miércoles, 17 de agosto de 2011

antes de dormir...

...tomo de tu cita:

"Es muy importante la observación, estar en estado de observación. Observar cómo se mueven otras personas, cómo bailan en los templos, observar el mar, los ríos, la naturaleza. Leer, mirar películas, y saber que todo lo que pasa alrededor de uno puede ser fuente de inspiración."

El movimiento
, Paula Picarel




lunes, 15 de agosto de 2011

Sunday



Nick Drake

domingo, 14 de agosto de 2011

Permiso

Déjeme ser
la huella
del rocío
del último
rastro
que deja
la noche
tras de
este día;
la ilusión
fomenta
la expectativa
que tu mirada
vaticina en toda
ausencia,
gran distancia,
mi sonrisa.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Linterna Mágica I

A una personita que lleva la nariz cerca del suelo las alfombras le huelen mucho al alcanfor que absorben cuando están enrolladas durante el verano. Lalla encera los viejos pisos de parquet todos los viernes con cera y terpentina; es un olor adormecedor. Los nudosos y astillosos suelos de madera huelen a jabón. Los pisos de corcho se abrillantan con una mezcla maloliente de leche descremada y agua. Por lo general la gente anda por el mundo como una sinfonía de olores: polvos, perfumes, jabón de brea, orina, sexo, sudor, brillantina, suciedad y comida. Los hay que huelen simplemente a persona, algunos huelen de manera tranquilizadora, otros amenazadora. Emma, la gruesa tía de mi padre, lleva una peluca que fija en el pelado cuero cabelludo con un pegamento especial. Toda ella olía a pegamento. Abuela huele a «glicerina y agua de rosas», una especie de agua de colonia que se podía comprar sencillamente en la farmacia. Mi madre huele dulce como la vainilla; cuando se enfada se le humedece el vello del bigote y despide un olor a metal apenas perceptible. Mi favorita en materia de olores es una niñera jovencita llamada Märit, un poco coja, regordeta y pelirroja. No hay nada comparable a estar en su cama con la cabeza en su brazo y con la nariz aplastada contra su áspero camisón.
Un mundo perdido de luces, de aromas, de sonidos. Si estoy inmóvil y a punto de dormirme, puedo andar de habitación en habitación, ver todo los detalles, sé y siento. En la calma de la casa de mi abuela se abrieron mis sentidos y decidí conservar todo aquello para siempre. ¿Adónde va todo? ¿Ha heredado alguno de mis hijos mis sensaciones? ¿Pueden heredarse sensaciones, experiencias, conocimientos?
Los días, las semanas y los meses que pasaba en casa de mi abuela satisfacían probablemente la apremiante necesidad que he sentido toda mi vida de silencio, de regularidad, de orden. Jugaba solo y no echaba de menos la compañía. Abuela se sentaba ante el escritorio comedor, vestida de negro, con un gran delantal de rayas azules. Leía un libro, llevaba sus cuentas o escribía cartas; la plumilla de acero raspaba levemente el papel. Lalla trabajaba en la cocina, canturreando un poco para sí misma. Yo, inclinado sobre mi teatro de muñecos, levantaba gozoso el telón sobre el oscuro bosque de Caperucita o el iluminado salón de baile de la Cenicienta. Mi juego se adueñaba del espacio escénico, mi imaginación lo poblaba.

Ingmar Bergman,
Linterna Mágica

domingo, 7 de agosto de 2011

Uso imposible

¿De qué sirve sostener un constructo imaginario que nos falsifica, que nos despersonaliza, que enfatiza principios que no asumimos, que nos juega en una hipocresía hasta en los recodos donde uno se cree más auténtico?, ¿de qué sirve impostarse una imagen narcisista que no brega nada a favor de una realidad sustentable?

No hace falta otro espejo, alcanza con el reflejo natural en los elementos de la naturaleza muerta.

Pero estamos solos. Aunque ese nunca es el problema; sino que nos sentimos solos. Entonces nos perdemos en el infierno impropio -ni nuestro ni del otro; ajeno a todos- para creernos más queridos, más apreciados; mas es el consuelo de una sombra, a la sombra del sí mismo.

¿Para qué todas estas letras aquí, entonces? Se me dirá que caigo en contradicción (más que a nadie, como si no pudiera asumirlas, como si no tuviera en claro mi posición sobre la hoja, entre otras palabras).

Este escribiente no es otra cosa que atestiguaciones, propias o ajenas, no puede negar su impresión que redobla en interpretación, asume su río natural y lo hace verbo, río de letras, palabras que mojan mientras transportan.

Estas atestiguaciones quedan para l@s peregrin@s viajantes que no se apropian ni categorizan el paisaje, para quienes despliegan su misterio junto con la alteridad que convive, ésta misma; estas letras quedan para aquellos que recuerdan a un amigo sobre las sierras, y ¿por qué recordar a alguien en medio de la montaña?

Ahí mismo, no cabe para que..., ni utilidad alguna.

A usted, sólo a usted, ahí, un abrazo en la distancia.

domingo, 31 de julio de 2011

topografí A

Dónde
van
....................................................................................................................a
parar
( todas )
( las )
( posibilidades )
( truncas, )
Allá no.
-Aquí,
entre
quienes
no viven
para recordar;
mas recuerdan para vivir,
que viven por amar,
aunque odien por vivir,
mas para vivir,
oscilan
y
quiebran,

sorprendiendo
cada
mañana
bajo
otra
mirada,
incluso
con
dolor,
sin
demorar
la sonrisa
radiante
en
sus
bocas.

jueves, 28 de julio de 2011

O Quereres



Veloso x Aznar

domingo, 24 de julio de 2011

Principios da Musica Universal


Hermeto Pascoal e Aline Morena

jueves, 21 de julio de 2011

El gusto del secreto

Se trata de buscar algo que todavía no es bien recibido, pero que espera serlo. Y hay una especie de olfato para lo que, si bien va contra la corriente, ya está conectado con una posible recepción. Por ende -y me permito una referencia personal-, probablemente cada vez que intenté hacer gestos extraños o inactuales fue porque tenía la impresión de que eran requeridos, más o menos silenciosamente, desde otros sectores, por otras fuerzas, las cuales, aunque todavía minoritarias, ya se delineaban como presentes. Es una suerte de cálculo de lo incalculable, y la intempestividad es un tipo de tempestividad en vías de formación.



...



¨No soy de la familia¨ quiere decir, en términos generales: ¨no me defino a partir de mi pertenencia a la familia¨, a la sociedad civil, al Estado; no me defino por medio de las formas elementales del parentesco. Pero también significa, de modo más figurado, que no formo parte de grupo alguno, que no me reconozco ni en una comunidad lingüística, ni en una comunidad nacional, ni en un partido, ni en un grupo o en una parroquia, sea esta una escuela filosófica o una escuela literaria. ¨No soy de la familia¨ quiere decir: no me tomen por uno de ustedes, quiero conservar en todo momento mi libertad; es la condición no sólo para ser singular y otro, sino para entrar en relación con la singularidad y la alteridad de los otros. Cuando uno es de la familia, no sólo se pierde en lo gregario, sino que también se pierden los demás; los otros se vuelven meros puestos, funciones familiares, o funciones en la totalidad orgánica que constituye un grupo, una escuela, una nación, o una comunidad de quienes hablan una misma lengua.


...


La segunda dimensión, que en cierto modo está inscripta en la primera y simultáneamente la rebasa, consiste en que mi no querer ser de la familia está presupuesto en mi querer ser de la familia. El deseo de pertenecer a una comunidad cualquiera, el deseo mismo de la pertenencia, presupone que no se pertenece a ella (...) La motivación de pertenencia -nacional, lingüística, política, filosófica- presupone la no pertenencia. Ello puede tener consecuencias políticas: no hay identidad; hay una identificación, una motivación relativa a la pertenencia, que no obstante presupone a su vez que la pertenencia no existe, que quien desea ser esto o aquello, francés, europeo, etc., no lo es. Hace falta que sepan que no lo son. Nunca se pertenece a la familia y siempre se pertenece a ella; por eso es un lugar tan dramático, porque la familia (la nación, la humanidad) no tiene una identidad consigo. Nunca es un estado.




El gusto del secreto,


Jaques Derrida y Maurizio Ferraris

martes, 19 de julio de 2011

Pequeña serenata diurna

Vivo en un país libre

cual solamente puede ser libre

en esta tierra, en este instante

y soy feliz porque soy gigante.


Amo a una mujer clara

que amo y me ama

sin pedir nada

o casi nada,

que no es lo mismo

pero es igual


Y si esto fuera poco,

tengo mis cantos

que poco a poco

muelo y rehago

habitando el tiempo,

como le cuadra

a un hombre despierto.


Soy feliz,

soy un hombre feliz,

y quiero que me perdonen

por este día

los muertos de mi felicidad.


Silvio Rodriguez

viernes, 15 de julio de 2011

La música y el silencio

Los sonidos de la música pueden acabar con los duros bordes de las cosas. Gracias a ella algo empieza a fluir y el que la compone (y también el que la oye) se vuelve capitán de un RÍO...

El silencio es mi voz, es mi sombra, es mi llave...

[El silencio] se despliega, me bebe, me consume.

Mi enorme sanguijuela se acuesta en mí.

Contra el silencio, las palabras. Pero Michaux desconfía demasiado de las palabras, armas melladas, instrumentos rotos. Y más aún: signos con lo hostil que acecha:

Palabras, palabras que vienen a explicar, a comentar, a revolcar, a que sea justificable, razonable, real, prosa como un chacal.

Es preciso que jamás olvide: yo me asfixiaba. Yo reventaba entre las palabras.

Por eso, contra el silencio y contra la palabra: un piano. He de detenerme en lo que Henri Michaux dice del piano pues nunca nadie lo dijo de una manera tan perfecta:

Compañero que no me observa, que no me evalúa, que no toma nota, que no conserva huellas, compañero que no exije, que no me obliga a prometerle nada.

Con él, todo tan simple.

Yo me acerco. Él está listo.

Yo traigo la obsesión, la tensión, la opresión:

Él canta.

Yo traigo la situación irremediable, el vano despliegue de esfuerzos, el fracaso de todo junto con la mezquindad, las precauciones llevadas por el viento, por el fuego, por el fuego, sobre todo por el fuego:

Él canta.

Yo traigo inundación a la sangre, el rebuzno de los asnos contra la paz, los campos, el trabajo forzado, la miseria, los prisioneros de la familia, las cosas a medias, los amores a medias, los impulsos a medias, y menos que a medias, las vacas flacas, los hospitales, los interrogatorios policiales, los lentos agonizantes de las aldeas perdidas, los amargos vivientes, los dañados, aquellos que derivan conmigo sobre la helada y loca ladera:

Él canta.

Yo acarreo todo en desorden, sin saber lo que traigo, de quién, para quién, quién habla en la cesta de las llagas:

Él canta.

Él canta.

Para quien sabe buscar todo se vuelve búsqueda. Acercarse al piano y dejar que cante es acercarme al piano y dejarme cantar. Pero sobre todo es transformar el encuentro con el piano en un lugar de aprendizaje: Lo que yo quisiera es música para cuestionar, para auscultar; para acercarme al problema del ser: Michaux no quiere componer como un compositor, en particular no como un compositor occidental: quiere hacer música de gorrión, de gorrión no muy decidido, posado sobre una rama, de gorrión que trataría de llamar a un hombre...

Quiere una música para pedir auxilio en el horror, en el no saber, una música no parecida a ninguna a otra sino solamente parecida a él, música para reconocerse, para decir su nombre, una música que señale su lugar, que exprese su carencia de un lugar:

Una melodía pobre, pobre como la que le sería necesaria al mendigo para decir sin palabras su miseria y toda la miseria alrededor y todo aquello que responde miseria a su miseria, sin escucharlo.

Como un llamado al suicidio, como un suicidio comenzado, como un retorno perpetuo al único recurso: el suicidio, una melodía.

Una melodía de recaídas, melodía para ganar tiempo, para fascinar a la serpiente, mientras que la incansable frente siempre busca, en vano, su Oriente.

Las ondas pequeñísimas de la música nos consuelan del insoportable «estado sólido» del mundo, de todas las consecuencias de este estado, de sus estructuras... El tiempo, gracias a ella, se vuelve agradable de saborear.


Alejandra Pizarnik

miércoles, 13 de julio de 2011

etéreo pasaje entre lo sólido

cuando me
descubriste,
te alegraste:
viste en mí
el punto de
fuga.

cuando me
caminaste,
fortaleciste
tu cuerpo,
recobraste
la vida.

cuando me
pisaste por
última vez,
ya no me
reconociste;
dejé de ser
tu necesidad.

cuando
te alejaste,
me negaste,
te olvidaste,
-y-
no fui más
que un
puente
sobre el
abismo.

viernes, 8 de julio de 2011

Volví al jardín



Gabo Ferro

miércoles, 6 de julio de 2011

Conselho

Cerca de grandes muros quem te sonhas.
Depois, onde é visível o jardim
Através do portão de grade dada,
Põe quantas flores são as mais risonhas,
Para que te conheçam só assim.
Onde ninguém o vir não ponhas nada.

Faze canteiros como os que outros têm,
Onde os olhares possam entrever
O teu jardim com lho vais mostrar.
Mas onde és teu, e nunca o vê ninguém,
Deixa as flores que vêm do chão crescer
E deixa as ervas naturais medrar.

Faze de ti um duplo ser guardado;
E que ninguém, que veja e fite, possa
Saber mais que um jardim de quem tu és -
Um jardim ostensivo e reservado,
Por trás do qual a flor nativa roça
A erva tão pobre que nem tu a vês...

Fernando Pessoa

jueves, 30 de junio de 2011

Maricón



Acá Seca Trío

martes, 28 de junio de 2011

....advertí,

anoche,
con el dolor
de que me
recuerden
la scarface.

supieron
simbolizar(me)
lo que nunca
se atreverán
a explicar(me):

ellos
no quieren
más;
se conforman
con menos,
y creerse
capitán
de flota
ajena.

agazapados,
escapan sin
mirar
este navío
zarpar.

lunes, 27 de junio de 2011

60. Las mujeres y su acción a distancia

¿Sigo teniendo oídos? ¿Soy oídos y nada más? En medio del ardor del oleaje marino espumoso y centelleante que alcanza mis pies, sólo me llegan aullidos, amenazas, gritos estridentes; mientras que en su antro más hondo, el antiguo sacudir de la tierra canta ronco su melodía como un rugiente toro. Al hacerlo, va siguiendo el compás con el pie con que sacude de una manera tal que hace temblar el corazón de los demonios de estas rocas desmoronadas. Entonces, como surgido de la nada, en las puertas de este laberinto infernal, a sólo unas millas de distancia, aparece un gran velero que pasa como un fantasma deslizándose en silencio. ¡Oh, fantasmal belleza! ¡Qué encanto ejerce sobre mí! ¿Llevará ese barco todo el reposo taciturno del mundo? ¿Mi propia felicidad, mi yo más dichoso, mi segundo yo eternizado, no se habrá sentado ahí, en ese lugar tranquilo, no muerto aún, pero ya no con vida, deslizándose y flotando, como un ser intermedio, espectral, silencioso y visionario, semejante al navío que con sus velas blancas se cierne por encima del mar como una mariposa gigantesca? ¡Ah! ¡Volar por encima de la existencia! ¡Eso, eso es lo que habría que hacer!... ¿Me ha convertido, entonces, todo ese tumulto en un extravagante ser? Toda gran agitación nos lleva a situar imaginariamente la felicidad en la calma y en la lejanía. Cuando un hombre es presa de su propio tumulto, se encuentra en medio de la marea de sus impulsos y proyectos; sin duda que entonces ve ante él deslizarse también a unos seres encantadores y silenciosos, cuya felicidad y retiro envidia... Esos seres son las mujeres. Le encanta creer que allí, entre las mujeres, tal vez habite lo mejor de su yo; que en esos lugares tranquilos, hasta el más violento tumulto se serenaría en un silencio de muerte y que la vida se convertiría en el sueño de la vida misma. ¡Sin embargo! ¡Sin embargo! Noble exaltado, hasta en los más bellos veleros persiste el mismo rumor y griterío y, por desgracia, ¡qué lamentable griterío! El encanto y la acción más poderosa de las mujeres es, hablando en términos filosóficos, una actio distans, una acción a distancia, aunque para ello sea necesario sobre todo... ¡distancia!


F. W. Nietzsche,
La Gaya Ciencia.

viernes, 17 de junio de 2011

Vivre sa vie



Vivre sa vie, Jean Luc Godard, 1962.

domingo, 5 de junio de 2011

O sol nascerá



Alineación a la derechaCartola

O mundo é um moinho



Cartola