domingo, 17 de octubre de 2010

Ciencia de la Lógica

si fractus illabatur orbis, impavidum ferient ruinae
[si el mundo se derrumbara en pedazos las ruinas sostendrán al impávido]

Horacio.

jueves, 14 de octubre de 2010

sobre el remitente,

"obsesivo,
violento,
idealista."

¿algo más le falta a mis cartas virulentas?

martes, 12 de octubre de 2010

La justa valoración al mediocre

Absoluta repugnancia ante aquél que no interviene nunca en su destino, porque lo espera todo NO DE SU DESTINO; sino de la NADA.

Absoluta repugnancia; porque en él no sólo no hay acción, tampoco hay pasión, ni siquiera espera, sólo temor. Cobarde temor, cobarde...
porque aún no sabe a qué le teme (pero le huye a la angustia...).

Absoluta repugnancia (¡)de tener cerca(!) a quien no sólo no decide, sino que además, deniega, se exculpa, se alivia; cínicamente.


Absoluta repugnancia por quien se cree adecuado a la norma y es
alguien que no es nadie, porque por ello es más bajo que aquél que se asume bajo (nadie que no es nadie). Miserable dos veces.

Absoluta repugnancia por quien se excusa
con su mesiánico álter ego cada vez que debe actuar: eso no es ni destino ni alteridad; eso es herrumbre por exceso de necedad.

Que la diferencia no se produce sino que acontece, es algo que un mediocre no acepta, por saberlo. Como le teme, aunque la necesite, la niega, mas luego, por ésta, su cobarde y única intervención, cree usufructuarla, como si se tratara de una billetera o un carnet de socio.

¡No hundirse nunca jamás en la misma profundidad de un mediocre!
Purificarse de tanta pulcritud sólo es posible con la fuerza de las llamas.



¡Prenderse fuego ante la falta de valor del miserable!
(una sola chispa a centímetros de su cuello lo esfumará del paisaje)

jueves, 7 de octubre de 2010

soledad

(Del lat. solĭtas, -ātis).

1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.

2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.

3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.

4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.

5. f. Copla que se canta con esta música.

6. f. Danza que se baila con ella.



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domingo, 3 de octubre de 2010

ANILLOS DE CENIZA

Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición del sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.

Alejandra Pizarnik

jueves, 30 de septiembre de 2010

Conmigo no se puede hablar

Es cierto.
Lo reconozco.
Sí, ya lo sé.
¿Qué quiere que le diga?,
¿sería prudente de mi parte la hipocresía de negarlo?
En absoluto; no se trata de una virtud,
sino de la fatalidad de ser un mero hecho:
conmigo no se puede hablar.
¿Quién soy yo?, ¿Quién es usted?
¿Con quién se puede hablar?
¿Con quién se llega a hablar?
A mí se me puede encontrar,
y usted me entiende la palabra si aún me lee.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Vanguardia

Ahora,

que lucho contra la flaqueza
que lo espera todo de mi destino,
que el azar se olvidó de volver generoso
y trae a los pagos sólo vacas magras y enfermas,
que la madrugada no es el fin
sino el inicio,

Es
cuando soy otro de mí mismo,
cuando no hay referente,
cuando nada me anticipa,
cuando soy el primero en afirmar la culpa,
por ser el primero.

Y quiero la culpa.
Y busco ser culpable.

Otra vez.

domingo, 19 de septiembre de 2010

tenaz

(Del lat. tenax, -ācis).

1. adj. Que se pega, ase o prende a una cosa, y es dificultoso de separar.

2. adj. Que opone mucha resistencia a romperse o deformarse.

3. adj. Firme, porfiado y pertinaz en un propósito.



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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Tonta luz

Espera un instante fugaz
en el que dejarse ir
en la tonta luz que querrás entreabrir
y así el vacío mirar
y el bardo final
de este mundo que aniquila el amor
por dentro, todo es un túnel hacia tí,
y para qué proseguir
si tú te esconderás
y de mí huirás
en un súbito adiós
como un ángel,
sin dolor alguno, ah!
Luis Alberto Spinetta.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Razones para el filósofo

Si por algo podré tener a consideración el título de "filósofo", no será por corregir maneras, sino por escudar verdades.
Habrá que esperar al acontecimiento que propicie la acción, y no cabrán dudas: habrá que actuar.
Y en la espera, tendré tiempo para indagar porqué mi vínculo con la verdad, y qué instinto encubre.

martes, 24 de agosto de 2010

versátil

(Del lat. versatĭlis).

1. adj. Que se vuelve o se puede volver fácilmente.

2. adj. Capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones.

3. adj. De genio o carácter voluble e inconstante.



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miércoles, 4 de agosto de 2010

7

Es difícil leer sin emoción, a mi juicio, por lo menos, el comienzo de la obra; la profundidad del sentimiento y la sinceridad del tono manifiestan la aspereza de las luchas pasadas. Ajeno a cualquier Iglesia, solo ante el Universo, misterioso aún y sin duda hostil, lleno de peligros, Spinoza quiere salvarse por la reflexión pura, el buen uso del entendimiento. Y eso tiene verdadera grandeza. ¡Cuán diferente de la situación de Descartes al comienzo de las Meditaciones! (Para la comparación de ambas obras véase Kuno Fischer, Geschichte der neueren Philosophie, 1, 2, pág. 266.)

Charles Appuhn

domingo, 18 de julio de 2010

Dificultad

No puedo escribir, la subjetividad es insoportable, y le resulta innecesaria al mundo. Yo debo convivir con ella, no soy el que tiene la opción. Pero, alrededor de todo eso, puedo decir algo que le escape, aunque no deje de tener que ver conmigo, con ese yo que no concierne a nadie que aquí me esté leyendo, aunque me relea, pues no seré yo el leído, sino quien lee.
Agradezco lo vivido, aunque no lo haya merecido, aunque no haya nada que me pueda dar la pauta de un tal merecer, pues eso solo es problema porque yo planteo un tal "merecer". Y violento que no me importe. Y no me importa, aunque me importe. Y de esa forma sigo, aunque sea absurdo, aunque ya sinsentido.
Y ya me puedo volver a ausentar, y ser feliz al desaparecer.
Difícil escribir.

martes, 22 de junio de 2010

Hasta aquí

Por Rep

lunes, 31 de mayo de 2010

Partida

Por detrás, dos grandes, cansados pero seguros. Ellos serán la persistencia ordinaria.
Por delante, dos niños, ansiosos de éxito. Ellos serán la extrañeza de la fama.
Yo, que no soy nadie, el margen que traza la diferencia, lo que distingue a unos de otros. Irreductible e innegable, y por todo eso, lo negado.

Y acontece aquí, yo que no soy, soy el margen.

martes, 25 de mayo de 2010

"Un piloto"


martes, 11 de mayo de 2010

navegante

En un barco, se puede seguir a cualquiera, pero a un barco, no se sube cualquiera. A un barco, no querrá subirse cualquiera. Quien yá está en él, a él le pertenece. Por eso sigue a cualquiera, pero no cualquiera lo sigue a él. Naufraga en el mar.

¿Y cuánto se puede vivir en naufragio?

Si hay una condena, entre todo lo que determina, ya es la de "estar solo", eso no es lo terrible, lo terrible es el desamparo. Lo otro es costumbre. El desamparo desespera.
Atrás, queda el recuerdo por delante.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Entre tanto

En una limitación espacial, geográfica, restrictiva a la tendencia de recorrer distancias propia de nuestra especie, se encuentra toda la libertad posible. No hay más. Ya está ahí, toda ella. Y con ella, todo lo que difiere, lo limitado, lo condicionado, en estado de reclusión.
Todo eso otro, en su reclusión, es libre. Y ello es libre, porque podrá, alguna vez, desprenderse de ella, de algún modo u otro. O ella se desprenderá de ello, probablemente. Mientras, ello debe ocupar el tiempo, o mejor, horadarlo, de cualquier modo, del modo que sea, con tal que lo haga.
De a ratos, la inmensidad del sol en el cielo es total, y se queda ciego y tostado, pues no hay lugar para un refugio. Pero afortunadamente no falta la noche, con el descanso o el temor que se presentarán de una u otra manera.
Y ahí está pues, todo ello, esclavo de un espacio, bajo la condena del tiempo. Con la libertad de su limitación. Con ella, para jugársela contra su límite, como mejor puede, con toda su inocencia, que no contempla lo que sostiene al límite que ella cree el fin.
El límite no termina ahí. No termina. Se corre siempre un poco más. Y mientras tanto, movimiento. Torpeza de insistir. Buscar. Encontrar. Perder.
Todo eso mientras la inocencia se mantiene en pie ante aquél límite. Siempre es inocencia por limitación a un cuerpo, sometido a un espacio, pagando con su tiempo.
Ese tiempo que ya no le pertenece, que está vendido; ello es el recibo de ese pago.
Pero la tiene a ella, la libertad entera, para llegar a romperse en un choque contra ella.

Todavía hay tiempo, la libertad entera.

martes, 20 de abril de 2010

Guarde seu conselho

Se ela não gosta de mim, o que é que voce tem com isso
Se ela não presta é ruim, gostar dela é o meu compromisso
Guarde o seu conselho, professor
O amor é forte não tem idade não tem cor

Se ela não gosta de mim, o que é que voce tem com isso
Se ela não presta é ruim, gostar dela é o meu compromisso
Guarde o seu conselho, professor
O amor é forte não tem idade não tem cor

Deixe que ela me trate com desdenho
Deixe que ela me trate com heronia
Eu gosto dela professor me sinto bem
Se ela fosse o seu amor o que é que voce faria

Caetano Veloso.

lunes, 12 de abril de 2010

Duelo

Ayer mataron a un estudiante de filosofía. Tenía 27 años. Su nombre, Rodrigo Ezcurra. Lo conocí por su gentileza y curiosidad, más que por una excusa formal o institucional, que las había, aunque las omitimos. En vez de preguntarme directamente por Spinoza desde su afinidad leibniziana, me preguntó si yo había salido con determinada señorita. Hablamos de Deleuze alguna tarde bajo el árbol de Puán, con una cerveza que me ofreció y un porro que le ofrecí. Hicimos un viaje juntos a un congreso de filosofía en Mendoza, y allí notó, en mis modos reservados, que gustaba de ser precavido para las ocasiones oportunas que vendrán.
Un gran observador, un simpático inquieto, errante como perdido, dulce como tímido, diseminado en búsquedas como todo apasionado que no encuentra sus raíces.
Hasta hace una hora no quise creer que se trataba de él, desconocía su apellido; apenas si lo descubrí en los plácidos momentos que nos logramos ofrecer.
No puedo evitar rendirle mi homenaje a este anónimo que supo ser mejor compañero, aún ausente, que tantos maniquíes que apoyan su culo en un salón más de esa fábrica de fósforos.