya con el círculo, han de convertirlo en el laberinto del cual, aquél, no encuentra fuga aunque su posibilidad la intuya. Esto se debe a que lo terrible o siniestro del laberinto, es que como su círculo es en permanente desplazamiento, en su desligamiento produce una temporalidad extática, en la que se está siempre en el mismo sitio, y un lugar u otro, no hacen la diferencia: todas sus puertas y pasadizos “abiertos”, son el modo de su ser cerrado; lo que significa, dicho lúdicamente, que allí no hay tiempo, sino una infinitud trágica. Lo trágico es por una doble circunstancia en el pesar: el círculo patentiza un amor devenido en melancolía. Una y otra, como efectos envenenados, contaminadas de su contrario, acechadas por la muerte, se cristalizan con el sabor del presente continuo, haciendo luz acerca de la necesidad de impostar una eternidad que nos vea morir frente a ella. Esto no señala a un Dios categorialmente definido desde la razón, o la fe, porque tampoco remite a doctrina alguna. Pero sí remite a alg-o-uien como lo divino in absurdum, imposible absoluto de la serie, la fuerza inerte, negada, ausente, que contiene el laberinto. El laberinto, ahora con un trasfondo señalado, es la repetición de la perpetua decadencia de amar lo que no es, como de estar dolido por una no huella en el mundo. Un dolor que es parásito, infecundo y abisal. Un dolor que mi inconsciente al repetir el juego absorto, lo aleja sin poder irse, siendo una inútil espera, quedándose entre el vicio del placer y el placer del vicio.
Nosotros, los débiles, afianzamos todo aquello que no auguramos destruir, y por ello lo destruimos con el tiempo, debo decir mejor, que es el tiempo quien lo destruye, mas con ello a nosotros, aunque claro, ante esa demanda, el tiempo ya nos ajusticia antes, así la espera a un muerto, es de un muerto.
sábado, 18 de abril de 2009
Extirpación Nro 4
si no meto un trago llega el mal humor
Mentiras amables veneno paciente
y nada de lo que supimos desear.
Desde cuando sos, tan sensible vos
Indio Solari. Veneno paciente.

