miércoles, 20 de junio de 2012
martes, 5 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
39
domingo, 27 de mayo de 2012
Kant, profesor de geografía
Ya en la vejez, después de haber sostenido durante treinta años que sin el conocimiento sensible del mundo el hombre queda como limitado, el filósofo de Koenigsberg se resignó y dijo que ese conocimiento podía obtenerse hasta sin viajar. La ciudad donde pocos años más tarde moriría —la misma donde había nacido— tenía un puerto y un río por donde pasaban, lentos, barcos cuyos tripulantes hablaban otras lenguas y tenían otras costumbres. También Koenigsberg era sitio propicio para el conocimiento del mundo. Hasta sin viajar; también Koenigsberg. Pero a pesar de ello, esperaba con avidez las cartas de Alejandro de Humboldt, viajero de quien todo el mundo "estaba como en suspenso"; y seguía hojeando las láminas de Blumenbach, que le mostraban animales raros: el cóndor, el colibrí, el perezoso, animales de América; y releía libros de aventuras en China, en el Labrador, en Nueva Holanda; y reproducía con el índice, en sus mapas, los itinerarios de Magallanes y de Cook.
De todo eso había estado hablando durante más de treinta años; y al publicar la "Antropología" quiso dejar constancia de que había tenido otra vida, además de la de sus "Críticas", y de que esa vida había sido hermosamente inútil para su gloria de filósofo. Treinta años dedicado a hablar de este mundo, del humilde mundo sensible que estamos obligados a conocer, porque "es en él donde realizaremos nuestra obra". Y en el prólogo de aquella "Antropología" se acordó, en sobrias líneas, del público no docto que había creído conveniente asistir a sus clases de geografía, y de su manuscrito, ilegible para todos, donde se habían amontonado y ordenado las anotaciones más heterogéneas.
Pero de esas clases tomaron apuntes, ávidamente, los alumnos; y así se reunieron tres manuscritos, que el mismo Kant habría revisado, y con los cuales se procedió a la edición de una "Geografía física", la más larga constancia de la vida del genio: 3000 páginas, en donde se habla de la viejita americana que a los 175 años de edad se conservaba lúcida, de los buzos que descienden al fondo del mar en busca de tesoros; en donde se describe ese monstruo —"bastante dudoso"— que se llama serpiente marina; en donde se habla de los subterráneos de París, recorridos por aquellos dos frailes que nunca regresaron (los cadáveres fueron encontrados, pero a uno de ellos le había sido arrebatada una mano); en donde se habla de las absurdas formas atribuídas a la tierra y se hace historia de los relojes para navegantes y se explican las tempestades, y en donde el nombre de Magallanes cobra mayor dignidad que el de Hume.
Para su público, más fácil —y en esos momentos más próximo— que el de los aspirantes al doctorado, habló en el tono de la anécdota, de lo insólito, de lo absurdo y del disparate. Y por eso pudo decirse que Kant fué un expositor entretenido y que sus clases eran un "verdadero pasatiempo". Nadie se atrevería a sospecharlo abriendo la "Crítica de la razón pura"; cualquiera lo comprende abriendo su "Geografía física".
jueves, 17 de mayo de 2012
lentamente
Lentamente, las distancias se desalejan.
Lentamente, todo tiende a su lugar.
Lentamente, producimos el destino de nuestra destinación.
lunes, 14 de mayo de 2012
Del amigo
Yo y mí están siempre dialogando con demasiada vehemencia: ¿cómo soportarlo si no hubiese un amigo?
Para el eremita el amigo es siempre el tercero: el tercero es el corcho que impide que el diálogo de los dos se hunda en la profundidad.
Ay, existen demasiadas profundidades para todos los eremitas. Por ello desean ardientemente un amigo y su altura.
Nuestra fe en otros delata lo que nosotros quisiéramos creer de nosotros mismos. Nuestro anhelo de un amigo es nuestro delator.
Y a menudo no se quiere, con el amor, más que saltar por encima de la envidia. Y a menudo atacamos y nos creamos un enemigo para ocultar que somos vulnerables.
«¡Sé al menos mi enemigo!» – así habla el verdadero respeto, que no se atreve a solicitar amistad.
Si se quiere tener un amigo hay que querer también hacer la guerra por él: y para hacer la guerra hay que poder ser enemigo.
En el propio amigo debemos honrar incluso al enemigo. ¿Puedes tú acercarte mucho a tu amigo sin pasarte a su bando?
En el propio amigo debemos tener nuestro mejor enemigo. Con tu corazón debes estarle máximamente cercano cuando le opones resistencia.
¿No quieres llevar vestido alguno delante de tu amigo? ¿Debe ser un honor para tu amigo el que te ofrezcas a él tal como eres? ¡Pero él te mandará al diablo por esto!
El que no se recata provoca indignación: ¡tanta razón tenéis para temer la desnudez! ¡Sí, si fueséis dioses, entonces os sería lícito avergonzaros de vuestros vestidos!
Nunca te adornarás bastante bien para tu amigo: pues debes ser para él una flecha y un anhelo hacia el ultrahombre.
¿Has visto ya dormir a tu amigo – para conocer cuál es su aspecto? ¿Pues qué es, por lo demás, el rostro de tu amigo? Es tu propio rostro, en un espejo grosero e imperfecto.
¿Has visto ya dormir a tu amigo? ¿No te horrorizaste de que tu amigo tuviese tal aspecto? Oh, amigo mío, el hombre es algo que tiene que ser superado.
En el adivinar y en el permanecer callado debe ser maestro el amigo: tú no tienes que querer ver todo. Tu sueño debe descubrirte lo que tu amigo hace en la vigilia.
Un adivinar sea tu compasión: para que sepas primero si tu amigo quiere compasión. Tal vez él ame en ti los ojos firmes y la mirada de la eternidad.
Ocúltese bajo una dura cáscara la compasión por el amigo, debes dejarte un diente en ésta. Así tendrá la delicadeza y la dulzura que le corresponden.
¿Eres tú aire puro, y soledad, y pan, y medicina para tu amigo? Más de uno no puede librarse a sí mismo de sus propias cadenas y es, sin embargo, un redentor para el amigo.
¿Eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Eres un tirano? Entonces no puedes tener amigos.
Durante demasiado tiempo se ha ocultado en la mujer un esclavo y un tirano. Por ello la mujer no es todavía capaz de amistad: sólo conoce el amor.
En el amor de la mujer hay injusticia y ceguera frente a todo lo que ella no ama. Y hasta en el amor sapiente de la mujer continúa habiendo agresión inesperada y rayo y noche al lado de la luz.
La mujer no es todavía capaz de amistad: gatas continúan siendo siempre las mujeres, y pájaros. O, en el mejor de los casos, vacas.
La mujer no, es todavía capaz de amistad. Pero decidme, varones, ¿quién de vosotros es capaz de amistad?
¡Cuánta pobreza, varones, y cuánta avaricia hay en vuestra alma! Lo que vosotros dais al amigo, eso quiero darlo yo hasta a mi enemigo, y no por eso me habré vuelto más pobre.
Existe la camaradería: ¡ojalá exista la amistad!
Así habló Zaratustra.
domingo, 13 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
El nombre con el que me llamas, es genérico
En alguna costa me aguarda un puerto.
martes, 8 de mayo de 2012
¿Cuál?
veladamente,
puntualmente,
distraídamente,
directamente,
indirectamente,
verdaderamente,
descriptivamente,
falsamente,
reiterativamente,
alegremente,
furiosamente,
elocuentemente,
miércoles, 2 de mayo de 2012
Una novela que comienza
jueves, 26 de abril de 2012
La música y los libros
miércoles, 25 de abril de 2012
Todos los infiernos
Dante se encontró perdido caminando en el infierno; en principio, no lo llevó la culpa, aunque muy posiblemente su inconsciente. ¿Qué resolvió? Una excursión de curiosidad que lo llevara a salir del círculo de los círculos.
lunes, 23 de abril de 2012
satisfacción de Perdedor
con la satisfacción,
la ligereza y la soberbia
de saber que amas todas
mis sombras.
anónimo y sonriente,
por cada sitio que pise
viernes, 20 de abril de 2012
Para nadie
sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
PIDO EL SILENCIO
LAS GRANDES PALABRAS
FIESTA
CAER
lunes, 9 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
circularité
martes, 20 de marzo de 2012
-no- doy mi nombre
lunes, 19 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Tiempo de la salud, tiempo de la enfermedad
Pinter in Play
miércoles, 29 de febrero de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
La habitación verde (Francois Truffaut)

miércoles, 22 de febrero de 2012
miércoles, 15 de febrero de 2012
el árbol de mi madrugada es de viento y palabra
pucha...
aún me desvelo pensando en vos,
ojalá estés durmiendo llena de satisfacción,
por nada, por todo, por la absurda vida;
te quiero con esos bellos ojos
y esa hermosa sonrisa,
aunque el silencio,
aunque hace
tiempo,
te
q
u
i
e
r
o,
aún lejana,
hermosa niña.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Alma de diamante
ven a mí
con tu dulce luz
alma de diamante
y aunque el sol
se nuble después
sos alma de diamante
...L.A.S.
sábado, 4 de febrero de 2012
esa musiquita
toda toda
toda
toda
domingo, 15 de enero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
Rayuela, capítulo 21
1. Hay ríos metafísicos; ella los nada.
2. La Maga no sabe quien es Spinoza.
3. Por fin a cosas vivas.
sábado, 7 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Fin del camino
Sin embargo, la alienación y la angustia de la mujer es inmensamente más antigua y posee causas más profundas. La angustia de la mujer se remonta a los orígenes mismos de nuestra cultura y su causa es la orfandad social de que se la ha dotado. La mujer ha significado siempre privacidad, reclusión, gineceo. A la mujer se la privó de su dimensión social, se le negó el ámbito de la polis y se le obligó a permanecer recluida en el hogar y supeditada al varón. El hombre, el varón poseía esa dimensión política, cuya carencia ha aquejado siempre a la mujer. La materia y la mujer reciben el ser de la forma y del varón, afirmaba Aristóteles: la materia recibe el ser sustancial de la forma, la mujer el ser social del varón. Por eso la mujer, para introducirse en el contorno social, ha necesitado del varón. La mujer solitaria era absoluta privacidad y total reclusión, sin posibilidad de romper esa visceral orfandad. De ahí nace esa ancestral angustia por encontrar y unirse a un varón; sin él pertenecerá al ámbito de lo rechazado, de lo oculto, de lo individual, incluso de lo vergonzante. A esa mujer solitaria, sin señor que la haya dominado y por tanto sin mesura racional, habrá que visitarla en la oscuridad de la noche, y no se podrá airearla en los círculos sociales de la polis. Tendrá que deshacer su vida, acompañada de la soledad angustiosa y frustrante que la conduce a la caza permanente del varón; caza, que por otra parte no hace más que ahuyentarlo. Cruel, infinitamente cruel, ha sido el mundo occidental con la mujer que no ha podido o se ha negado a subordinarse a un único varón. Sin dimensión política o social, se deshará su vida entre la angustia agonizante de la soledad.
La religión cristiana dará una salida sublimada a esa lacerante frustración de la mujer. La dotará de la permanente posibilidad de casarse espiritualmente con la divinidad, de contraer matrimonio con el Dios inteligible, para introducirse de esa manera en la polis divina y alcanzar de alguna manera, y no a plenitud, esa dimensión social de que carecía. De esta forma surgen las comunidades de monjas y florece ese espécimen de señoritas viejas, que todas las mañanas responden al llamado de las campanas parroquiales.
Antonio Perez Estevez
lunes, 19 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
En los ríos
En los ríos al norte del futuro
arrojo la red que tú,
vacilando, lastras
con sombras escritas por
piedras.
Paul Celan.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Elevación
de las montañas, de los bosques, de las nubes, de los mares,
más allá del sol, más allá de los éteres,
más allá de los confines de las esferas estrelladas.
Espíritu mío, te mueves con agilidad,
y, como un buen nadador que se solaza en la ola,
surcas alegremente la inmensidad profunda
con una indecible y vigorosa voluptuosidad.
Vuela bien lejos de estas miasmas morbosas;
y ve a purificarte en el aire superior,
y bebe, como un puro y divino licor,
el fuego claro que llena los espacios limpios.
Detrás de los enojos y los enormes disgustos,
que cargan con su peso la existencia brumosa,
dichoso aquel que puede con un ala vigorosa
lanzarse hacia los campos luminosos y serenos;
aquél cuyos pensamientos, como las alondras,
por la mañana emprende hacia el cielo su vuelo libre,
que se cierne sobre la vida y comprende sin esfuerzo
el lenguaje de las flores y el de las cosas mudas.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Autonomia
Freud termina la conferencia 31 enunciando “Donde Ello era, Yo debo advenir”, luego de presentar las tres cualidades de la condición de consciente y los tres ámbitos del aparato psíquico de la segunda tópica, para sintetizar con dicha expresión la dinámica que se establece entre la instancia del Yo con la del Ello, del cual aquél proviene. Estando el Ello abierto a lo somático, hallan expresión en él las necesidades pulsionales que, regidas por el principio de placer, procuran su satisfacción en la descarga. En tanto, el Yo, desprendido del Ello, está volcado al mundo exterior mediando entre las percepciones y la conciencia, dándose con ello la noción temporal. Así, por encargo del Ello, el Yo gobierna la motilidad, que a costa de interponer el pensamiento entre la necesidad y la acción, destrona el principio de placer por el de realidad. El Yo sustrae sus energías del Ello por distintos mecanismos, procurando darle a éste una dirección; ahora bien, siendo endeble, el Yo puede terminar por realizar lo que el Ello le exige. Esto ocurre porque las funciones del Yo se articulan a la vez con el Ello, el Superyó, y el mundo exterior, pudiendo encontrarse sofocado por estos en conjunto. Es allí que Freud sintetiza, mediante la expresión, el propósito de la terapia psicoanalítica, que es fortalecer al Yo, hacerlo más independiente del Superyó y apropiarse nuevos fragmentos del Ello para organizarlo. Castoriadis la retoma, a raíz de analizar qué es y cómo se da la autonomía, subjetiva y social. Partiendo desde el individuo, interpreta primeramente la expresión como la petición a tomar dicho lugar como instancia de decisión, tratándose así, de un dominio de lo consciente sobre lo inconsciente, lo autónomo ante lo heterónomo, o bien, mi Discurso opuesto al de Otro, Otro que es en mí y puede dominarme, en tanto me creo aquello que no soy, esto es: el sujeto es alienado por el discurso del Otro a raíz de un dominio de lo imaginario autonomizado que le define su realidad y su deseo. Por ello la represión no es alienación, ésta no se da por el conflicto entre el principio de placer y el de realidad, sino por el conflicto por un lado de la represión y por el otro de la elaboración imaginaria en el seno del sujeto. Castoriadis está comprendiendo el Ello como la función del inconsciente que inviste de realidad lo imaginario, lo autonomiza y le confiere poder de decisión, siendo lo imaginario la repetición-transformación del Discurso del Otro. Entonces, si toma su lugar, el Yo remite el sentido a lo que se constituye como la verdad del sujeto. Ahora bien; si se toma esta interpretación de manera absoluta, se propone un objeto inaccesible, pues, ¿cómo pensar un sujeto que reabsorba totalmente su función imaginaria? Del imaginario surgen “los fantasmas alienantes como las creaciones más auténticas”. Lo imaginario y su vinculación simbólica son irrenunciables para el hombre, en tanto le permiten ver en una cosa lo que no es tal. Ahora, si se la interpreta como un proceso activo, se promueve otra relación entre consciente e inconsciente, siendo así sujeto autónomo aquel que se sabe con fundamentos suficientes para afirmar “esto es mi verdad y esto, mi deseo”. En el sujeto hay el no sujeto: la libertad inalienable que posibilita el cogito, instancia que se diluye no bien resurge un contenido en el pensamiento, en el que está presente el Otro bajo la forma y el hecho del Discurso, posibilitando la intersubjetividad. No se trata del sujeto del cogito, hay opacidad en su objeto; la multitud de los contenidos del Discurso del Otro con la que aquél nunca acabó y sin la cual no podría ser; siendo una actividad codeterminada por lo que se da como objeto, pues hay inherencia recíproca entre sujeto y objeto. La autonomía consiste entonces en que el sujeto encuentre un sentido ajeno y lo transforme, de ahí que la autonomía no sea individual, sino social e histórica; procede de lo colectivo impersonal que llena las formas sociales, las instituciones. Por ello, la alienación no consiste ni en el inconsciente individual ni en lo intersubjetivo, sino en las condiciones de opresión de la sociedad, instituida doblemente, ya por el contenido de las instituciones, ya por la alienación de toda la sociedad. De este modo, no sólo no es posible escindir del sujeto el Discurso del Otro, sino que tampoco es posible una sociedad sin instituciones, como una sociedad transparente a ellas, porque en éstas se expresa la fuerza creativa de lo simbólico-imaginario, lo cual se da en el plano social bajo la tensión instituido-instituyente.
martes, 1 de noviembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Cómo dirigirse con el deseo de otro
Cuando se sabe lo que se quiere, se quiere aquello mismo que es dicho.
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Darle vueltas a quien sabe lo que quiere es marearlo; es perderlo.
lunes, 10 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
Delimitación afectiva
pero no sin constancia,
además de reciprocidad
en la tensión compartida
en silencio.
No puede ser
si no hay paralelo
en los gestos,
Ni puede haber
si no hay profundidad
en el trazo del tiempo,
aún contando con
el suspenso.
De otro modo
es
capricho,
obstinación,
obsesión;
reducción.
De otro modo
no es
deseo,
el riesgo de querer
a quien se quiere (querer).
Entre uno y otro querer,
sólo hay un paso
¡imperceptible!
que diferencia:
Atreverse a
leer al otro;
leerse a sí.
Y claro;
-leer-
lo que
acontece.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Del árbol de la montaña
Si yo quisiera sacudir este árbol con mis manos, no podría. Pero el viento, que nosotros no vemos, lo maltrata y lo dobla hacia donde quiere. Manos invisibles son las que peor nos doblan y maltratan.
Entonces el joven se levantó consternado y dijo: «Oigo a Zaratustra, y en él estaba precisamente pensando.» Zaratustra replicó:
«¿Y por eso te has asustado? - Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol.
Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, - hacia el mal.»
«¡Sí, hacia el mal!, exclamó el joven. ¿Cómo es posible que tú hayas descubierto mi alma?»
Zaratustra sonrió y dijo: «A ciertas almas no se las descubrirá nunca a no ser que antes se las invente».
«¡Sí, hacia el mall, volvió a exclamar el joven.
Tú has dicho la verdad, Zaratustra. Desde que quiero elevarme hacia la altura ya no tengo confianza en mí mismo, y ya nadie tiene confianza en mí, - ¿cómo ocurrió esto?
Me transformo demasiado rápidamente: mi hoy refuta a mi ayer. A menudo salto los escalones cuando subo, - esto no me lo perdona ningún escalón.
Cuando estoy arriba, siempre me encuentro solo. Nadie habla conmigo, el frío de la soledad me hace estremecer. ¿Qué es lo que quiero yo en la altura?
Mi desprecio y mi anhelo crecen juntos; cuanto más alto subo, tanto más desprecio al que sube. ¿Qué es lo que quiere éste en la altura?
¡Cómo me avergüenzo de mi subir y tropezar! ¡Cómo me burlo de mi violento jadear! ¡Cómo odio al que vuela! ¡Qué cansado estoy en la altura!»
Aquí el joven calló. Y Zaratustra miró detenidamente el árbol junto al que se hallaban y dijo:
«Este árbol se encuentra solitario aquí en la montaña; ha crecido muy por encima del hombre y del animal.
Y si quisiera hablar, no tendría a nadie que lo comprendiese: tan alto ha crecido.
Ahora él aguarda y aguarda, - ¿a qué aguarda, pues? Habita demasiado cerca del asiento de las nubes: ¿acaso aguarda el primer rayo?».
Cuando Zaratustra hubo dicho esto el joven exclamó con ademanes violentos: «Sí, Zaratustra, tú dices verdad. Cuando yo quería ascender a la altura, anhelaba mi caída, ¡y tú eres el rayo que yo aguardaba! Mira, ¿qué soy yo desde que tú nos has aparecido? ¡La envidia de ti es lo que me ha destruido!» - Así dijo el joven, y lloró amargamente.
Mas Zaratustra lo rodeó con su brazo y se lo llevó consigo. Y cuando habían caminado un rato juntos, Zaratustra comenzó a hablar así:
Mi corazón está desgarrado. Aún mejor que tus palabras es tu ojo el que me dice todo el peligro que corres.
Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad. Tu búsqueda te ha vuelto insomne y te ha desvelado demasiado. Quieres subir a la altura libre, tu alma tiene sed de estrellas. Pero también tus malos instintos tienen sed de libertad.
Tus perros salvajes quieren libertad; ladran de placer en su cueva cuando tu espíritu se propone abrir todas las prisiones.
Para mí eres todavía un prisionero que se imagina la libertad: ay, el alma de tales prisioneros se torna inteligente, pero también astuta y mala.
El liberado del espíritu tiene que purificarse todavía. Muchos restos de cárcel y de moho quedan aún en él: su ojo tiene que volverse todavía puro.
Sí, yo conozco tu peligro. Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes de ti tu amor y tu esperanza!
Todavía te sientes noble, y noble te sienten todavía también los otros, que te detestan y te lanzan miradas malvadas. Sabe que un noble les es a todos un obstáculo en su camino.
También a los buenos un noble les es un obstáculo en su camino: y aunque lo llamen bueno, con ello lo que quieren es apartarlo a un lado.
El noble quiere crear cosas nuevas y una nueva virtud. El bueno quiere las cosas viejas, y que se conserven.
Pero el peligro del noble no es volverse bueno, sino insolente, burlón, destructor.
Ay, yo he conocido nobles que perdieron su más alta esperanza. Y desde entonces calumniaron todas las esperanzas elevadas.
Desde entonces han vivido insolentemente en medio de breves placeres, y apenas se trazaron metas de más de un día.
“El espíritu es también voluptuosidad” - así dijeron. Y entonces se le quebraron las alas a su espíritu: éste se arrastra ahora de un sitio para otro y mancha todo lo que roe.
En otro tiempo pensaron convertirse en héroes: ahora son libertinos. Pesadumbre y horror es para ellos el héroe.
Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes al héroe que hay en tu alma! ¡Conserva santa tu más alta esperanza!.
Así habló Zaratustra.
sábado, 17 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
El gusto por la espera
exordio
rige una ley:
quien entra,
o es mi bienvenido
y será agasajado,
o es un enemigo
que será expulsado.
la casa
se reserva
el derecho
de admisión;
con la malaeducación
a otra parte.
domingo, 4 de septiembre de 2011
§23. La espacialidad del "ser en el mundo"
"Una media hora", no son treinta minutos, sino una duración que no tiene "longitud" alguna en el sentido de una extensión cuantitativa. Es una duración interpretada en cada caso partiendo de habituales, cotidianas maneras de "curarse de". (...) Un camino "objetivamente" largo puede ser más corto que otro "objetivamente" más corto, pero que quizá es "difícil" y se le hace a uno infinitamente largo. (...) Se siente la inclinación a considerar "subjetivas" semejantes interpretaciones del desalejamiento y estimación. Pero se trata de una "subjetividad" que quizá descubre lo más real de la "realidad" del mundo; de una "subjetividad" que no tiene nada que ver con el arbitrio "subjetivo" y las "concepciones" subjetivistas de un ente que por lo demás sería "en sí".
Cuando el Dasein trae, en el "curarse de", algo a su cercanía, esto no significa fijar nada en un lugar del espacio situado a la mínima distancia de algún punto del cuerpo. (...)
Todo acercamiento ha tomado ya por anticipado una dirección hacia un paraje desde el cual se acerca lo des-alejado para hacerse encontradizo en su sitio. El "curarse de" "viendo en torno" es des-alejar "en una dirección".
Martin Heidegger
sábado, 3 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
La necesidad del hombre
El hombre no es esa necesidad que comporta su «buen objeto» complementario, una cerradura que tiene su llave (que hay que volver a encontrar o fabricar). El hombre no puede existir sino definiéndose cada vez como un conjunto de necesidades y de objetos correspondientes, pero supera siempre esas definiciones -y, si las supera (no solamente en un virtual permanente, sino en la efectividad, del movimiento histórico), es porque salen de él mismo, por que él las inventa (no en lo arbitrario ciertamente, siempre está la naturaleza, el mínimo de coherencia que exige la racionalidad, y la historia precedente), porque por lo tanto, él las hace haciendo y haciéndose, y porque ninguna definición racional, natural o histórica permite fijarla de una vez por todas.
La institución imaginaria de la sociedad, pp 217
Norma de vida
Ethica IV, PXLV,Esc.
martes, 30 de agosto de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
objetivación
practico juegos milenarios,
sueño despierto gracias
a la sonoridad del espacio,
viajo mirando gestualidades,
camino mirando el suelo o el cielo,
admiro a quien investiga,
lee, interpreta y expresa;
frente al color blanco,
atravieso distancias.
esperanzado como incrédulo.
siempre primero, fui feliz.
segundo, fui engañado.
mis amores en países lejanos,
en "mi" tierra nada poseo
salvo hermanos perdidos
y miradas perplejas.
Soy feliz y triste,
porque la vida es dulce,
juego, trabajo y espero;
aún no sé la necesidad
mayor, pero me urge
el misterio del cielo.
miércoles, 24 de agosto de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
Necesidad
escribir,
no sé cómo.
Serían
excusas,
me sentiría
estúpido.
quiero
encontrarte."
Contigo
descubro
un dulce
egoísmo
que no
sabía vivo:
retenerte
aunque
ni sea bajo
mirada,
con tal
de que me
abrigues
aún sin
abrigo.
Sueño
con tu
mirada;
la siento
próxima;
y sé que
en este
momento,
te estoy
respirando.
No me creo
suficientemente
arrogante
para adueñarme
tus letras.
Entonces,
soporta la
insoportable
ansiedad que
flaquea a mi
voluntad,
mi espera
a tu voluntad.
Pido repetir
reproducir el gesto para que signifique otra relación, el juego descubierto abrirá la sorpresa de una novedad, bajo la misma marca.
cada vez que la digo,
la repito;
cada vez que la digo,
algo distinto.
¿a quiénes?
El gesto transforma.
Beim sei
Ya sé que falla en mí quien soy.
Sí, pero mientras no me rindo,
quiero saber por dónde voy.
Aunque vaya a rendirme
a lo que el Destino me hace ser,
quiero, un momento, aquí detenerme
y descansar conociendo.
Hay grandes lapsos de memoria
grandes paralelas perdidas,
y mucha leyenda y mucha historia,
y muchas vidas, muchas vidas.
Todo eso; ahora me pierdo
de mí y voy a extraviarme,
quiero llamarme a mí, y cerco
mi ser de todos los recuerdos.
Porque, si voy a ser loco, quiero
ser loco con moral y con juicio.
Voy a tañer la lira como Nerón.
Pero el incendio no es preciso.
domingo, 21 de agosto de 2011
Las encrucijadas del laberinto
Las encrucijadas del laberinto, 1978
Mi Otro; mi complemento
Aquí vine, para no ser quien escribe sino quien lee, para que quien escriba sea otro de mí, mi Otro, y que "yo" sea quien lea, aunque en este caso, usted misma, persona allegada que abrió mi horizonte, que sorprendió mi necesidad de compañía, que me entiende tanto y tan bien, que ya no soy quien lee, que eres mi Otro, el que no soy, que me lee, me responde, me cuida y atiende.
Atónito, yo ya soy Otro por mi Otro, que eres tú, Otro: a ti, todas mis palabras, con tal que siembres un floral con ellas.
En silencio, en soledad, ya no me siento solo: estoy contigo.
viernes, 19 de agosto de 2011
Literalidad .
Ayer tenía cursada, pero la amenaza de bomba irrumpió. Advertí que tendría tiempo para ir a escuchar al dúo de maestros. Fui. Fui y esperaba encontrarte. Fui y miraba hacia todas las direcciones, todos los rostros, todos los cabellos, todas las miradas. No te vi. Pero en medio de todo ese espacio, estabas cerca mío.
Hoy habría querido ver a Luna y Juan contigo.
El rodeo que nos desencuentra aún juega de por medio.
Ya quiero anticiparme al rodeo.
miércoles, 17 de agosto de 2011
antes de dormir...
El movimiento, Paula Picarel
lunes, 15 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Permiso
la huella
del rocío
del último
rastro
que deja
la noche
tras de
este día;
la ilusión
fomenta
la expectativa
que tu mirada
vaticina en toda
ausencia,
gran distancia,
mi sonrisa.



