sábado, 18 de julio de 2009

Intermedio

Ponele punto y aparte (para que no retorne).
Esa es la mejor ley de la escritura, la más falsable, la más alentadora.
Escribo para recordármelo, "ponele punto y aparte", así cuando llegue, me olvido.

El silencio no rebalza la calma, y yo sonrío.

sábado, 11 de julio de 2009

¿Qué significan los ideales ascéticos?

7

Guardémonos de poner en seguida rostros lúgubres al oír la palabra «tortura»: precisamente en este caso es bastante lo que hay que descontar, lo que hay que restar, .. queda incluso algo de qué reír. Ante todo no infravaloremos la circunstancia de que Schopenhauer, que de hecho trata como a un enemigo personal a la sexualidad (incluido su instrumento, la mujer, ese instrumentum diaboli [instrumento del diablo] ), necesitaba enemigos para conservar su buen humor; de que le gustaban las palabras furibundas, biliosas, verdinegras; de que se encolerizaba por el gusto de encolerizarse, por pasión; de que habría enfermado, se habría vuelto pesimista (–– pues no lo era, aunque lo deseaba mucho), sin sus enemigos, sin Hegel, la mujer, la sensualidad, y toda la voluntad de existir, de quedarse. De lo contrario, Schopenhauer no se hubiera quedado, sobre esto se puede apostar, habría escapado: pero sus enemigos le tenían sujeto, sus enemigos le seducían una y otra vez a existir, su cólera era para él, al igual que para los cínicos de la Antigüedad, su bálsamo, su alivio, su recompensa, su remedium contra la náusea, su felicidad.


F. Nietzsche, La genealogía de la moral

viernes, 10 de julio de 2009

Los ojos del poder

domingo, 5 de julio de 2009

Extirpación Nro 12

¡Tened coraje de oler vuestras propias miserias!
Con tal que éstas no por perfumadas, os justifiquen un porvenir miserable.

¡Tened orgullo de contemplar sin miramientos, el hundimiento mismo debajo de vuestros pies!
Sin que luego podáis asumir una inercia que, sin gravedad, os permita una eternidad que no os realiza.

¡Tened abundancia de derrochar sollozos cuando se acaba la mamadera, y la patria de la infancia hace tiempo que os quede lejos!
No sea que estéis llorones y os maquilléis las mejillas con pomposa elegancia, o bien, os refugiéis en la circunstancia de estar justificado por pelar una cebolla.

¡Tened valentía de reír sin que eso os impida unas cuantas lágrimas!
Sabiendo que vuestro mundo reúne un sinfín de hipócritas impotentes ante el sentido originario de la ambivalencia afectiva, del que no estáis excluídos.

¡Tened burla de odiar a quien no se odia!
Acaso con el fin, llegue el día en que vuestro enemigo sea vuestro mejor amado.

¡Tened locura de amar a quien no os pidió ser amado!

O que vuestra individualidad acobardada se quede con unos pobres fuegos fatuos que no os alimenta la vida y sólo os la consumen por el ciego hábito, vuestro y ajeno.


¡Tened orgullo de morir viviendo!

Que vuestra vida no se realice en una lista de tareas de vuestro prójimo invisible.

¡Tened alegría de vivir muriendo!
Que vuestra muerte no se lleve la porción más miserable de vuestra vida.

viernes, 3 de julio de 2009

El último respiro del salmón

Para qué se le ocurre a ese animal volver al punto de origen, es una pregunta torpe que se puede hacer cualquier humano insensible en su ociosa vida de placeres. Para qué dejarse morir en una cama de hospital como si se tratara de una siesta más, podría replicar el salmón, en su privación de habla y de pulmones, al torpe individuo que sólo habla para creer que con hacer nada, hace algo al hablar. También podría ser en favor del salmón, espiar un poquito a ese hombrecillo, y descubriremos seguramente que vive como si se tratara de esa cama en la que morirá, andando por andar, creyendo que entreteniéndose, por estar con las comisuras de los labios ascendentes, ha conquistado la felicidad. Pero apenas se tratará de consuelos, puras migajas, y la fuerza de esa mentira será tan grande como su ingenuidad.
El salmón en cambio, reconoce su edipo, el salmón asume su destino en su tragedia, porque somos nosotros, quienes hablamos, los que decimos que el salmón retorna al origen. Él simplemente marcha, contra el curso del río, hacia algún sitio. Pero a todos nos asusta un movimiento que parece atentar contra el inicio de una historia.
No, queridos humanos, no es un segundo comienzo, no se trata de una repetición de la vida, tampoco se trata de morir en el origen, como algunos creen. De lo que se trata es de encontrar un paraje tan distinto, tan diferente y extraño, como familiar nos pueda resultar.

Por eso el hombre se consuela con las millas, con un pasaporte, con un vuelo. Pero la figura romántica del viajero, se olvidan estos inocentes, ha quedado catapultada en el siglo xix. Es verdad, tampoco hay droga o anestesia alguna que concilie la extravagancia de la vivencia con la rutina, eso también es mediocre.

La vida honesta es aquella que viaja sin un artificio como medio.
Yo mismo aquí, soy un piloto en su navio.
La vida honesta es un destino que nos queda lejos.

viernes, 26 de junio de 2009

El cuerpo [como ser sexuado]

Más: incluso apartado del circuito de la existencia, el cuerpo no cae del todo en sí mismo. Incluso si me absorvo en la vivencia de mi cuerpo y en la soledad de las sensaciones, no consigo suprimir toda referencia de mi vida a un mundo; a cada instante brota alguna intención de nuevo en mí, aun cuando sólo sea hacia los objetos que me rodean y caen bajo mis ojos, o hacia los instantes que van llegando y empujan hacia el pasado cuando acabo de vivir. Jamás me convierto completamente en una cosa dentro del mundo, siempre me falta la plenitud de existencia como cosa, mi propia sustancia huye de mí por el interior, y siempre se esboza alguna intención. En cuanto es portadora de «órganos de los sentidos», la existencia corpórea no se apoya jamás en sí misma, siempre está trabajada en un no-ser activo, continuamente me hace la proposición de vivir, y el tiempo natural, en cada instante que llega, dibuja sin cesar la forma vacía del verdadero acontecimiento. Esta proposición se queda, sin duda, sin su respuesta. El instante del tiempo natural no establece nada, hay que volverlo a empezar en seguida y, en efecto, vuelve a empezar en otro instante, las funciones sensoriales solas no me hacen ser-del-mundo: cuando me absorbo en mi cuerpo, mis ojos no me dan más que la envoltura sensible de las cosas y las de los demás hombres, las cosas mismas están afectadas de irrealidad, los comportamientos se descomponen en el absurdo, el mismo presente, como eternidad. La existencia corpórea, que pasa a través de mí sin mi complicidad, no es más que el bosquejo de una verdadera presencia en el mundo.

Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción

lunes, 15 de junio de 2009

Capricho Nro 6


Francisco de Goya, 1799.

viernes, 12 de junio de 2009

Extirpación Nro 11

El infinito no tiene número, pero se convino que recostando un ocho es una figura recomendable. El ocho es un número par, que inicialmente se reduce a dos elementos multiplicados por cuatro, algo así como dos veces para cada uno de los dos elementos. La cuenta responde a dos oportunidades para dos individuos que alguna vez se encontraron, y este acontecimiento es una manera del infinito, pero, casi pensando en almas, en esto ya se trata de la eternidad. Yo no sé si ya perdí todas las posibilidades de mis dos oportunidades. Pero hoy, que yo puedo hablar, no hablaré de mí, aprovecharé este breve lapso en que yo hablo porque sólo en este breve lapso de tiempo puedo patalear, regañar, refunfuñar, con tal que aquí nadie hay que pueda fastidiarse por ello, hablaré, con tal de vivir este pequeño respiro de libertad que inmediato comienza su ida.

Tengo que hablarte a vos, y te hablo aquí aunque nunca me respondas, porque me tienes cansado y agobiado con tu juego, con esa inocencia mal parada, mal creída y mal diseñada, tan enferma y dispar, tan ronca e ingenua, que crees que por verme como postal, piensas por eso que no significo; pero ya ves, si no signfico no es porque ya no..., sino porque vos misma volas contra el vidrio y te golpeas adrede contra el muro invisible, sos la mosca más voluntariosa contra la traslúcida realidad. Estoy comenzando a odiarte sin odio, a tener violencia contra vos sin que seas una carne, o mejor (para que entiendas y no digas que me guardo críptico en formol) sin que esa violencia fantasmal que encarno para mí y para ti pueda transformarse en amor, sin que esa autoposesión que estando aislada de su otro aquí, sólo es cáncer, sin poder ser allí una posesión de los cuerpos y el aura que a nosotros mismos nos infundimos, porque, sabes bien, no hay amor que no nazca de la pasión... y la pasión es ambigua, oscura e incierta.
Y eres triste, tanto que crees que por verme a mí honesto en mi dolor y mi condena, crees estar más fuerte. No pienso, creo soberanamente que piensas en mí, que me necesitas a mí, que en mi inexistencia peso con mi aliento.
Pero no quieres ya amar, no quieres amarme, quieres creer jugar a otro amor, a otra naturaleza, en otro perfume, y yo soy muy torpe aún para tener un pájaro en mano a cien volando, aunque debes saber que el cáncer ocupa tantos lugares con el dolor, que uno se olvida de la belleza de este mundo.
No diré de mí acá, aunque por hablarte justo a vos, ya rompí con esa promesa, pero no diré más de mí sencillamente porque acá estoy yo, hablandote a vos, para llegar a vos; estoy acá por dirigirme a vos, sabiendo que es en vano, que es para nada, porque sé que no me atenderás, que te burlarás, que refunfuñarás, pero es bueno en todo esto saber que, después de tantos años, si hoy Conficio escribiera su Gurges, ya no angustiaría por el anonimato de su lector, yo sé como nadie podría saber, que Conficio le estaría escribiendo a alguien (lo que no es poco).

lunes, 1 de junio de 2009

Etica, III, PII, Esc.

Si los hombres no tuviesen experiencia de que hacemos muchas cosas de las que después nos arrepentimos, y de que a menudo, cuando hay en nosotros conflicto entre afectos contrarios, reconocemos lo que es mejor y hacemos lo que es peor, nada impediría que creyesen que lo hacemos todo libremente. Así, el niño cree que apetece libremente la leche, el muchacho irritado, que quiere libremente la venganza, y el tímido, la fuga. También el ebrio cree decir por libre decisión de su alma lo que, ya sobrio, quisiera haber callado, y asimismo el que delira, la charlatana, el niño, y otros muchos de esta laya creen hablar por libre decisión del alma, siendo así que no pueden reprimir el impulso que les hace hablar. De modo que la experiencia misma, no menos claramente que la razón, enseña que los hombres creen ser libres solo a causa de que son conscientes de sus acciones, e ignorantes de las causas que las determinan, y, además, porque las decisiones del alma no son otra cosa que los apetitos mismos, y varían según la diversa disposición del cuerpo, pues cada cual se comporta según su afecto, y quienes padecen conflicto entre afectos contrarios no saben lo que quieren, y quienes carecen de afecto son impulsados acá y allá por cosas sin importancia.

Baruj Spinoza

domingo, 31 de mayo de 2009

De la tranquilidad de ánimo


Toma tú la parte que quisieres del remedio público, y ante todas cosas has de poner delante todo el vicio, para que cada uno conozca lo que de él le toca; y con esto verás cuánto menos embarazo tienes con el fastidio de ti mismo, que el que tienen aquéllos que, atados a ocupaciones honrosas y trabajando bajo el yugo de magníficos títulos, los detiene en su simulación más la vergüenza que la voluntad. En un mismo paraje están los molestados de liviandad, como los fatigados del fastidio y los que viven en continua mudanza de intentos, agradándoles más los que dejaron, como los que hechos holgazanes están voceando todo el día. Añade a éstos los que, imitando a los que tienen dificultoso sueño, andan mudándose de un lado a otro, hasta que el cansancio les acarrea la quietud, formando de tal modo el estado de su vida, que paran últimamente, no en el que les puso el aborrecimiento de mudanzas, sino en el que les acarreó la vejez, inhábil para nuevas empresas. Añade también los que no desisten de ser livianos por dejar de ser inconstantes, sino que por ser perezosos viven no como desean sino como comenzaron. Innumerables son las calidades de las culpas; y uno solo es el efecto del vicio, que es el de descontentarse de sí mismo. Y esto nace de la destemplanza de ánimo, y de los cobardes o poco prósperos deseos, que no se atreven a tanto como apetecen, o no lo consiguen; y adelantándose en esperanzas, están siempre instables: accidente forzoso a los que viven pendientes del querer ajeno.

Séneca

sábado, 30 de mayo de 2009

Extirpación Nro 10

La individualidad ha muerto,
la autenticidad ha renunciado a su significado.

Susana Campos

Lo que podría parecer una tendencia obsesivo-ezquizofrénica de hundimiento, se confirma como la caída del sol en su crepúsculo. Algunos búhos mueren en la noche, nunca llegaron a ver la nueva luz de un día naciente, y así su noche se vuelve inmortal.
Yo, de mí, estoy cada vez más lejos. Mi ser fantasmal mira estas (mis) manos, siente este (mi) cabello al acariciarlo con una de ellas, y todo este (mi) cuerpo, tan vivo y rozagante, son una queja que no tiene aparente coherencia. El cuerpo se sorprende consigo, se ve tan sano, tan jovial. Pero olvida que la enfermedad del espíritu lo tiene carcomido desde el fondo de sus raíces: desde la punta de sus pies le fue tomando la fuerza del tumor, un cancer que contamina todo con su mancha fría ante la sangre.

El cuerpo, pobre de él, se apena de anhelar vivir, y tener de compañero a un espíritu así de avejentado, tan maldito y avinagrado.
Anhela un amor, porque anhela amar; anhela amar, porque ante la posibilidad de amar, amando, aún vive.

Pero está muriendo porque ya ha muerto;
apenas le queda terminar de enterarse de la novedad.

martes, 19 de mayo de 2009

IX


Mi ala está pronta al vuelo.
Retornar, lo haría con gusto,

pues, aun fuera yo tiempo vivo,

mi suerte sería escasa.


Gerhard Scholem, Saludo del Angelus.


Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catastrofe única, que arroja a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Walter Benjamin, Tesis sobre el concepto de Historia

jueves, 14 de mayo de 2009

Extirpación Nro 9

Al percibir tus temores, comprendí lo suficiente como para conocerte bajo cierto grado de angustia, no lo necesario para advertir cuanto misterio guardarías hacia mañana, más lo justo como para entrar y vivir en el asidero de tu infierno.
Sin saberlo vos, ni tampoco yo, tu angustia y tu infierno, luego del exorcismo que fue nuestro encuentro, nos desmantelaron las telas, los ropajes, y tu aura se fundió en mi cielo, y tu angustia e infierno, se grabaron en mi piel, como la cicatriz de mis ojos, que no aguardan al desprevenido, la alegría que sangra en la tragedia.
Derramando inercia, ahora digiero lo imposible.
Temo al próximo ángel, como al venidero demonio que aguarda en vigilia, tras esa cortina.

No vendrás.
No volveré.
Me quedaré, me perderé una vez más, en la iteración del desierto.
Así y todo, no vendrás (es posible que cuando creas llegar, no volverás: ocurre, con el desierto, que hace imposible los encuentros).

El silencio, otra vez será la boca lejana de todos los lobos que habitan con la noche.
La que siempre cae, la que encuentra a todos otra vez, con sus ojos bien cerrados.

Y aunque el augurio sea el que había de llegar, no;
no volveré.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Porco Rex


Ramas desnudas

Mientras miro el mal tiempo
que muestra el ventanal
caen las ramas desnudas que,
no tiemblan como vos

No fue bueno verte de nuevo
no debió haber pasado nunca
lo que mejor te sale es provocar

Fueron un par de días
volvimos a fingir
que estabamos felices de....
desearnos otra vez

Vos siempre estas enamorada
de lo que intentas destruir
dejas la luz prendida para dormir

No veo muy gracioso
ir perdiendo el humor
es un don doloroso amor
tu sonrisa esta vez

Pelusa muerta en los bolsillos
y 35 mangos sucios
de miedo y de auto encierro loco....

Ho, no...
Ho, no...

***

Y mientras el sol se muere

Todavía no usé mi milagro de hoy (que corta es la vida,mi amor!)
No voy a buscar más consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez.
Te voy a buscar
en la oscuridad

Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si Dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde esta vez se va a
hacer...

Y mientras tanto el sol se muere
y no parece importarnos...
Mientras te quiero el sol se
apaga
y si Dios queda en nada o no existe amaré mucho más.
Te voy a encontrar
en la oscuridad
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo va a lograr
Cómo será andar solito allá en la
muerte?
Ay! mi amor ya sin vos... sin tu sueño...

Yo no sabría echarte de menos
(soy un ladrón que robó dolor)
y si te pierdo camino a casa
ya te dije esto antes... linda mía
te voy a encontrar
te voy a buscar
y te voy a encontrar...


Indio Solari, Porco Rex

domingo, 10 de mayo de 2009

Extirpación Nro 8

Sale otro fantasma y vuelve a entrar.
Vicentico.


Nunca hay muchas palabras, aunque paradójicamente abunden. Lo mismo pasa con los fantasmas; entran y salen, entre abundantes y estrepitosos, aunque sean tan singulares.

Pero la realidad se pierde, se engaña a sí misma, cuando el fantasma que surge al encuentro se olvida de sí: se sabe presente y por eso se cree carnal. Se olvida de su condición errante, de su mirada de viento, de que su cuerpo no tiene que ver con lo que llama su deseo, que no es más que un capricho (el deseo del cuerpo, es otra cosa; no será nunca un capricho, el deseo del cuerpo es una necesidad). Se afana en su estadía por su presencia fugaz, augurando un futuro, pues no quiere volver a vivir la misma fugacidad, quiere prolongar su presencia, es así que empieza por asentar una mirada hacia atrás como si hubiera algo sedimentado, por su naturaleza, una huella de sí: el fantasma se olvida de su carencia de lugar, asimila su inexistencia existente a la presencia de una ausencia, que es de un otro infinitamente irredutible, ajeno lleno de misterio.

El fantasma que se advierte de este modo, se figura individuo olvidando ser puro dividuum, se figura en el hábito cotidiano de su cuerpo, y termina engañando al cuerpo que en verdad, es él mismo: hace una epifanía de su rostro y la exige a los fantasmas desesperados de permanencia, instigándolos a esa misma férrea disposición.

El fantasma no quiere partir, no quiere "morir".
Cree que lo que lo compone, es pasado, y el pasado le alivia de lo que es demasiado tarde: la mentira le abre el cielo de las promesas, y construye futuro como si nada, a partir de un presente como si nada.

Se supera y supera, se vuelve un gran mujer, una gran hombre, se asimila de manera tal a la carne que viste su desnudez, que se olvida de la libertad de la carne: del único deseo verdadero que es el de esa carne. La que nunca se logrará traducir sin traicionar.

El fantasma,
transformado en sujeto,
confunde su deseo real
con su capricho intencional.
Su vida,
un bellísimo trazo
de inocente hipocresía,
dura lo que su aflicción,
por una crisis
sin fondo,
interminable.

Por eso un cuerpo es el que aquí escribe, porque yo soy el fantasma que se pierde ante ese cuerpo; por eso es mi cuerpo el que está débil, porque yo soy su parásito contaminante.

Los sujetos, escépticos a lo fantasmagórico, aspiran a un sueño, tan real como la carne que impostan, pero tan inerte como una diversidad de representaciones, como los puros colores de la imaginación, sin un cuerpo que los ofrezca: se trata de una fantástica alegoría de hologramas.
Los sujetos olvidados de su ser fantasma, se quedan sin vivir, a pesar de tanta vida desperdigada en la construcción del presente hacia el futuro, que se guía, sin quererlo!, hacia un puro pasado eternamente presente, en que se reza a los muertos.

***

El fantasma vive de la vida que no tiene,
no tendrá y que es
eternamente hoy;
El sujeto vive de la muerte que no tuvo
para tener eternamente una tumba
a la que escupe y tira flores
acorde a la infinita memoria.

La memoria, que no es de nadie,
una huella de alguien al que aún no le descubrimos su quién.

lunes, 4 de mayo de 2009

Extirpación Nro 7

Pronto llegará mañana.
Será como este instante, ahora, hoy mismo.
No sentiré nada cuando sea mañana,
no habrá algo que lo distinga de hoy,
(de este hoy)
del hoy que vendrá.

Y vendrá.

Mañana,
está llegando.

viernes, 1 de mayo de 2009

El paso (no) más allá

Escribir como cuestión de escribir, cuestión que sustenta la escritura que sustenta la cuestión, no te permite ya aquella relación con el ser —entendido, en primer lugar, como tradición, orden, certeza, verdad, toda forma de arraigo— que recibiste un día del pasado del mundo, ámbito que estabas llamado a regir a fin de fortalecer tu «Yo», aunque éste estaba como fisurado, desde el día en que el cielo se abrió a su vacío.
En vano trataré de representarme a aquel que yo no era y que, sin quererlo, empezaba a escribir, escribiendo (y entonces a sabiendas) de tal modo que el puro producto de no hacer nada se introducía en el mundo y en su mundo. Esto ocurría «por la noche». De día, estaban los actos del día, las frases cotidianas, la escritura cotidiana, algunas afirmaciones, valores, costumbres, nada de importancia y, no obstante, algo que era preciso confusamente denominar la vida. La certeza de que al escribir ponía precisamente entre paréntesis dicha certeza, incluso la certeza de sí mismo como sujeto de escribir, le condujo lenta pero inmediatamente a un espacio vacío cuyo vacío (el cero tachado, heráldico) no impedía en absoluto las vueltas y las revueltas de un recorrido muy largo.

Maurice Blanchot, El paso (no) más allá.

jueves, 30 de abril de 2009

La primavera

Sandro Boticelli, 1476 (o ´77)

lunes, 27 de abril de 2009

Extirpación Nro6

Tramar la venida de un secreto, sin saber ni cómo, ni quién, ni qué, guarda un silencio terrible. Un espanto inabordable, un juego más allá de todo abordar. Y sin embargo un juego. En un juego se va (de) lo terrible, y se viene (a) la palabra, a esta escritura aquí, junto a ustedes, en nuestro silencio, el más dotado de todas las ausencias.
Mi ficción, por su parte, ensaya un abrigo de olvido entre estas letras. Un olvido terrible, que opera desde las sombras, y que hacia las sombras pareciera quedarse (aunque claro, eso ocurre porque todo olvido, por lo "sano" que resulta, no deja de ser un abismo):

"De é-sta letra, de aquí en más, todas, y en todas, cada una de ellas, son de una ausencia mía, acerca de alguien, que pierdo en esta escritura."

Hecho estas palabras "al viento". Para nada. Para nadie. Y todo hecho, queda escrito.

viernes, 24 de abril de 2009

Extirpación Nro 5

El Proceso de transvaloración entre el carácter diferencial de las fuerzas que componen mi nombre: mi inconsciente afirmó la decadencia, y llevó a que mi actividad corporal afirme todos mis vicios, del mismo modo que todos mis placeres. De esa forma, los niveló, los puso a la par. Luego mis placeres y mis vicios, se contaminaron de su otro respectivo: mis vicios, un placer; mis placeres, un vicio. Perceptiblemente previsible, y sin embargo, siempre inconsciente, esa dinámica se acentuó en una circularidad. La circularidad en forma de hábito, en una cotidianidad que permite figurarse en un círculo, cuando el individuo se encuentra situado en una débil organización de las fuerzas, ante la solidez obcecada en la figura del círculo, una imaginación, una memoria, ya con el círculo, han de convertirlo en el laberinto del cual, aquél, no encuentra fuga aunque su posibilidad la intuya. Esto se debe a que lo terrible o siniestro del laberinto, es que como su círculo es en permanente desplazamiento, en su desligamiento produce una temporalidad extática, en la que se está siempre en el mismo sitio, y un lugar u otro, no hacen la diferencia: todas sus puertas y pasadizos “abiertos”, son el modo de su ser cerrado; lo que significa, dicho lúdicamente, que allí no hay tiempo, sino una infinitud trágica. Lo trágico es por una doble circunstancia en el pesar: el círculo patentiza un amor devenido en melancolía. Una y otra, como efectos envenenados, contaminadas de su contrario, acechadas por la muerte, se cristalizan con el sabor del presente continuo, haciendo luz acerca de la necesidad de impostar una eternidad que nos vea morir frente a ella. Esto no señala a un Dios categorialmente definido desde la razón, o la fe, porque tampoco remite a doctrina alguna. Pero sí remite a alg-o-uien como lo divino in absurdum, imposible absoluto de la serie, la fuerza inerte, negada, ausente, que contiene el laberinto. El laberinto, ahora con un trasfondo señalado, es la repetición de la perpetua decadencia de amar lo que no es, como de estar dolido por una no huella en el mundo. Un dolor que es parásito, infecundo y abisal. Un dolor que mi inconsciente al repetir el juego absorto, lo aleja sin poder irse, siendo una inútil espera, quedándose entre el vicio del placer y el placer del vicio.

Nosotros, los débiles, afianzamos todo aquello que no auguramos destruir, y por ello lo destruimos con el tiempo, debo decir mejor, que es el tiempo quien lo destruye, mas con ello a nosotros, aunque claro, ante esa demanda, el tiempo ya nos ajusticia antes, así la espera a un muerto, es de un muerto.