miércoles, 18 de julio de 2012


domingo, 8 de julio de 2012

disyunción

Ser espejo del mundo

o

Espejar el mundo

lunes, 2 de julio de 2012

a la fuerza de la razón

A. Tengo la sensación de estar forzando las reglas...
M. ¡Debe sentirse lindo!

domingo, 1 de julio de 2012

oportunidades

hay ocasiones para el velo, 
tanto como para el desvelo.


lunes, 25 de junio de 2012

A mi suerte

Mezcla rara que se ofrece inoportuna, 
un licor deseado que se echa a la boca, 
sin promesas ni razón, 
pura donación del tiempo vivo. 

 Mi tristeza, mi furia y mi alegría, 
Ellas, todas juntas, 
 son mi vida, mi desgracia y mi dicha. 

 Ángel de la vida mía, 
te vistes siempre 
en la forma de la sorpresa 
¡Qué felicidad es todo devenir!

miércoles, 20 de junio de 2012

Lobofobia



Lisandro Aristimuño, 
Ese asunto de la ventana

martes, 5 de junio de 2012

Yo me quedo



Me darás mil hijos,
Café Vinilo,  21 de Octubre de 2011

Les chansons d'amour ont ruiné ma vie



Pablo Krantz, 
Les chansons d'amour ont ruiné ma vie

viernes, 1 de junio de 2012

39

Si nos perdemos en la contemplación de la inconmensurable grandeza del mundo en el espacio y en el tiempo, si meditamos en la infinidad de los siglos pasados y venideros, o si, mirando al cielo estrellado, consideramos la infinidad de los mundos y la extensión inacabable del espacio, nos sentimos pequeños y, como individuos, como cuerpos vivos, como fenómenos pasajeros de la voluntad, nos perdemos como gota de agua en el océano. Pero a la vez, contra este fantasma de nuestra propia nada, contra tan engañosa posibilidad, se yergue en nosotros el convencimiento íntimo de que todos esos mundos no existen más que en nuestra representación y no son más que modificaciones del sujeto eterno del conocimiento puro que somos nosotros, así olvidamos nuestra personalidad, convirtiéndonos en el fundamento necesario de todos esos mundos y de todos esos tiempos. La inmensidad inquietante del mundo depende ahora de nosotros, ya no dependemos de ella.



A. Schopenhauer,
El mundo como voluntad y como representación

Shine on you crazy diamond



Pink Floyd, 1975

domingo, 27 de mayo de 2012

Kant, profesor de geografía

Alguna vez Kant confesó que ante la mesa de trabajo donde todos los días le reclamaban la primera sumisión sintió generosas ansias de fuga. La exposición de las ideas ajenas, la construcción de su propio pensamiento, eran una gran aventura, pero no una fuga. El cuadro rígido de las categorías del entendimiento, el imperativo moral, eran el molde y el hilo con el que iba "tejiendo el sueño" de su vida. Sus propias palabras dicen, pues, que la suya era la quieta aventura del tejedor; grande, sí, como la aventura de los cielos estrellados, en los que otra vez buscaría un cotejo para su imperativo moral; pero las generosas ansias de fuga eran hacia otra aventura, más sensible, más humilde: la del viaje.


Ya en la vejez, después de haber sostenido durante treinta años que sin el conocimiento sensible del mundo el hombre queda como limitado, el filósofo de Koenigsberg se resignó y dijo que ese conocimiento podía obtenerse hasta sin viajar. La ciudad donde pocos años más tarde moriría —la misma donde había nacido— tenía un puerto y un río por donde pasaban, lentos, barcos cuyos tripulantes hablaban otras lenguas y tenían otras costumbres. También Koenigsberg era sitio propicio para el conocimiento del mundo. Hasta sin viajar; también Koenigsberg. Pero a pesar de ello, esperaba con avidez las cartas de Alejandro de Humboldt, viajero de quien todo el mundo "estaba como en suspenso"; y seguía hojeando las láminas de Blumenbach, que le mostraban animales raros: el cóndor, el colibrí, el perezoso, animales de América; y releía libros de aventuras en China, en el Labrador, en Nueva Holanda; y reproducía con el índice, en sus mapas, los itinerarios de Magallanes y de Cook.
De todo eso había estado hablando durante más de treinta años; y al publicar la "Antropología" quiso dejar constancia de que había tenido otra vida, además de la de sus "Críticas", y de que esa vida había sido hermosamente inútil para su gloria de filósofo. Treinta años dedicado a hablar de este mundo, del humilde mundo sensible que estamos obligados a conocer, porque "es en él donde realizaremos nuestra obra". Y en el prólogo de aquella "Antropología" se acordó, en sobrias líneas, del público no docto que había creído conveniente asistir a sus clases de geografía, y de su manuscrito, ilegible para todos, donde se habían amontonado y ordenado las anotaciones más heterogéneas.


Pero de esas clases tomaron apuntes, ávidamente, los alumnos; y así se reunieron tres manuscritos, que el mismo Kant habría revisado, y con los cuales se procedió a la edición de una "Geografía física", la más larga constancia de la vida del genio: 3000 páginas, en donde se habla de la viejita americana que a los 175 años de edad se conservaba lúcida, de los buzos que descienden al fondo del mar en busca de tesoros; en donde se describe ese monstruo —"bastante dudoso"— que se llama serpiente marina; en donde se habla de los subterráneos de París, recorridos por aquellos dos frailes que nunca regresaron (los cadáveres fueron encontrados, pero a uno de ellos le había sido arrebatada una mano); en donde se habla de las absurdas formas atribuídas a la tierra y se hace historia de los relojes para navegantes y se explican las tempestades, y en donde el nombre de Magallanes cobra mayor dignidad que el de Hume.
Para su público, más fácil —y en esos momentos más próximo— que el de los aspirantes al doctorado, habló en el tono de la anécdota, de lo insólito, de lo absurdo y del disparate. Y por eso pudo decirse que Kant fué un expositor entretenido y que sus clases eran un "verdadero pasatiempo". Nadie se atrevería a sospecharlo abriendo la "Crítica de la razón pura"; cualquiera lo comprende abriendo su "Geografía física".



Vicente Fatone, 
1939

jueves, 17 de mayo de 2012

lentamente

Lentamente, las aguas del río norte confluyen con el río sur.
Lentamente, las distancias se desalejan.
Lentamente, todo tiende a su lugar.
Lentamente, producimos el destino de nuestra destinación.

No me quedo quieto



Pol Nada, 
  • Queres estar solo. 2008

lunes, 14 de mayo de 2012

Del amigo

«Uno siempre a mi alrededor es demasiado» – así piensa el eremita. «Siempre uno por uno - ¡da a la larga dos!»

Yo y mí están siempre dialogando con demasiada vehemencia: ¿cómo soportarlo si no hubiese un amigo?

Para el eremita el amigo es siempre el tercero: el tercero es el corcho que impide que el diálogo de los dos se hunda en la profundidad.

Ay, existen demasiadas profundidades para todos los eremitas. Por ello desean ardientemente un amigo y su altura.
Nuestra fe en otros delata lo que nosotros quisiéramos creer de nosotros mismos. Nuestro anhelo de un amigo es nuestro delator.
Y a menudo no se quiere, con el amor, más que saltar por encima de la envidia. Y a menudo atacamos y nos creamos un enemigo para ocultar que somos vulnerables.
«¡Sé al menos mi enemigo!» – así habla el verdadero respeto, que no se atreve a solicitar amistad.
Si se quiere tener un amigo hay que querer también hacer la guerra por él: y para hacer la guerra hay que poder ser enemigo.
En el propio amigo debemos honrar incluso al enemigo. ¿Puedes tú acercarte mucho a tu amigo sin pasarte a su bando?
En el propio amigo debemos tener nuestro mejor enemigo. Con tu corazón debes estarle máximamente cercano cuando le opones resistencia.
¿No quieres llevar vestido alguno delante de tu amigo? ¿Debe ser un honor para tu amigo el que te ofrezcas a él tal como eres? ¡Pero él te mandará al diablo por esto!
El que no se recata provoca indignación: ¡tanta razón tenéis para temer la desnudez! ¡Sí, si fueséis dioses, entonces os sería lícito avergonzaros de vuestros vestidos!
Nunca te adornarás bastante bien para tu amigo: pues debes ser para él una flecha y un anhelo hacia el ultrahombre.
¿Has visto ya dormir a tu amigo – para conocer cuál es su aspecto? ¿Pues qué es, por lo demás, el rostro de tu amigo? Es tu propio rostro, en un espejo grosero e imperfecto.
¿Has visto ya dormir a tu amigo? ¿No te horrorizaste de que tu amigo tuviese tal aspecto? Oh, amigo mío, el hombre es algo que tiene que ser superado.
En el adivinar y en el permanecer callado debe ser maestro el amigo: tú no tienes que querer ver todo. Tu sueño debe descubrirte lo que tu amigo hace en la vigilia.
Un adivinar sea tu compasión: para que sepas primero si tu amigo quiere compasión. Tal vez él ame en ti los ojos firmes y la mirada de la eternidad.
Ocúltese bajo una dura cáscara la compasión por el amigo, debes dejarte un diente en ésta. Así tendrá la delicadeza y la dulzura que le corresponden.
¿Eres tú aire puro, y soledad, y pan, y medicina para tu amigo? Más de uno no puede librarse a sí mismo de sus propias cadenas y es, sin embargo, un redentor para el amigo.
¿Eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Eres un tirano? Entonces no puedes tener amigos.
         Durante demasiado tiempo se ha ocultado en la mujer un esclavo y un tirano. Por ello la mujer no es todavía capaz de amistad: sólo conoce el amor.

En el amor de la mujer hay injusticia y ceguera frente a todo lo que ella no ama. Y hasta en el amor sapiente de la mujer continúa habiendo agresión inesperada y rayo y noche al lado de la luz.

La mujer no es todavía capaz de amistad: gatas continúan siendo siempre las mujeres, y pájaros. O, en el mejor de los casos, vacas.

La mujer no, es todavía capaz de amistad. Pero decidme, varones, ¿quién de vosotros es capaz de amistad?

¡Cuánta pobreza, varones, y cuánta avaricia hay en vuestra alma! Lo que vosotros dais al amigo, eso quiero darlo yo hasta a mi enemigo, y no por eso me habré vuelto más pobre.

Existe la camaradería: ¡ojalá exista la amistad!

         Así habló Zaratustra.

domingo, 13 de mayo de 2012

fatalidad

Sí, yo pedí el fuego. 
Me aguanto el incendio.
Tengo partenaire.
Confío.

viernes, 11 de mayo de 2012

El nombre con el que me llamas, es genérico

Aquél que me conoce, puede buscarme en la "aclamada" red social facebook, por mi nombre heredado. Se encontrará con un flaco que tiene aproximadamente mi edad, estudia en la misma universidad que yo, es "ecosocialista" y cita al Che, Evita, Marx y Zapata. 

Aquél que no me conoce, aún tiene la fortuna de seguir disfrutando de sí mismo y no de lo que crea real, construyendo ficciones sobre mí como su soporte lógico.

Sospecho que habrán despistados que ya han caído en mi homónimo. Sospecho que algunos se han quedado con mi homónimo. Sospecho que hicieron bien.

Ahora, ¿qué singularidad me aporta mi genérico nombre?, ¿Para qué hacerme una cuenta con este nombre que es más universal que particular, si otro además la lleva de un modo aceptable?

Mientras tanto, si pongo en google "un piloto en su navío", este blog es lo primero que aparece. Luego aparece un blog de un flaco español que cita textualmente a Descartes, quien dijo que no sentía su cuerpo como un piloto en su navío
Derrida, siglos después, apreció la metáfora. 
Poco después, yo-anónimo, la volví expresión de mi interacción con fantasmas.

En este mar rojo de olas amarillas no se goza de la popularidad del río azul de facebook (esa es la idea de habitar éste rincón de la red). Pero como piloto, voy bien con la deconstrucción de mis orígenes;

En alguna costa me aguarda un puerto.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Cuál?

Hablar
veladamente, 
metafóricamente,
puntualmente,
distraídamente,
literalmente,
directamente,
generalizadamente,
indirectamente,
verdaderamente,
discursivamente,
poéticamente,
descriptivamente,
lógicamente,
falsamente,
reiterativamente,
alegremente,
dubitativamente,
furiosamente,
elocuentemente,
estúpidamente

o

abusar 
de la belleza 
de las palabras.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Una novela que comienza


¡Adiós, pues, ser juvenil, bella feminidad en magnífica hora, presta para el amor inaugural, en tensa expectación del hecho máximo de mujer, del amor que adviene, si ya no está! Por lo que yo presiento, ya ha llegado a ti pero aún no lo sabe toda tu alma; quizá en el hoy sabe sólo que todo aquello y lo único que será y debe ser tu vida está en tu gloriosa cercanía, ha llamado ya a tu pecho, se ha conmovido en la luz de tu camino.

Te saluda alguien en quien, en un instante, creaste el deseo de tu bien por hechizo de la poderosa y justísima decisión de ser dichosa que refulge en tu rostro, en la retenida moción de tus gestos, y de tus graciosos pasos en la firmeza. Desde el silencio al que retorno, desde las sombras de las cuales no salí nunca para ti, yo que no habité, no habitaré nunca tu camino, que no conoceré nunca el son de tu voz, tus risas, ni miraré tus lagrimas, que no seré nunca una imagen en tu retina ni un pensamiento en tu alma, pero que te he conocido en un instante tan plenamente como si fueras una obra de mi deseo, yo que no creo en la muerte de los que aman, ni en la vida de los que no aman, te digo lo que no me oirás nunca, y que ya sabes: que es imposible que no seas feliz.

Macedonio Fernández

jueves, 26 de abril de 2012

La música y los libros

Farinello sale en la tv abriendo este día, recomendando leer a Heidegger, a Freud, a Einstein, porque dan cuenta de nuestro tiempo, y si jode mucho al marote, se puede leer un poquito la biblia, no hace falta 20 páginas, 10 líneas es suficiente. Y darle un tiempito a la música, que siempre es buena según el contexto, en la villa la cumbia da alegría, pero no hay que olvidarse de Mozart, y que cuando a Lennon le preguntaron qué lo inspiraba, él dijo la música gregoriana. Y qué bonito cuando Miguel Angel Estrella toca el piano en la villa. Y qué alegría que existan curas como Dios manda.

miércoles, 25 de abril de 2012

Duas contas



Garoto

Todos los infiernos

Darle un giro a la propuesta culposa; en vez de pagar una deuda con el dolor de la vida en el infierno, ¿cómo entender una temporada en el infierno?
Dante se encontró perdido caminando en el infierno; en principio, no lo llevó la culpa, aunque muy posiblemente su inconsciente. ¿Qué resolvió? Una excursión de curiosidad que lo llevara a salir del círculo de los círculos. 
Asimismo, el joven eterno Rimbaud, poeta francés que sentó a la belleza en sus piernas y al encontrarla amarga, la injurió, negocia con el demonio que lo condena a seguir siendo una hiena, ofreciéndole su escritura. 
De ambos poetas se revela algo interesante: el problema con el infierno no es el de la culpa y el fuego del dolor, sino el de la ilusión y la repetición, o bien, la ilusión de la repetición. 

Siendo ese el caso, ¿qué hacer ante la ilusión y la repetición? 

Titubeo de formular la respuesta. 

Se me anticipa un loco bigotudo que habita en mi espina dorsal. 


En estas condiciones, me escribo:


vivir gustosamente, 
la mejor estadía 
en el incendio 
salir de allí 
sólo vuelto 
un egresado demonio 
del infierno.

lunes, 23 de abril de 2012

1968



Bill Frisell

satisfacción de Perdedor

Hoy vuelvo
con la satisfacción,
la ligereza y la soberbia
de saber que amas todas
mis sombras.

Mañana andaré
anónimo y sonriente,
por cada sitio que pise
con el orgullo prendido
entre mis piernas.

viernes, 20 de abril de 2012

Para nadie

un tiempo atrás
desnudaste mi
caballo

lo abriste al sol
para que se le vean
sus pulmones y sus tripas

lo dejaste yacer
para que el misterio
se pudra de indiferencia

ya hace un tiempo
desnudaste el 
misterio

absolutamente
por nada
para nada

para nadie

sábado, 14 de abril de 2012

Little Wing


Stevie Ray Vaughan (& Jimi Hendrix)

jueves, 12 de abril de 2012

La fiera


Axel Krygier,
Pesebre

Campo de marte


Axel Krygier,
Pesebre

miércoles, 11 de abril de 2012

PIDO EL SILENCIO

...canta, lastimada mía
Cervantes



aunque es tarde, es noche,
y tú no puedes.

Canta como si no pasara nada.

Nada pasa.



Alejandra Pizarnik
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES, 1965

LAS GRANDES PALABRAS





aún no es ahora
ahora es nunca

aún no es ahora
ahora y siempre
es nunca



Alejandra Pizarnik
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES, 1965

FIESTA





He desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.

Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos.



Alejandra Pizarnik
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES, 1965

CAER





Nunca de nuevo la esperanza
en un ir y venir
de nombres, de figuras.
Alguien soñó muy mal,
alguien consumió por error
las distancias olvidadas.




Alejandra Pizarnik
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES, 1965

afinidades y digresiones

A los lógicos les gusta el fútbol.
A los metafísicos, la poesía.

lunes, 9 de abril de 2012

Zamba por vos


Alfredo Zitarrosa

miércoles, 4 de abril de 2012

circularité

Podría volver,
podría volver a repetir.
Podría creer que todo vuelve a un momento vivido.

Podría no. No puedo "podría". No quiero poder "podría".

Sólo quiero poder ahí.
En lo que vendrá.
doblemente,
Afirmo mi herencia cristiana:

.No hay circularidad;
se trata de un espiral que no concluye donde empezó.

-Mi serpiente no se come su cola-

.Para poder denegar el fundamento último
de esa destinación.

-Mi serpiente devendrá en pura fertilidad-


me abro camino
sobre la tierra yerma.

martes, 20 de marzo de 2012

-no- doy mi nombre

lastima que al lector aún le preocupa establecer el fantasma del autor.

"yo", -aquí-, no doy mi nombre, me libro de su influjo.

no porque desentienda mi persona de todas estas letras,
sería en vano;

mi persona está
en todas estas letras.

No necesito apelar a mi nombre,
(ni a la historia pública de todas las máscaras sociales que me juegan).

Quien cree conocer al otro,
está doblemente errado:
-no nos conocemos a nosotros mismos como para conocer al otro;
-apenas guardamos la imagen de algunas costumbres.



...........................................................................................-pero- Compartimos s e c r e t o s.



¿Cómo seguirás contigo de ahora en más?,
¿cómo seguirás conmigo,
que frente a tus ojos,
soy una mirada
que entrega
todos
los nombres al infinito?



El futuro está condenado,
pero el porvenir,
que no es igual,
nos espera para cosechar
nuestras mejores costumbres.

Y yo
-con todos mis nombres-
te espero
-en todos mis tiempos-

lunes, 19 de marzo de 2012

Que reste-t-il de nos amours?


Charles Trenet

(Baisers voles, F Truffaut)

martes, 13 de marzo de 2012

Tiempo de la salud, tiempo de la enfermedad

La vida se constituye para Nietzsche como tensión de sufrimiento y de placer, tensión en la que ninguno de los dos polos es considerado el elemento determinante o fundamental (de allí su crítica no sólo a los ascetas del ideal sino también a los hedonistas). Pero el dolor es el maestro de la “gran sospecha”, en este sentido permite el acceso a aquello que ha sido ocultado por el monótono-teísmo occidental: el cuerpo como “gran razón”, como pluralidad de fuerzas. El cuerpo “sujetado” se descubre como Selbst, el sí mismo ahogado en toda la historia de la metafísica bajo el peso del Ich. La enfermedad de Occidente se explica en parte por este dominio del Ich, pequeña razón, sobre el sí mismo, generando esa negación de la vida que pone sus esperanzas en los trasmundos, y sobrestima la conciencia como ámbito privilegiado del hombre.

Ante una ética que sostiene un concepto negativo de la felicidad, ante una metafísica que apunta a un estado último, es necesario preguntarse, dirá Nietzsche, si no ha sido la enfermedad la que ha inspirado al filósofo. Porque la enfermedad origina estados que tienden al descanso, al solaz, a la tranquilidad. Sin embargo, la enfermedad también debe generar la movilización de fuerzas que implica la lucha con lo decadente en uno mismo. Por ello, de la enfermedad no salimos “mejorados”, sino que la misma nos “profundiza”, en la medida en que nos presenta la vida como problema, más que como solución.

Mónica Cragnolini

Pinter in Play

Tengo sentimientos confusos acerca de las palabras... Moviéndome entre ellas, ordenándolas, viéndolas aparecer en la página, de todo esto obtengo un placer considerable. Pero al mismo tiempo tengo también otra sensación muy fuerte acerca de las palabras, que es nada menos que la de la náusea. Tanto peso de las palabras que nos enfrentan día tras día, palabras habladas... palabras escritas por mí y por otros, la mayor parte de ellos no más que terminología rancia y muerta, ideas que se repiten y permutan interminablemente, se vuelve perogrulladas, triviales, sin sentido. Cuando esta náusea se produce, es muy fácil ser avasallado por ella y retroceder hacia la parálisis. Pero si es posible hacerle frente, seguirla a fondo y traspasarla, entonces será posible decir que algo ha sucedido, que algo, incluso, se ha logrado.

4/3/1962
Harold Pinter

miércoles, 29 de febrero de 2012

contradictio

Una única gran cosa contradice al Espíritu:





.





El cuerpo.

martes, 28 de febrero de 2012



Desprendimiento:
_______________
todo está fuera tuyo.

La habitación verde (Francois Truffaut)


Julien Davenne, interpretado por el propio Francois Truffaut (que también se reservaría un papel en La noche americana y El pequeño salvaje), y Cecilia interpretada por Nathalie Baye ( El amante del amor, La noche americana) protagonizan el drama más serio rodado por Truffaut. Julien perdió a su mujer hace diez años, no ha podido superarlo y tiene montada una “habitación verde” donde venera a su mujer. Ambos están obsesionados con la muerte. Finalmente, terminan por restaurar una capilla y montan un auténtico santuario a sus amigos y familiares más cercanos que han muerto. Cecilia se enamora de Julien, pero después de tantos años, Julien está consumido por dentro y no es capaz de amar.

La reflexión de Truffaut es clara: ¿hasta qué punto está bien pasar página cuando alguien muy querido, como tu propia mujer, muere? ¿Hasta qué punto debemos recordarles y venerarles, lastrando nuestra propia vida? La película pone el dedo en la llaga de las relaciones entre las personas y sus muertos, y sobre hasta qué punto morir con ellos.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Hiedra al sol



Spinetta
Un mañana, 2008

Quique Sinesi & Rodrigo Procknov

miércoles, 15 de febrero de 2012

Pedacinho do Ceu



Izaías e seus Chorões

el árbol de mi madrugada es de viento y palabra






pucha...
aún me desvelo pensando en vos,
ojalá estés durmiendo llena de satisfacción,

por nada, por todo, por la absurda vida;

te quiero con esos bellos ojos
y esa hermosa sonrisa,
aunque el silencio,
aunque hace
tiempo,
te
q
u
i
e
r
o,
aún lejana,
hermosa niña.




miércoles, 8 de febrero de 2012

Alma de diamante

...
ven a mí
con tu dulce luz
alma de diamante
y aunque el sol
se nuble después
sos alma de diamante
...

L.A.S.

martes, 7 de febrero de 2012



Lucio Mantel

sábado, 4 de febrero de 2012

esa musiquita

Habría que disfrutar toda
toda
toda toda
toda
toda

la música.

domingo, 15 de enero de 2012

Sweet and Lowdown

Chiclete com banana



Gilberto Gil e Marjorie Estiano

sábado, 14 de enero de 2012

Sozinho



Caetano Veloso

Rayuela, capítulo 21








1. Hay ríos metafísicos; ella los nada.
2. La Maga no sabe quien es Spinoza.
3. Por fin a cosas vivas.








sábado, 7 de enero de 2012

Mbira

sábado, 31 de diciembre de 2011

Melodías Sanadoras




Hoy, 2006
-Pez-

sábado, 24 de diciembre de 2011





Entrá

martes, 20 de diciembre de 2011

Fin del camino

Hemos llegado al fin del camino; de un camino que ha conducido a la soledad angustiosa del hombre moderno, acurrucado en esos huecos de cemento, llamados pisos o departamentos a grandes alturas, que son la más evidente manifestación de lo que la razón y el hombre se han alejado de la naturaleza, despreciada allá abajo y hacia la que enviamos las infinitas toneladas de mierda y deshechos que la humanidad, racional y espiritual, produce cada día en mayor cantidad. Porque la razón, inteligible y espiritual, ha venido encarnándose en hierro, acero, petróleo, cemento, energía termonuclear, para producir los millones de basura, polución y muerte que inundan al mundo.
Sin embargo, la alienación y la angustia de la mujer es inmensamente más antigua y posee causas más profundas. La angustia de la mujer se remonta a los orígenes mismos de nuestra cultura y su causa es la orfandad social de que se la ha dotado. La mujer ha significado siempre privacidad, reclusión, gineceo. A la mujer se la privó de su dimensión social, se le negó el ámbito de la polis y se le obligó a permanecer recluida en el hogar y supeditada al varón. El hombre, el varón poseía esa dimensión política, cuya carencia ha aquejado siempre a la mujer. La materia y la mujer reciben el ser de la forma y del varón, afirmaba Aristóteles: la materia recibe el ser sustancial de la forma, la mujer el ser social del varón. Por eso la mujer, para introducirse en el contorno social, ha necesitado del varón. La mujer solitaria era absoluta privacidad y total reclusión, sin posibilidad de romper esa visceral orfandad. De ahí nace esa ancestral angustia por encontrar y unirse a un varón; sin él pertenecerá al ámbito de lo rechazado, de lo oculto, de lo individual, incluso de lo vergonzante. A esa mujer solitaria, sin señor que la haya dominado y por tanto sin mesura racional, habrá que visitarla en la oscuridad de la noche, y no se podrá airearla en los círculos sociales de la polis. Tendrá que deshacer su vida, acompañada de la soledad angustiosa y frustrante que la conduce a la caza permanente del varón; caza, que por otra parte no hace más que ahuyentarlo. Cruel, infinitamente cruel, ha sido el mundo occidental con la mujer que no ha podido o se ha negado a subordinarse a un único varón. Sin dimensión política o social, se deshará su vida entre la angustia agonizante de la soledad.
La religión cristiana dará una salida sublimada a esa lacerante frustración de la mujer. La dotará de la permanente posibilidad de casarse espiritualmente con la divinidad, de contraer matrimonio con el Dios inteligible, para introducirse de esa manera en la polis divina y alcanzar de alguna manera, y no a plenitud, esa dimensión social de que carecía. De esta forma surgen las comunidades de monjas y florece ese espécimen de señoritas viejas, que todas las mañanas responden al llamado de las campanas parroquiales.

El individuo y la feminidad
Antonio Perez Estevez

lunes, 19 de diciembre de 2011

M´bala



Ramiro Musotto,
Civilizacao & Barbarye

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Sobre el amor



Slavoj Zizek
Zizek.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Futuros amantes




Chico Buarque ao vivo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

En los ríos






En los ríos al norte del futuro
arrojo la red que tú,
vacilando, lastras
con sombras escritas por
piedras.





Cambio de aliento (1967),
Paul Celan.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Elevación

Por encima de los estanques, por encima de los valles,
de las montañas, de los bosques, de las nubes, de los mares,
más allá del sol, más allá de los éteres,
más allá de los confines de las esferas estrelladas.

Espíritu mío, te mueves con agilidad,
y, como un buen nadador que se solaza en la ola,
surcas alegremente la inmensidad profunda
con una indecible y vigorosa voluptuosidad.

Vuela bien lejos de estas miasmas morbosas;
y ve a purificarte en el aire superior,
y bebe, como un puro y divino licor,
el fuego claro que llena los espacios limpios.

Detrás de los enojos y los enormes disgustos,
que cargan con su peso la existencia brumosa,
dichoso aquel que puede con un ala vigorosa
lanzarse hacia los campos luminosos y serenos;

aquél cuyos pensamientos, como las alondras,
por la mañana emprende hacia el cielo su vuelo libre,
que se cierne sobre la vida y comprende sin esfuerzo
el lenguaje de las flores y el de las cosas mudas.

Charles Baudelaire,
Spleen e ideal

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Lo que se ve no es lo real



Cabeza, Pez.

Barcos



Folklore, Pez.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Autonomia

Freud termina la conferencia 31 enunciando “Donde Ello era, Yo debo advenir”, luego de presentar las tres cualidades de la condición de consciente y los tres ámbitos del aparato psíquico de la segunda tópica, para sintetizar con dicha expresión la dinámica que se establece entre la instancia del Yo con la del Ello, del cual aquél proviene. Estando el Ello abierto a lo somático, hallan expresión en él las necesidades pulsionales que, regidas por el principio de placer, procuran su satisfacción en la descarga. En tanto, el Yo, desprendido del Ello, está volcado al mundo exterior mediando entre las percepciones y la conciencia, dándose con ello la noción temporal. Así, por encargo del Ello, el Yo gobierna la motilidad, que a costa de interponer el pensamiento entre la necesidad y la acción, destrona el principio de placer por el de realidad. El Yo sustrae sus energías del Ello por distintos mecanismos, procurando darle a éste una dirección; ahora bien, siendo endeble, el Yo puede terminar por realizar lo que el Ello le exige. Esto ocurre porque las funciones del Yo se articulan a la vez con el Ello, el Superyó, y el mundo exterior, pudiendo encontrarse sofocado por estos en conjunto. Es allí que Freud sintetiza, mediante la expresión, el propósito de la terapia psicoanalítica, que es fortalecer al Yo, hacerlo más independiente del Superyó y apropiarse nuevos fragmentos del Ello para organizarlo. Castoriadis la retoma, a raíz de analizar qué es y cómo se da la autonomía, subjetiva y social. Partiendo desde el individuo, interpreta primeramente la expresión como la petición a tomar dicho lugar como instancia de decisión, tratándose así, de un dominio de lo consciente sobre lo inconsciente, lo autónomo ante lo heterónomo, o bien, mi Discurso opuesto al de Otro, Otro que es en mí y puede dominarme, en tanto me creo aquello que no soy, esto es: el sujeto es alienado por el discurso del Otro a raíz de un dominio de lo imaginario autonomizado que le define su realidad y su deseo. Por ello la represión no es alienación, ésta no se da por el conflicto entre el principio de placer y el de realidad, sino por el conflicto por un lado de la represión y por el otro de la elaboración imaginaria en el seno del sujeto. Castoriadis está comprendiendo el Ello como la función del inconsciente que inviste de realidad lo imaginario, lo autonomiza y le confiere poder de decisión, siendo lo imaginario la repetición-transformación del Discurso del Otro. Entonces, si toma su lugar, el Yo remite el sentido a lo que se constituye como la verdad del sujeto. Ahora bien; si se toma esta interpretación de manera absoluta, se propone un objeto inaccesible, pues, ¿cómo pensar un sujeto que reabsorba totalmente su función imaginaria? Del imaginario surgen “los fantasmas alienantes como las creaciones más auténticas”. Lo imaginario y su vinculación simbólica son irrenunciables para el hombre, en tanto le permiten ver en una cosa lo que no es tal. Ahora, si se la interpreta como un proceso activo, se promueve otra relación entre consciente e inconsciente, siendo así sujeto autónomo aquel que se sabe con fundamentos suficientes para afirmar “esto es mi verdad y esto, mi deseo”. En el sujeto hay el no sujeto: la libertad inalienable que posibilita el cogito, instancia que se diluye no bien resurge un contenido en el pensamiento, en el que está presente el Otro bajo la forma y el hecho del Discurso, posibilitando la intersubjetividad. No se trata del sujeto del cogito, hay opacidad en su objeto; la multitud de los contenidos del Discurso del Otro con la que aquél nunca acabó y sin la cual no podría ser; siendo una actividad codeterminada por lo que se da como objeto, pues hay inherencia recíproca entre sujeto y objeto. La autonomía consiste entonces en que el sujeto encuentre un sentido ajeno y lo transforme, de ahí que la autonomía no sea individual, sino social e histórica; procede de lo colectivo impersonal que llena las formas sociales, las instituciones. Por ello, la alienación no consiste ni en el inconsciente individual ni en lo intersubjetivo, sino en las condiciones de opresión de la sociedad, instituida doblemente, ya por el contenido de las instituciones, ya por la alienación de toda la sociedad. De este modo, no sólo no es posible escindir del sujeto el Discurso del Otro, sino que tampoco es posible una sociedad sin instituciones, como una sociedad transparente a ellas, porque en éstas se expresa la fuerza creativa de lo simbólico-imaginario, lo cual se da en el plano social bajo la tensión instituido-instituyente.

martes, 1 de noviembre de 2011

Para que no te fueras



Axel Krygier, Zorzal 2007.

martes, 25 de octubre de 2011

Cinema Paradiso




Cinema Paradiso

martes, 18 de octubre de 2011

Tu laberinto



Jaime Roos y Christian Cary

domingo, 16 de octubre de 2011

Cómo dirigirse con el deseo de otro

Cuando no se sabe lo que se quiere, se quiere lo no dicho en lo dicho.
Cuando se sabe lo que se quiere, se quiere aquello mismo que es dicho.
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Darle vueltas a quien sabe lo que quiere es marearlo; es perderlo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Ventanas



José Flamenco, De lluvias, tempestades y submarinos.

martes, 4 de octubre de 2011

Auto-ficción











¿Cómo reconocer una identidad en una voz anónima?










viernes, 30 de septiembre de 2011

martes, 27 de septiembre de 2011

Everything in its right place

Escribo para

yo

élla
nosotros
vosotros
ellos

Delimitación afectiva

Hace falta lo común,
pero no sin constancia,
además de reciprocidad
en la tensión compartida
en silencio.

No puede ser
si no hay paralelo
en los gestos,
Ni puede haber
si no hay profundidad
en el trazo del tiempo,
aún contando con
el suspenso.


De otro modo
es
capricho,
obstinación,
obsesión;

reducción.

De otro modo
no es
deseo,
el riesgo de querer
a quien se quiere (querer).

Entre uno y otro querer,
sólo hay un paso
¡imperceptible!
que diferencia:

Atreverse a
leer al otro;
leerse a sí.

Y claro;
-leer-
lo que
acontece.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Del árbol de la montaña

El ojo de Zaratustra había visto que un joven lo evitaba. Y cuando una tarde caminaba solo por los montes que rodean la ciudad llamada «La Vaca Multicolor»: he aquí que encontró en su camino a aquel joven, sentado junto a un árbol en el que se apoyaba y mirando al valle con mirada cansada. Zaratustra agarró el árbol junto al cual estaba sentado el joven y dijo:
Si yo quisiera sacudir este árbol con mis manos, no podría. Pero el viento, que nosotros no vemos, lo maltrata y lo dobla hacia donde quiere. Manos invisibles son las que peor nos doblan y maltratan.


Entonces el joven se levantó consternado y dijo: «Oigo a Zaratustra, y en él estaba precisamente pensando.» Zaratustra replicó:
«¿Y por eso te has asustado? - Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol.
Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, - hacia el mal.»
«¡Sí, hacia el mal!, exclamó el joven. ¿Cómo es posible que tú hayas descubierto mi alma?»
Zaratustra sonrió y dijo: «A ciertas almas no se las descubrirá nunca a no ser que antes se las invente».
«¡Sí, hacia el mall, volvió a exclamar el joven.


Tú has dicho la verdad, Zaratustra. Desde que quiero elevarme hacia la altura ya no tengo confianza en mí mismo, y ya nadie tiene confianza en mí, - ¿cómo ocurrió esto?
Me transformo demasiado rápidamente: mi hoy refuta a mi ayer. A menudo salto los escalones cuando subo, - esto no me lo perdona ningún escalón.
Cuando estoy arriba, siempre me encuentro solo. Nadie habla conmigo, el frío de la soledad me hace estremecer. ¿Qué es lo que quiero yo en la altura?
Mi desprecio y mi anhelo crecen juntos; cuanto más alto subo, tanto más desprecio al que sube. ¿Qué es lo que quiere éste en la altura?
¡Cómo me avergüenzo de mi subir y tropezar! ¡Cómo me burlo de mi violento jadear! ¡Cómo odio al que vuela! ¡Qué cansado estoy en la altura!»
Aquí el joven calló. Y Zaratustra miró detenidamente el árbol junto al que se hallaban y dijo:
«Este árbol se encuentra solitario aquí en la montaña; ha crecido muy por encima del hombre y del animal.
Y si quisiera hablar, no tendría a nadie que lo comprendiese: tan alto ha crecido.


Ahora él aguarda y aguarda, - ¿a qué aguarda, pues? Habita demasiado cerca del asiento de las nubes: ¿acaso aguarda el primer rayo?».
Cuando Zaratustra hubo dicho esto el joven exclamó con ademanes violentos: «Sí, Zaratustra, tú dices verdad. Cuando yo quería ascender a la altura, anhelaba mi caída, ¡y tú eres el rayo que yo aguardaba! Mira, ¿qué soy yo desde que tú nos has aparecido? ¡La envidia de ti es lo que me ha destruido!» - Así dijo el joven, y lloró amargamente.
Mas Zaratustra lo rodeó con su brazo y se lo llevó consigo. Y cuando habían caminado un rato juntos, Zaratustra comenzó a hablar así:
Mi corazón está desgarrado. Aún mejor que tus palabras es tu ojo el que me dice todo el peligro que corres.
Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad. Tu búsqueda te ha vuelto insomne y te ha desvelado demasiado. Quieres subir a la altura libre, tu alma tiene sed de estrellas. Pero también tus malos instintos tienen sed de libertad.


Tus perros salvajes quieren libertad; ladran de placer en su cueva cuando tu espíritu se propone abrir todas las prisiones.
Para mí eres todavía un prisionero que se imagina la libertad: ay, el alma de tales prisioneros se torna inteligente, pero también astuta y mala.
El liberado del espíritu tiene que purificarse todavía. Muchos restos de cárcel y de moho quedan aún en él: su ojo tiene que volverse todavía puro.
Sí, yo conozco tu peligro. Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes de ti tu amor y tu esperanza!
Todavía te sientes noble, y noble te sienten todavía también los otros, que te detestan y te lanzan miradas malvadas. Sabe que un noble les es a todos un obstáculo en su camino.


También a los buenos un noble les es un obstáculo en su camino: y aunque lo llamen bueno, con ello lo que quieren es apartarlo a un lado.
El noble quiere crear cosas nuevas y una nueva virtud. El bueno quiere las cosas viejas, y que se conserven.
Pero el peligro del noble no es volverse bueno, sino insolente, burlón, destructor.


Ay, yo he conocido nobles que perdieron su más alta esperanza. Y desde entonces calumniaron todas las esperanzas elevadas.
Desde entonces han vivido insolentemente en medio de breves placeres, y apenas se trazaron metas de más de un día.
“El espíritu es también voluptuosidad” - así dijeron. Y entonces se le quebraron las alas a su espíritu: éste se arrastra ahora de un sitio para otro y mancha todo lo que roe.


En otro tiempo pensaron convertirse en héroes: ahora son libertinos. Pesadumbre y horror es para ellos el héroe.
Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes al héroe que hay en tu alma! ¡Conserva santa tu más alta esperanza!.


Así habló Zaratustra.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Hermeto

domingo, 11 de septiembre de 2011

Sonajeros



Flopa Manza Minimal

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El gusto por la espera

"La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces"

Luis Rossi, a momentos de terminar su exposición del "Mitsein" mientras unos compañeros querían dar un comunicado que no hicieron por ansiosos.

exordio

en mi hogar,
rige una ley:
quien entra,
o es mi bienvenido
y será agasajado,
o es un enemigo
que será expulsado.

la casa
se reserva
el derecho
de admisión;
con la malaeducación
a otra parte.

domingo, 4 de septiembre de 2011

§23. La espacialidad del "ser en el mundo"

Por "desalejamiento" como forma de ser del Dasein en lo que respecta al "ser en el mundo", no entendemos lo que llamamos la "lejanía" ("cercanía"), ni mucho menos "distancia". Usamos el término "desalejamiento" en un sentido activo y transitivo. El término mienta una estructura del ser del Dasein por respecto a la cual el alejar algo, por ejemplo quitándolo de en medio, es sólo un medio determinado, fáctico. "Desalejar" quiere decir hacer desaparecer la lejanía de algo, es decir, acercamiento. El Dasein es esencialmente des-alejador: en cuanto es el ente que es, permite que en cada caso hagan frente entes en la cercanía. El des-alejamiento descubre la lejanía. (...)
"Una media hora", no son treinta minutos, sino una duración que no tiene "longitud" alguna en el sentido de una extensión cuantitativa. Es una duración interpretada en cada caso partiendo de habituales, cotidianas maneras de "curarse de". (...) Un camino "objetivamente" largo puede ser más corto que otro "objetivamente" más corto, pero que quizá es "difícil" y se le hace a uno infinitamente largo. (...) Se siente la inclinación a considerar "subjetivas" semejantes interpretaciones del desalejamiento y estimación. Pero se trata de una "subjetividad" que quizá descubre lo más real de la "realidad" del mundo; de una "subjetividad" que no tiene nada que ver con el arbitrio "subjetivo" y las "concepciones" subjetivistas de un ente que por lo demás sería "en sí".
Cuando el Dasein trae, en el "curarse de", algo a su cercanía, esto no significa fijar nada en un lugar del espacio situado a la mínima distancia de algún punto del cuerpo. (...)
Todo acercamiento ha tomado ya por anticipado una dirección hacia un paraje desde el cual se acerca lo des-alejado para hacerse encontradizo en su sitio. El "curarse de" "viendo en torno" es des-alejar "en una dirección".

Ser y Tiempo,
Martin Heidegger

sábado, 3 de septiembre de 2011

Filosofia



Noel Rosa x Chico Buarque

viernes, 2 de septiembre de 2011

La necesidad del hombre

La humanidad tiene hambre, es cierto. Pero tiene hambre ¿de qué? y ¿cómo? Aún tiene hambre, en el sentido literal, para la mitad de sus miembros, y este hambre hay que satisfacerla, es cierto. Pero ¿sólo tiene hambre de alimento? ¿En qué difiere, entonces, de las esponjas o de los corales? ¿Por qué ese hambre, una vez satisfecho, deja siempre aparecer otras preguntas, otras demandas? ¿Por qué la vida de las capas que, en todas las épocas, han podido satisfacer su hambre, o de las sociedades enteras que pueden hacerlo hoy, no ha llegado a ser libre -o se ha vuelto vegetal? ¿Por qué la saciedad, la seguridad y la copulación ad libitum en las sociedades escandinavas, pero también, cada vez más, en todas las sociedades de capitalismo moderno (mil millones de individuos) no ha hecho surgir individuos y colectividades autónomas? ¿Cuál es la necesidad que estas poblaciones no pueden satisfacer? Que se diga que esta necesidad es constantemente mantenida en la insatisfacción por el progreso técnico, que hace surgir nuevos objetos, o por la existencia de capas privilegiadas que ponen ante los ojos de los demás otros modos de satisfacerla -y se habrá concedido lo que queremos decir: que esta necesidad no lleva en sí misma la definición de un objeto que podría colmarlo, como la necesidad de respirar encuentra su objeto en el aire atmosférico, que nace históricamente; que ninguna necesidad definida es la necesidad de la humanidad. La humanidad tuvo y tiene hambre de alimentos, pero también tuvo hambre de vestidos y, después, de coches y televisión, tuvo hambre de poder y hambre de santidad, tuvo hambre de ascetismo y desenfreno, tuvo hambre de mística y de saber racional, tuvo hambre de calor y fraternidad, pero también hambre de sus propios cadáveres, hambre de fiestas y tragedias, y ahora parece tener hambre de Luna y de planetas. Es necesaria una buena dosis de cretinismo para pretender que se inventaron todas estas hambres porque no se comía ni se jodía bastante.
El hombre no es esa necesidad que comporta su «buen objeto» complementario, una cerradura que tiene su llave (que hay que volver a encontrar o fabricar). El hombre no puede existir sino definiéndose cada vez como un conjunto de necesidades y de objetos correspondientes, pero supera siempre esas definiciones -y, si las supera (no solamente en un virtual permanente, sino en la efectividad, del movimiento histórico), es porque salen de él mismo, por que él las inventa (no en lo arbitrario ciertamente, siempre está la naturaleza, el mínimo de coherencia que exige la racionalidad, y la historia precedente), porque por lo tanto, él las hace haciendo y haciéndose, y porque ninguna definición racional, natural o histórica permite fijarla de una vez por todas.


Cornelius Castoriadis,
La institución imaginaria de la sociedad, pp 217

Norma de vida

Pues, ciertamente, sólo una torva y triste superstición puede prohibir el deleite. ¿Por qué saciar el hambre y la sed va a ser más decente que desechar la melancolía? Tal es mi regla, y así está dispuesto mi ánimo. Ningún ser divino, ni nadie que no sea envidioso, puede deleitarse con mi impotencia y mi desgracia, ni tener por virtuosos las lágrimas, los sollozos, el miedo y otras cosas por el estilo, que son señales de un ánimo impotente. Muy al contrario: cuanto mayor es la alegría que nos afecta, tanto mayor es la perfección a la que pasamos, es decir, tanto más participamos necesariamente de la naturaleza divina. Así, pues, servirse de las cosas y deleitarse con ellas cuanto sea posible (no hasta la saciedad, desde luego, pues eso no es deleitarse) es propio de un hombre sabio. Quiero decir que es propio de un hombre sabio reponer fuerzas y recrearse con alimentos y bebidas agradables, tomados con moderación, así como gustar de los perfumes, el encanto de las plantas verdeantes, el ornato, la música, los juegos que sirven como ejercicio físico, el teatro y otras cosas por el estilo, de que todos pueden servirse sin perjuicio ajeno alguno. Pues el cuerpo humano está compuesto de numerosas partes de distinta naturaleza, que continuamente necesitan alimento nuevo y variado, a fin de que todo el cuerpo sea igualmente apto para hacer todo lo que puede seguirse de su naturaleza, y, consiguientemente, a fin de que también el alma sea igualmente apta para conocer al mismo tiempo muchas cosas. Y así, esta norma de vida concuerda muy bien con nuestros principios y con la práctica común; por lo cual, si hay alguna regla de vida que sea la mejor, lo es ésta, así como la más recomendable en todos sentidos.


Baruch Spinoza,
Ethica IV, PXLV,Esc.

martes, 30 de agosto de 2011

Mi memoria (nadando en el sueño)



Lucio Mantel,
Miniatura, 2010.

jueves, 25 de agosto de 2011

objetivación

sonrío, interpelo a extraños,
practico juegos milenarios,
sueño despierto gracias
a la sonoridad del espacio,
viajo mirando gestualidades,
camino mirando el suelo o el cielo,
admiro a quien investiga,
lee, interpreta y expresa;
frente al color blanco,
atravieso distancias.

en el medio, soy
esperanzado como incrédulo.
siempre primero, fui feliz.
segundo, fui engañado.

mis amigos viven en la infancia,
mis amores en países lejanos,
en "mi" tierra nada poseo
salvo hermanos perdidos
y miradas perplejas.

Soy feliz y triste,
porque la vida es dulce,
juego, trabajo y espero;
aún no sé la necesidad
mayor, pero me urge
el misterio del cielo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Necesidad

No sé qué
escribir,
no sé cómo.

Serían
excusas,
me sentiría
estúpido.

"Solamente
quiero
encontrarte."

Contigo
descubro
un dulce
egoísmo
que no
sabía vivo:

retenerte
aunque
ni sea bajo
mirada,
con tal
de que me
abrigues
aún sin
abrigo.

Sueño
con tu
mirada;
la siento
próxima;
y sé que
en este
momento,
te estoy
respirando.

No me creo
suficientemente
arrogante
para adueñarme
tus letras.

Entonces,
soporta la
insoportable
ansiedad que
flaquea a mi
voluntad,
mi espera
a tu voluntad.

La escafandra y la mariposa





Julián Schnabel, 2007

Pido repetir

Hablar, escribir, repetir:
reproducir el gesto para que signifique otra relación, el juego descubierto abrirá la sorpresa de una novedad, bajo la misma marca.


...alma, alma, alma, alma, alma...

cada vez que la digo,
la repito;
cada vez que la digo,
algo distinto.


¿A qué me referí?,
¿a quiénes?



¡Repetir!
El gesto transforma.

Beim sei

Ya sé que estoy enloqueciendo.
Ya sé que falla en mí quien soy.
Sí, pero mientras no me rindo,
quiero saber por dónde voy.

Aunque vaya a rendirme
a lo que el Destino me hace ser,
quiero, un momento, aquí detenerme
y descansar conociendo.

Hay grandes lapsos de memoria
grandes paralelas perdidas,
y mucha leyenda y mucha historia,
y muchas vidas, muchas vidas.

Todo eso; ahora me pierdo
de mí y voy a extraviarme,
quiero llamarme a mí, y cerco
mi ser de todos los recuerdos.

Porque, si voy a ser loco, quiero
ser loco con moral y con juicio.
Voy a tañer la lira como Nerón.
Pero el incendio no es preciso.

Fernando Pessoa

domingo, 21 de agosto de 2011

Las encrucijadas del laberinto

Pensar no consiste en salir de la caverna, ni reemplazar la incertidumbre de las sombras por los contornos recortados de las cosas mismas, la claridad vacilante de una llama por la luz del verdadero sol. Consiste en entrar en el laberinto (...). Consiste en perderse en galerías que sólo existen en la medida en que cavamos incansablemente, en girar en círculos en el fondo de un callejón sin salida cuyo acceso se ha cerrado detrás de nuestros pasos, hasta que esta rotación abre, inexplicablemente, fisuras transitables en la pared.

Cornelius Castoriadis,
Las encrucijadas del laberinto, 1978

Dale Gracias



Spinetta Jade,
Alma de diamante, 1980

Mi Otro; mi complemento

Hubo quienes entendieron este espacio como un juego solitario, solipsista, autista; nada más alejado de la intención: este espacio es fruto de no haber encontrado espacio donde hubo su necesidad; encontrarme con el Otro.
Aquí vine, para no ser quien escribe sino quien lee, para que quien escriba sea otro de mí, mi Otro, y que "yo" sea quien lea, aunque en este caso, usted misma, persona allegada que abrió mi horizonte, que sorprendió mi necesidad de compañía, que me entiende tanto y tan bien, que ya no soy quien lee, que eres mi Otro, el que no soy, que me lee, me responde, me cuida y atiende.
Atónito, yo ya soy Otro por mi Otro, que eres tú, Otro: a ti, todas mis palabras, con tal que siembres un floral con ellas.
En silencio, en soledad, ya no me siento solo: estoy contigo.