jueves, 20 de agosto de 2009

Augurio y Esperanza

Piloto en su navío, ve una gaviota.
En medio del mar,
perdido entre aguas misteriosas,
en la mar infinita,
piloto ve el augurio de una gaviota.

- ¡La tierra por fin se acerca!

Piloto alegra por el augurio,
piloto, sin quererlo,
hace del augurio su esperanza.

Pero aún no vio la tierra,
ni sabe si ésta es su tierra,
ni mucho menos
si es la tierra prometida.

Quizá ni una isla sea,
sino sólo un archipiélago,
pero aún así,
pisaría por fin
otra vez la tierra.

No es ya el horizonte
el que ilusiona,
el horizonte aún
es la línea infinita
entre el cielo y el mar.

Es la vida del ave,
que revolotea cerca,
la que señala el indicio,
la posibilidad.

Entonces,
sin saber nada
de lo que vendrá,
sin saber si lo que vendrá
pueda cambiar algo
este destino a errar,
sin saber si no lo querrá,
piloto deberá continuar
remando, incansablemente,
aunque quede agotado,
hasta que encuentre
una tierra donde poder
descansar como mamífero
terrestre, otra vez; o bien,
dedicarse a morir
bajo el imperio del sol
en la soledad de la mar,
cuando ya no pueda estar cansado,
porque el fin llegó.

lunes, 10 de agosto de 2009

Confusión

Por un breve
lapso de tiempo,
la ilusión retornó
trayéndome
mi viejo rostro,
por un fragmento
de mi presencia,
la ausencia
me trajo la promesa
de lo que no volverá.

¿A quién se dirigen
esas letras que
están ahí?,

¿a quien se las apropia
o a quien le cabe mejor?

La sola posibilidad
me enferma.
Continúa
privándome de mí,
de darle ficción
a este "yo"
que debo fingir.

Difícil resistencia
cuando
el mismo fantasma
es quien se resiste
de ser alejado.

domingo, 9 de agosto de 2009

en esta hora

la brevedad de un día
y sin embargo,
qué tedio.

el momento,
siempre escapando
a mañana
y la eternidad,
que se torna
perspectiva ciega
al devenir
como a lo que vendrá,
han hecho el estar aquí,
un estar ajeno.

´´´´

-¿quién "soy"
con éste,
(a) quién comparto?

-¡pero claro!,
¡pobre hombre!,
¡si es que ud. anda
perdido!

-ud. con eso,
no dice nada
sobre mí.

-por eso mismo
hombre,
es que ud. está
perdido.

´´´´

Resulta frío
y blanco
el laberinto
del tiempo.

Su presencia,
insondable
bajo la
indeterminada
compañía,
desiste cansando.

Con lo que siempre,
aún extrañados
de nosotros mismos,
estamos agobiantemente
acompañados,
aunque la compañía
sea ausente.

viernes, 31 de julio de 2009

jueves, 30 de julio de 2009

Antihoróscopo

Capriconio

Las personas más influyentes en su vida son dos. Una de ellas influye sobre usted de manera positiva, y la otra negativamente. Estudie su situación detenidamente y defina cuál de las dos debe orientar principalmente su atención. La respuesta obvia quizá lleve a situarse junto a la persona positiva, pero usted no debe contentarse con una decisión superficial. Tal vez, si reflexiona lo suficiente, termine usted por vincularse de modo firme y definitivo con quien hará de su vida un infierno.

Leo Maslíah, Horoscopos y otras sentencias.

martes, 28 de julio de 2009

La muerte y yo (no es el tema del Indio)

En menos de una semana, la oz de la parca cosechó tres muertes en tres personas ubicadas geográficamente próximas a mi hogar. Eran vecinos, tan presentes como indiferentes, como árboles que una vez desmantelados de su sitio, se advierte una extrañeza en el paisaje y no se sabe cuál. Pero con este día de invierno, en el que el sol apenas se lo distingue como una borra blanca en medio del cielo ahogado de nubes grises, a mí -aunque así no lo quiera- me resultó ajeno. Lo ocurrido me afecta tanto como un noticiero: a nadie le conmueve ver en la pantalla cadáveres, sangre, discursos llenos de pánico y rebozantes de paranoia, en fin, cualquier alusión a una muerte diaria por día, ya violenta o serena. Estamos desbordados de muertes ajenas, que al concebir la muerte, ya casi se trata de una película de tiros; la muerte no es más que una excusa.
Hoy, casualmente, me desperté unas horas antes de lo debido, y miré unos capítulos de la primera temporada de The Sopranos, en especial, el número 12, en el que Tony Soprano delira con personas que no existen (una italiana ideal como encantadora), y con su mujer, regañándole por estar abandonado en la cama como un vago adolescente, temoroso ante el porvenir. Ahí, donde la fiaca vuelve costoso el levantarse, alzó su cuerpo y se dirigió a la calle, donde caminaba ido de sí, cuando apenas reproducía unos movimientos para comprar un diario y un jugo, dos negros aparecen y forcejean con él, haciéndole expreso que su muerte estaba sentenciada. Sin ganas de vivir, y no obstante, dando todo su esfuerzo por sobrevivir, su cuerpo luchaba con toda fuerza, no dejando un milimetro más de posibilidad al destino que lleva bajo tierra. En la camilla, en el hospital, era encantador verlo recuperar el ánimo. Aunque probablemente se trata de un alivio circunstancial, que con unas cuantas semanas de erosión, se hace a un lado y el desánimo retorna. Nada cambia si aquello que debe ser modificado, sigue igual. Pero nunca se sabe muy bien qué es lo que se debe cambiar. La muerte, sigue siendo un ultimátum.

Y todas las que acaecen, siguen siendo sólo noticias ajenas.

sábado, 25 de julio de 2009

Egberto Gismonti

Dança dos Escravos





Fukuoka, 1991

jueves, 23 de julio de 2009

Axolotl

miércoles, 22 de julio de 2009

El tímido



Proyecto Sanluca

lunes, 20 de julio de 2009

Al momento

no es estar solo,
es estar con alguien;
no con alguna [persona] cualquiera,
tampoco con alguien personal.
una que guste de que los ojos
no instiguen el encuentro
que siempre tienta a surgir.

quien mira
inocente.
y se sonríe.

sábado, 18 de julio de 2009

Intermedio

Ponele punto y aparte (para que no retorne).
Esa es la mejor ley de la escritura, la más falsable, la más alentadora.
Escribo para recordármelo, "ponele punto y aparte", así cuando llegue, me olvido.

El silencio no rebalza la calma, y yo sonrío.

sábado, 11 de julio de 2009

¿Qué significan los ideales ascéticos?

7

Guardémonos de poner en seguida rostros lúgubres al oír la palabra «tortura»: precisamente en este caso es bastante lo que hay que descontar, lo que hay que restar, .. queda incluso algo de qué reír. Ante todo no infravaloremos la circunstancia de que Schopenhauer, que de hecho trata como a un enemigo personal a la sexualidad (incluido su instrumento, la mujer, ese instrumentum diaboli [instrumento del diablo] ), necesitaba enemigos para conservar su buen humor; de que le gustaban las palabras furibundas, biliosas, verdinegras; de que se encolerizaba por el gusto de encolerizarse, por pasión; de que habría enfermado, se habría vuelto pesimista (–– pues no lo era, aunque lo deseaba mucho), sin sus enemigos, sin Hegel, la mujer, la sensualidad, y toda la voluntad de existir, de quedarse. De lo contrario, Schopenhauer no se hubiera quedado, sobre esto se puede apostar, habría escapado: pero sus enemigos le tenían sujeto, sus enemigos le seducían una y otra vez a existir, su cólera era para él, al igual que para los cínicos de la Antigüedad, su bálsamo, su alivio, su recompensa, su remedium contra la náusea, su felicidad.


F. Nietzsche, La genealogía de la moral

viernes, 10 de julio de 2009

Los ojos del poder

domingo, 5 de julio de 2009

Extirpación Nro 12

¡Tened coraje de oler vuestras propias miserias!
Con tal que éstas no por perfumadas, os justifiquen un porvenir miserable.

¡Tened orgullo de contemplar sin miramientos, el hundimiento mismo debajo de vuestros pies!
Sin que luego podáis asumir una inercia que, sin gravedad, os permita una eternidad que no os realiza.

¡Tened abundancia de derrochar sollozos cuando se acaba la mamadera, y la patria de la infancia hace tiempo que os quede lejos!
No sea que estéis llorones y os maquilléis las mejillas con pomposa elegancia, o bien, os refugiéis en la circunstancia de estar justificado por pelar una cebolla.

¡Tened valentía de reír sin que eso os impida unas cuantas lágrimas!
Sabiendo que vuestro mundo reúne un sinfín de hipócritas impotentes ante el sentido originario de la ambivalencia afectiva, del que no estáis excluídos.

¡Tened burla de odiar a quien no se odia!
Acaso con el fin, llegue el día en que vuestro enemigo sea vuestro mejor amado.

¡Tened locura de amar a quien no os pidió ser amado!

O que vuestra individualidad acobardada se quede con unos pobres fuegos fatuos que no os alimenta la vida y sólo os la consumen por el ciego hábito, vuestro y ajeno.


¡Tened orgullo de morir viviendo!

Que vuestra vida no se realice en una lista de tareas de vuestro prójimo invisible.

¡Tened alegría de vivir muriendo!
Que vuestra muerte no se lleve la porción más miserable de vuestra vida.

viernes, 3 de julio de 2009

El último respiro del salmón

Para qué se le ocurre a ese animal volver al punto de origen, es una pregunta torpe que se puede hacer cualquier humano insensible en su ociosa vida de placeres. Para qué dejarse morir en una cama de hospital como si se tratara de una siesta más, podría replicar el salmón, en su privación de habla y de pulmones, al torpe individuo que sólo habla para creer que con hacer nada, hace algo al hablar. También podría ser en favor del salmón, espiar un poquito a ese hombrecillo, y descubriremos seguramente que vive como si se tratara de esa cama en la que morirá, andando por andar, creyendo que entreteniéndose, por estar con las comisuras de los labios ascendentes, ha conquistado la felicidad. Pero apenas se tratará de consuelos, puras migajas, y la fuerza de esa mentira será tan grande como su ingenuidad.
El salmón en cambio, reconoce su edipo, el salmón asume su destino en su tragedia, porque somos nosotros, quienes hablamos, los que decimos que el salmón retorna al origen. Él simplemente marcha, contra el curso del río, hacia algún sitio. Pero a todos nos asusta un movimiento que parece atentar contra el inicio de una historia.
No, queridos humanos, no es un segundo comienzo, no se trata de una repetición de la vida, tampoco se trata de morir en el origen, como algunos creen. De lo que se trata es de encontrar un paraje tan distinto, tan diferente y extraño, como familiar nos pueda resultar.

Por eso el hombre se consuela con las millas, con un pasaporte, con un vuelo. Pero la figura romántica del viajero, se olvidan estos inocentes, ha quedado catapultada en el siglo xix. Es verdad, tampoco hay droga o anestesia alguna que concilie la extravagancia de la vivencia con la rutina, eso también es mediocre.

La vida honesta es aquella que viaja sin un artificio como medio.
Yo mismo aquí, soy un piloto en su navio.
La vida honesta es un destino que nos queda lejos.

viernes, 26 de junio de 2009

El cuerpo [como ser sexuado]

Más: incluso apartado del circuito de la existencia, el cuerpo no cae del todo en sí mismo. Incluso si me absorvo en la vivencia de mi cuerpo y en la soledad de las sensaciones, no consigo suprimir toda referencia de mi vida a un mundo; a cada instante brota alguna intención de nuevo en mí, aun cuando sólo sea hacia los objetos que me rodean y caen bajo mis ojos, o hacia los instantes que van llegando y empujan hacia el pasado cuando acabo de vivir. Jamás me convierto completamente en una cosa dentro del mundo, siempre me falta la plenitud de existencia como cosa, mi propia sustancia huye de mí por el interior, y siempre se esboza alguna intención. En cuanto es portadora de «órganos de los sentidos», la existencia corpórea no se apoya jamás en sí misma, siempre está trabajada en un no-ser activo, continuamente me hace la proposición de vivir, y el tiempo natural, en cada instante que llega, dibuja sin cesar la forma vacía del verdadero acontecimiento. Esta proposición se queda, sin duda, sin su respuesta. El instante del tiempo natural no establece nada, hay que volverlo a empezar en seguida y, en efecto, vuelve a empezar en otro instante, las funciones sensoriales solas no me hacen ser-del-mundo: cuando me absorbo en mi cuerpo, mis ojos no me dan más que la envoltura sensible de las cosas y las de los demás hombres, las cosas mismas están afectadas de irrealidad, los comportamientos se descomponen en el absurdo, el mismo presente, como eternidad. La existencia corpórea, que pasa a través de mí sin mi complicidad, no es más que el bosquejo de una verdadera presencia en el mundo.

Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción

lunes, 15 de junio de 2009

Capricho Nro 6


Francisco de Goya, 1799.

viernes, 12 de junio de 2009

Extirpación Nro 11

El infinito no tiene número, pero se convino que recostando un ocho es una figura recomendable. El ocho es un número par, que inicialmente se reduce a dos elementos multiplicados por cuatro, algo así como dos veces para cada uno de los dos elementos. La cuenta responde a dos oportunidades para dos individuos que alguna vez se encontraron, y este acontecimiento es una manera del infinito, pero, casi pensando en almas, en esto ya se trata de la eternidad. Yo no sé si ya perdí todas las posibilidades de mis dos oportunidades. Pero hoy, que yo puedo hablar, no hablaré de mí, aprovecharé este breve lapso en que yo hablo porque sólo en este breve lapso de tiempo puedo patalear, regañar, refunfuñar, con tal que aquí nadie hay que pueda fastidiarse por ello, hablaré, con tal de vivir este pequeño respiro de libertad que inmediato comienza su ida.

Tengo que hablarte a vos, y te hablo aquí aunque nunca me respondas, porque me tienes cansado y agobiado con tu juego, con esa inocencia mal parada, mal creída y mal diseñada, tan enferma y dispar, tan ronca e ingenua, que crees que por verme como postal, piensas por eso que no significo; pero ya ves, si no signfico no es porque ya no..., sino porque vos misma volas contra el vidrio y te golpeas adrede contra el muro invisible, sos la mosca más voluntariosa contra la traslúcida realidad. Estoy comenzando a odiarte sin odio, a tener violencia contra vos sin que seas una carne, o mejor (para que entiendas y no digas que me guardo críptico en formol) sin que esa violencia fantasmal que encarno para mí y para ti pueda transformarse en amor, sin que esa autoposesión que estando aislada de su otro aquí, sólo es cáncer, sin poder ser allí una posesión de los cuerpos y el aura que a nosotros mismos nos infundimos, porque, sabes bien, no hay amor que no nazca de la pasión... y la pasión es ambigua, oscura e incierta.
Y eres triste, tanto que crees que por verme a mí honesto en mi dolor y mi condena, crees estar más fuerte. No pienso, creo soberanamente que piensas en mí, que me necesitas a mí, que en mi inexistencia peso con mi aliento.
Pero no quieres ya amar, no quieres amarme, quieres creer jugar a otro amor, a otra naturaleza, en otro perfume, y yo soy muy torpe aún para tener un pájaro en mano a cien volando, aunque debes saber que el cáncer ocupa tantos lugares con el dolor, que uno se olvida de la belleza de este mundo.
No diré de mí acá, aunque por hablarte justo a vos, ya rompí con esa promesa, pero no diré más de mí sencillamente porque acá estoy yo, hablandote a vos, para llegar a vos; estoy acá por dirigirme a vos, sabiendo que es en vano, que es para nada, porque sé que no me atenderás, que te burlarás, que refunfuñarás, pero es bueno en todo esto saber que, después de tantos años, si hoy Conficio escribiera su Gurges, ya no angustiaría por el anonimato de su lector, yo sé como nadie podría saber, que Conficio le estaría escribiendo a alguien (lo que no es poco).

lunes, 1 de junio de 2009

Etica, III, PII, Esc.

Si los hombres no tuviesen experiencia de que hacemos muchas cosas de las que después nos arrepentimos, y de que a menudo, cuando hay en nosotros conflicto entre afectos contrarios, reconocemos lo que es mejor y hacemos lo que es peor, nada impediría que creyesen que lo hacemos todo libremente. Así, el niño cree que apetece libremente la leche, el muchacho irritado, que quiere libremente la venganza, y el tímido, la fuga. También el ebrio cree decir por libre decisión de su alma lo que, ya sobrio, quisiera haber callado, y asimismo el que delira, la charlatana, el niño, y otros muchos de esta laya creen hablar por libre decisión del alma, siendo así que no pueden reprimir el impulso que les hace hablar. De modo que la experiencia misma, no menos claramente que la razón, enseña que los hombres creen ser libres solo a causa de que son conscientes de sus acciones, e ignorantes de las causas que las determinan, y, además, porque las decisiones del alma no son otra cosa que los apetitos mismos, y varían según la diversa disposición del cuerpo, pues cada cual se comporta según su afecto, y quienes padecen conflicto entre afectos contrarios no saben lo que quieren, y quienes carecen de afecto son impulsados acá y allá por cosas sin importancia.

Baruj Spinoza

domingo, 31 de mayo de 2009

De la tranquilidad de ánimo


Toma tú la parte que quisieres del remedio público, y ante todas cosas has de poner delante todo el vicio, para que cada uno conozca lo que de él le toca; y con esto verás cuánto menos embarazo tienes con el fastidio de ti mismo, que el que tienen aquéllos que, atados a ocupaciones honrosas y trabajando bajo el yugo de magníficos títulos, los detiene en su simulación más la vergüenza que la voluntad. En un mismo paraje están los molestados de liviandad, como los fatigados del fastidio y los que viven en continua mudanza de intentos, agradándoles más los que dejaron, como los que hechos holgazanes están voceando todo el día. Añade a éstos los que, imitando a los que tienen dificultoso sueño, andan mudándose de un lado a otro, hasta que el cansancio les acarrea la quietud, formando de tal modo el estado de su vida, que paran últimamente, no en el que les puso el aborrecimiento de mudanzas, sino en el que les acarreó la vejez, inhábil para nuevas empresas. Añade también los que no desisten de ser livianos por dejar de ser inconstantes, sino que por ser perezosos viven no como desean sino como comenzaron. Innumerables son las calidades de las culpas; y uno solo es el efecto del vicio, que es el de descontentarse de sí mismo. Y esto nace de la destemplanza de ánimo, y de los cobardes o poco prósperos deseos, que no se atreven a tanto como apetecen, o no lo consiguen; y adelantándose en esperanzas, están siempre instables: accidente forzoso a los que viven pendientes del querer ajeno.

Séneca