Hace 1 mes
domingo, 23 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Carta LVIII
"Pero su amigo afirma que nosotros podemos hacer uso con entera libertad, es decir, absolutamente, de la actividad de nuestra razón y en esa opinión persiste con bastante, por no decir demasiada, confianza. ¿En efecto, quién negaría, dice él, sino contradiciendo su propia conciencia que puedo pensar acerca de mis pensamientos, que quiero o que no quiero escribir? Me agradaría mucho saber de qué conciencia habla. Yo, por cierto, para no contradecir a mi conciencia, es decir, a la razón y a la experiencia, y para no fomentar prejuicios y la ignorancia, niego que pueda pensar, con algún poder absoluto de pensar, que quiero y que no quiero escribir. Pero apelo a la conciencia de él mismo que, indudablemente, habrá experimentado que al soñar no tiene el poder de pensar que quiere y que no quiere escribir; y cuando sueña que quiere escribir, no tiene el poder de soñar que no quiere escribir; y creo que no menos habrá experimentado que el alma no es siempre igualmente apta para pensar sobre el mismo objeto, sino que conforme el cuerpo es más apto para que en él se despierte la imagen de este o aquel objeto, también el alma es más apta para contemplar de este u otro objeto."
B.d.S. Epistolario
lunes, 17 de enero de 2011
3
Se adivina que yo no quiera despedirme con ingratitud de aquel período de grave y larga enfermedad cuyo proceso hasta hoy no se ha agotado aún para mí: puesto que tengo conciencia de la ventaja que mi salud rica en cambios me otorga en verdad frente a todos los lerdos rechonchos del espíritu. Un filósofo que ha hecho el camino a través de muchas saludes y lo vuelve a hacer una y otra vez, ha transitado a través de muchas filosofías: justamente él no puede actuar de otra manera más que transformando cada vez su situación en una forma y lejanía más espirituales -este arte de la transfiguración es precisamente la filosofía. A los filósofos no les está permitido establecer una separación entre el alma y el cuerpo, tal como lo hace el pueblo y menos aún nos esta permitido separar alma y espíritu. Nosotros no somos ranas pensantes ni aparatos de objetivación ni de registro, con las vísceras congeladas -continuamente tenemos que parir nuestro pensamientos desde nuestro dolor, y compartir maternalmente con ellos todo cuanto hay en nosotros de sangre, corazón, fuego, placer, pasión, tormento, conciencia, destino, fatalidad. Vivir -eso significa, para nosotros trasformar continuamente todo lo que somos en luz y en llama, también todo lo que nos hiere: no podemos actuar de otra manera. Y en cuanto a lo que concierne a la enfermedad: ¿no estaríamos casi tentados a preguntar si es que ella nos es en general prescindible? Sólo el gran dolor es el último liberador del espíritu, en tanto es el maestro de la gran sospecha, que convierte cada U en una X, una genuina y justa X, es decir, la penúltima letra en la última... Sólo el gran dolor, aquel largo y lento dolor que se toma tiempo, en el que nos quemamos por así decirlo, como una madera verde, nos obliga a los filósofos a ascender hasta nuestra última profundidad y a apartar de nosotros toda confianza, toda benignidad, encubrimiento, clemencia, medianía, entre las que previamente habíamos asentado tal vez nuestra humanidad. Dudo si un dolor de este tipo “mejora”; pero sé que nos profundiza. Ya sea que aprendamos a contraponerle nuestro orgullo, nuestra burla, nuestra fuerza de voluntad, y que hagamos como aquel indio que, por grave que fuese la tortura, se resarcía ante su torturador mediante la maldad de su lengua, ya sea que ante el dolor nos retraigamos en aquella nada oriental - se la llama nirvana -, en el mudo ciego, sordo resignarse, olvidarse, extinguirse a sí mismo: de tales largos y peligrosos ejercicios de dominio sobre si mismo se sale convertido en otro hombre, con algunos signos de interrogación más y sobre todo, de ahora en adelante, con la voluntad de preguntar más, más profunda, rigurosa, dura, malvada, tranquilamente que lo que hasta entonces se había preguntado. Se acabó la confianza en la vida: la vida misma se convirtió en problema. ¡Pero no se crea que con esto uno se ha convertido necesariamente en un melancólico! Incluso todavía es posible el amor a la vida -sólo que se ama de otra manera. Es el amor a una mujer que nos hace dudar... Pero el atractivo por lo problemático, la alegría en la X es tan grande en esos hombres más espirituales, más espiritualizados, como para que esa alegría no estalle una y otra vez como una brasa resplandeciente por encima de toda penuria de lo problemático, por sobre todo peligro de la inseguridad, incluso por encima de los celos del amante. Conocemos una nueva felicidad...
F. Nietzsche, La Gaya Ciencia
viernes, 31 de diciembre de 2010
V
Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí.
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí.
Cinco poemas para Cris,
Julio Cortázar.
Julio Cortázar.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
sábado, 25 de diciembre de 2010
14
Tímidos, avergonzados, torpes, como un tigre al que le ha salido mal el salto: así, hombres superiores, os he visto a menudo apartaros furtivamente a un lado. Os había salido mal una jugada.
Pero vosotros, jugadores de dados, ¡qué importa eso! ¡No habéis aprendido a jugar y a hacer burlas como se debe! ¿No estamos simpre sentados a una gran mesa de burlas y de juegos?
Y aunque se os hayan malogrado grandes cosas, ¿es que por ello vosotros mismos -os habéis malogrado? Y aunque vosotros mismos os hayáis malogrado, ¿se malogró por ello - el hombre? Y si el hombre se malogró: ¡bien! ¡adelante!
Pero vosotros, jugadores de dados, ¡qué importa eso! ¡No habéis aprendido a jugar y a hacer burlas como se debe! ¿No estamos simpre sentados a una gran mesa de burlas y de juegos?
Y aunque se os hayan malogrado grandes cosas, ¿es que por ello vosotros mismos -os habéis malogrado? Y aunque vosotros mismos os hayáis malogrado, ¿se malogró por ello - el hombre? Y si el hombre se malogró: ¡bien! ¡adelante!
F. Nietzsche
Así habló Zaratustra, IV, Del hombrte superior.
Así habló Zaratustra, IV, Del hombrte superior.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Diario de un seductor
"Nada poseo y nada deseo poseer. No amo nada y nada tengo que perder, pero no por esto me hice más digno de ti, de ti, que desde hace mucho tiempo estás cansado de arrancar a los hombres lo que ellos aman, cansado de sus cobardes suspiros, de sus cobardes súplicas. Sorpréndeme, estoy preparado. Ninguna apuesta, pelearemos por honor. Muéstrame a ella, muéstrame una posibilidad que tenga toda la apariencia de una imposibilidad, muéstramela incluso entre las sombras del infierno e iré a buscarla. Deja que ella me odie, me desprecie, me muestre indiferencia, ame a otro. Yo no tengo miedo; pero mueve las aguas, rompe la calma. Dejarme morir de esta forma de inanición es algo miserable, no digno de ti, que imaginas ser más fuerte que yo."
Søren Kierkegaard.
domingo, 21 de noviembre de 2010
La última inocencia
Partir
en cuerpo y alma
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
en cuerpo y alma
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
Alejandra Pizarnik
miércoles, 17 de noviembre de 2010
¿En qué medida?
En qué medida la sociedad puede reconocer verdaderamente su autocreación en su institución, reconocerse como instituyente, autoinstituirse explícitamente y superar la autoperpetuación de lo instituido y mostrarse capaz de retomarlo y de transformarlo de acuerdo con sus exigencias propias y no de acuerdo con la inercia de aquél, de reconocerse como fuente de su propia alteridad. He aquí las cuestiones, la cuestión de la revolución que no sólo supera las fronteras de lo teorizable, sino que se colocan de entrada en otro terreno. Si lo que decimos tiene algún sentido, este terreno es el terreno propio de la creatividad de la historia.
Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria, pp. 342.
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Castoriadis,
Filosofía,
Historia,
Institución,
Revolución
sábado, 6 de noviembre de 2010
..motivos..
"Él [Rousseau] está obligado a decir: Yo escribo y mi mano no está guiada por la naturaleza depravada, yo escribo pero mi espíritu no está animado por el deseo de caerle bien a la gente. Además, yo escribo y necesariamente me retraigo, me encapsulo en mi soledad. Porque si yo confiara en aquellos a quienes les escribo, estaría concediendo al status quo. Escribo como tirando una botella en el mar".
José Luis Galimidi,
clase teórico-práctica de filosofía política,
Rousseau y el Discurso...
clase teórico-práctica de filosofía política,
Rousseau y el Discurso...
viernes, 29 de octubre de 2010
Llueve
...por fin.
la tierra lo pedía,
después de tanta despedida.
¿qué esperar de aquí en más?
la tierra lo pedía,
después de tanta despedida.
¿qué esperar de aquí en más?
¿qué vendrá?
¿quién?
viernes, 22 de octubre de 2010
punto de inflexión .
«Me llamo a silencio.»
y sin embargo, escribo
sin ánimo de partida,
sin ánimo de despedida,
para decir aquello que
siempre impresiona
ser un partir.
¿acaso es
falsa la impresión?
No.
ocurre que
algo ha cesado
de ser,
como siempre,
otra vez,
pero, por eso mismo,
una vez más.
¿una cosa,
o
la otra?
¿en cuál
cayó?
¡qué importa!
ya estamos
aquí,
"a otra cosa,
mariposa"
las letras,
mientras,
se limitan
en el
"."
sin ánimo de partida,
sin ánimo de despedida,
para decir aquello que
siempre impresiona
ser un partir.
¿acaso es
falsa la impresión?
No.
ocurre que
algo ha cesado
de ser,
como siempre,
otra vez,
pero, por eso mismo,
una vez más.
¿una cosa,
o
la otra?
¿en cuál
cayó?
¡qué importa!
ya estamos
aquí,
"a otra cosa,
mariposa"
las letras,
mientras,
se limitan
en el
"."
domingo, 17 de octubre de 2010
Ciencia de la Lógica
si fractus illabatur orbis, impavidum ferient ruinae
[si el mundo se derrumbara en pedazos las ruinas sostendrán al impávido]
[si el mundo se derrumbara en pedazos las ruinas sostendrán al impávido]
Horacio.
jueves, 14 de octubre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
La justa valoración al mediocre
Absoluta repugnancia ante aquél que no interviene nunca en su destino, porque lo espera todo NO DE SU DESTINO; sino de la NADA.
Absoluta repugnancia; porque en él no sólo no hay acción, tampoco hay pasión, ni siquiera espera, sólo temor. Cobarde temor, cobarde... porque aún no sabe a qué le teme (pero le huye a la angustia...).
Absoluta repugnancia (¡)de tener cerca(!) a quien no sólo no decide, sino que además, deniega, se exculpa, se alivia; cínicamente.
Absoluta repugnancia por quien se cree adecuado a la norma y es alguien que no es nadie, porque por ello es más bajo que aquél que se asume bajo (nadie que no es nadie). Miserable dos veces.
Absoluta repugnancia por quien se excusa con su mesiánico álter ego cada vez que debe actuar: eso no es ni destino ni alteridad; eso es herrumbre por exceso de necedad.
Que la diferencia no se produce sino que acontece, es algo que un mediocre no acepta, por saberlo. Como le teme, aunque la necesite, la niega, mas luego, por ésta, su cobarde y única intervención, cree usufructuarla, como si se tratara de una billetera o un carnet de socio.
Absoluta repugnancia; porque en él no sólo no hay acción, tampoco hay pasión, ni siquiera espera, sólo temor. Cobarde temor, cobarde... porque aún no sabe a qué le teme (pero le huye a la angustia...).
Absoluta repugnancia (¡)de tener cerca(!) a quien no sólo no decide, sino que además, deniega, se exculpa, se alivia; cínicamente.
Absoluta repugnancia por quien se cree adecuado a la norma y es alguien que no es nadie, porque por ello es más bajo que aquél que se asume bajo (nadie que no es nadie). Miserable dos veces.
Absoluta repugnancia por quien se excusa con su mesiánico álter ego cada vez que debe actuar: eso no es ni destino ni alteridad; eso es herrumbre por exceso de necedad.
Que la diferencia no se produce sino que acontece, es algo que un mediocre no acepta, por saberlo. Como le teme, aunque la necesite, la niega, mas luego, por ésta, su cobarde y única intervención, cree usufructuarla, como si se tratara de una billetera o un carnet de socio.
¡No hundirse nunca jamás en la misma profundidad de un mediocre!
Purificarse de tanta pulcritud sólo es posible con la fuerza de las llamas.
Purificarse de tanta pulcritud sólo es posible con la fuerza de las llamas.
¡Prenderse fuego ante la falta de valor del miserable!
(una sola chispa a centímetros de su cuello lo esfumará del paisaje)
(una sola chispa a centímetros de su cuello lo esfumará del paisaje)
jueves, 7 de octubre de 2010
soledad
1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.
5. f. Copla que se canta con esta música.
6. f. Danza que se baila con ella.
domingo, 3 de octubre de 2010
ANILLOS DE CENIZA
Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición del sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición del sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
Alejandra Pizarnik
jueves, 30 de septiembre de 2010
Conmigo no se puede hablar
Es cierto.
Lo reconozco.
Sí, ya lo sé.
¿Qué quiere que le diga?,
¿sería prudente de mi parte la hipocresía de negarlo?
En absoluto; no se trata de una virtud,
sino de la fatalidad de ser un mero hecho:
conmigo no se puede hablar.
¿Quién soy yo?, ¿Quién es usted?
¿Con quién se puede hablar?
¿Con quién se llega a hablar?
A mí se me puede encontrar,
y usted me entiende la palabra si aún me lee.
Lo reconozco.
Sí, ya lo sé.
¿Qué quiere que le diga?,
¿sería prudente de mi parte la hipocresía de negarlo?
En absoluto; no se trata de una virtud,
sino de la fatalidad de ser un mero hecho:
conmigo no se puede hablar.
¿Quién soy yo?, ¿Quién es usted?
¿Con quién se puede hablar?
¿Con quién se llega a hablar?
A mí se me puede encontrar,
y usted me entiende la palabra si aún me lee.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Vanguardia
Ahora,
que lucho contra la flaquezaque lo espera todo de mi destino,
que el azar se olvidó de volver generosoy trae a los pagos sólo vacas magras y enfermas,
que la madrugada no es el finsino el inicio,
Es
cuando soy otro de mí mismo,
cuando no hay referente,
cuando nada me anticipa,
cuando soy el primero en afirmar la culpa,
por ser el primero.
Y quiero la culpa.
Y busco ser culpable.
cuando soy otro de mí mismo,
cuando no hay referente,
cuando nada me anticipa,
cuando soy el primero en afirmar la culpa,
por ser el primero.
Y quiero la culpa.
Y busco ser culpable.
Otra vez.
domingo, 19 de septiembre de 2010
tenaz
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